28 de febrero de 2018 5:00 hs

Podrá parecer una paradoja pero el "líder del mundo libre", tal como se comenzaron a llamar los estadounidenses en algún momento del siglo XX, aún tiene media centena de embajadas sin un jefe.
Esa imagen más que cualquier otra detalla en buena medida el estado actual de la situación de la política exterior estadounidense; de rumbo incierto, sin lineamientos estratégicos claros y falto de gente.

A más de un año de haber llegado a la Oficina Oval, el presidente Donald Trump no tiene embajador en 45 países, incluso en misiones claves como Turquía, Jordania, Arabia Saudí, Egipto y Corea del Sur.

Este vacío diplomático viene de la fulminante decisión que tomó como presidente electo al ordenar la salida de todos los embajadores que habían sido un nombramiento político de su antecesor, Barack Obama, con lo que tras el 20 de enero de 2017 solo quedaron en sus puestos los de carrera.

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Eso dejó sin máximo representante estadounidense durante meses a gigantes como China e India y a aliados como Reino Unido y Canadá. También hay vacantes en puestos que son claves como algunas subsecretarías.

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Además de la salida de los embajadores políticos de Obama hay otras razones que explican el vacío. Una de ellas es el hecho de que hay algunos diplomáticos que no están dispuestos a trabajar por la administración Trump y que de forma voluntaria se alejaron temporalmente del Departamento de Estado.

Otros señalan la falta de organización del equipo de colaboradores del presidente, a quienes la victoria electoral los tomó por sorpresa. Con una experiencia sumamente limitada en la administración y sin una preparación adecuada, las nominaciones se suceden a un ritmo lento.

Un cuarto motivo de la falta de embajadores en capitales importantes, como son los casos de Canberra (Australia) y Berlín (Alemania), es la demora que hay en el Senado para la confirmación de los nominados por Trump.

La Casa Blanca acusa a los senadores demócratas de obstruir las nominaciones que envía a la cámara alta –donde los republicanos tienen una muy ajustada mayoría–, pero los expertos señalan la notable lentitud de este gobierno en proponer candidatos.

"Es muy inusual tener tantos puestos vacíos de embajadores más de un año después del inicio de la presidencia. La mayor parte de la culpa la tiene la administración, que está siendo muy lenta a la hora de hacer nominaciones", dijo a Efe el presidente de la Academia Estadounidense de Diplomacia, el embajador retirado Ronald E. Neumann.

"Además, el proceso de transición tuvo muchas interrupciones, hay un grupo bastante pequeño de personas en la Casa Blanca tomando decisiones y existen grandes diferencias entre sus puntos de vista", indicó.

Implicancias

El hecho de estar sin máxima representación diplomática en algunos de los focos más calientes de sus relaciones internacionales tiene sus implicancias.

En un momento de graves crisis en Oriente Medio y elevada tensión con Corea del Norte, Washington no tiene embajadores –ni nominados para el cargo– en Turquía, Jordania, Arabia Saudita, Egipto y Corea del Sur.

En los Juegos Olímpicos surcoreanos fue notoria la falta de embajador estadounidense, después de que Trump decidiera no nominar al reconocido Victor Cha porque hizo público su rechazo a un eventual ataque preventivo contra las instalaciones nucleares de Corea del Norte.

Los Juego de Invierno en Corea del Sur constituyeron un ámbito ideal para bajar las tensiones entre el norte y el sur, y hubiera sido una buena oportunidad para que se entablara el diálogo entre el gobierno de Trump y Kim Jong-un.

También hubiera sido de utilidad un embajador estadounidense en Ankara en un momento de especial sensibilidad en las relaciones entre ambos estados por el apoyo de EEUU a los kurdos que combaten en Siria. Rusia, por otra parte, recuperó su influencia en Medio Oriente y avanza sobre el área de influencia estadounidense.

"Las embajadas más urgentes son las de aquellos lugares donde tenemos grandes problemas y no grandes relaciones. Por ejemplo, un embajador como el de Reino Unido no sería tan urgente, porque con ese país tenemos relaciones muy intensas y cada miembro del gabinete sabe quién es su homólogo británico", señaló Neumann.

América Latina

En Latinoamérica y el Caribe falta embajador estadounidense en Argentina, Bahamas, Belice, Cuba, Honduras, Jamaica, República Dominicana, y Trinidad y Tobago, además de en Bolivia y Venezuela, donde la relación está solo a nivel de encargado de negocios.

Trump ha nominado a los candidatos para Argentina, Bahamas y República Dominicana, pendientes ahora de la confirmación del Senado, pero las otras legaciones vacantes ni siquiera tienen un nombre propuesto.

Estados Unidos no llegó a tener embajador en La Habana desde la normalización de las relaciones bilaterales porque el Congreso, controlado como ahora por los republicanos, no sometió a voto al nominado por Obama para el cargo, Jeffrey DeLaurentis, el primer encargado de negocios.

Trump hizo hasta ahora 70 nombramientos de embajadores, tanto para países como para organismos internacionales, de los cuales 27 (el 38,6%) son de carrera y 43 (el 61,4 %) son políticos, según la última actualización de la Asociación del Servicio Exterior de Estados Unidos con fecha del 21 de febrero.

"Estos porcentajes serán preocupantes si son los mismos en un año o dos, pero aún no se puede decir, porque al principio de todas las administraciones son los de nombramiento político los que se van", apuntó Neumann.

La gran diferencia con otros gobiernos es que el de Trump no dio a los embajadores nombrados por Obama el habitual período de gracia para dejar sus puestos y asegurar una transición sin vacío diplomático entre ellos y sus sucesores. (EFE y El Observador)

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