Una isla destrozada
Varios días después del paso del huracán María, gran parte de los habitantes de Puerto Rico siguen sin acceder a electricidad y agua potable, y la comida y combustible escasean en medio de enormes daños a la infraestructura.
"La gente está muy preocupada, muy desesperanzada por la situación, porque luego de dos semanas no se ha visto mejoría alguna", dijo a AFP Mariana Nogales, presidente del Partido del Pueblo Trabajador.
Sin embargo, Trump afirmó que incluso sus detractores reconocen "el trabajo que se ha hecho" luego del pasaje de María, que arrasó la isla una semana después de la destrucción causada por Irma.
"Ahora los caminos están despejados y la comunicación está empezando a volver. Los conductores tienen que empezar a conducir camiones. Tenemos que hacer eso, así que a nivel local tienen que ayudarnos", comentó Trump. El mandatario quiere demostrar que el gobierno federal lidera los esfuerzos de reconstrucción en Puerto Rico, un Estado Libre Asociado a la nación norteamericana desde 1952. Sobre todo, quiere asegurar que los puertorriqueños, que son ciudadanos estadounidenses, no han sido olvidados.
La Casa Blanca dijo que el presidente se reunirá con la alcaldesa de San Juan, irá a una iglesia para visitar a los damnificados, y realizará un recorrido aéreo antes de aterrizar en el buque USS Kearsarge para saludar al personal militar.
Trump también tiene previsto reunirse con Kenneth Mapp, gobernador de las Islas Vírgenes de Estados Unidos, otro territorio estadounidense en el Caribe destruido por María.
En las últimas semanas, Trump visitó áreas de Florida, Luisiana y Texas que sufrieron los efectos de potentes huracanes esta temporada. Pero su viaje a Puerto Rico, que normalmente sería visto como una rutinaria muestra de empatía presidencial, adquirió un significado político desmesurado.
"Ha sido increíble lo que se ha hecho en un período muy corto de tiempo en Puerto Rico", dijo Trump, al defender la reacción de su gobierno ante el desastre. El mandatario también dijo que se deberán tomar "grandes decisiones" sobre el costo de la reconstrucción masiva en este territorio estadounidense, declarado en mayo en bancarrota y con una deuda pública de US$ 73.000 millones.
Aunque los puertorriqueños son ciudadanos con pasaportes estadounidenses, si viven en la isla solo pueden votar en las primarias presidenciales. Si viven en el continente, pueden inscribirse para votar, incluso para presidente, en cualquier estado.