"Cuando era chico en mi familia existían tres costumbres bien montevideanas: “playa en enero, Carnaval en febrero y fútbol a partir de marzo”, dice Miguel Ángel Piazza. El tiempo era entonces una rueda de diversión. Después, la otra rueda, la de la vida, lo llevó de arriba para abajo entre canchas y tablados. La murga y la pelota son las dos grandes pasiones que habitan en su corazón.
Un corazón dividido en dos pasiones
Miguel Ángel Piazza estuvo siete años alejado del fútbol por lo que se dio un gusto: sacar a la murga de sus amores, asaltantes con Patente, y ganar el primer premio; las vueltas de la vida lo llevaron otra vez a Racing