A pesar de la aceleración en el crecimiento de la recaudación impositiva durante el año, el menor dinamismo del consumo interno y de la actividad en su conjunto pasaron factura sobre la evolución de la tributación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE) del sector privado, además de a la recaudación del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
Los datos difundidos ayer por la Dirección General Impositiva (DGI) muestran que la recaudación bruta del organismo registró un importante crecimiento de 8,2% durante el último año, descontando el efecto de la inflación.
Esa tasa implicó una fuerte aceleración respecto al incremento de 4,2% en términos reales de todo 2012. El ritmo de expansión de 2013 fue el más acelerado desde 2008, cuando la recaudación de la DGI creció 12,8%.
Sin embargo, la evolución de este año se vio explicada principalmente por un incremento en la recaudación de IRAE vinculada a una mayor tributación por parte de los entes estatales, en especial por los elevados niveles de generación de energía eléctrica de base hidráulica, en comparación con un año en el cual las sequías obligaron a producir a partir de combustible, lo que ocasiónó pérdidas a UTE.
Medida a pesos constantes de 2013, la recaudación de IRAE registró un crecimiento de 23,7% frente al año anterior. “Este elevado crecimiento responde sobre todo a una notable recuperación en la recaudación proveniente de las empresas públicas”, dijo la DGI.
Si solo se tuviera en cuenta la evolución de los tributos de las empresas privadas, durante el último año hubo un crecimiento real del IRAE de 8,6%. Si bien se trata de una suba importante, da cuenta de una leve desaceleración respecto al aumento de 10,5% del año anterior.
El menor dinamismo de la recaudación en el sector privado también se vio en el IVA, el principal impuesto que alimenta las arcas estatales y se encuentra ligado por completo al consumo de los uruguayos. Si se analiza solo el IVA que pagó el sector privado, el crecimiento respecto a 2012 fue de 3,1%, mientras que en el año anterior había mostrado una expansión de 4,7% en términos reales.
Por otra parte, la recaudación de IRPF tuvo un freno en su ritmo de expansión. El impuesto a las rentas percibidas por el trabajo pasó de crecer a una tasa real de 13,3% en 2012, a una mucho más moderada de 6,3%. Lo mismo sucedió con el impuesto a las rentas provenientes del capital, que pasaron de crecer a una tasa de 17,6% en 2012, a mostrar un crecimiento de 9,2% en el último año.