"Tiene 339 personas a su servicio en jornada completa y 250 a tiempo parcial, pero menos de una docena está en contacto personal regularmente con ella", explica Brian Hoey, autor del libro "Life with the Queen" (Vivir con la Reina), que sale a la venta este mes en el Reino Unido.
Escucha el programa matinal de la radio BBC, en el que un periodista célebre, John Humphreys, se mete con los políticos. "Le gusta. No le caen bien los políticos", explicó a la AFP Hoey, que ha hablado varias veces con la soberana.
La monarca más fotografiada y pintada del planeta puede tener que posar para un retrato. No es nada extraño verla por las escaleras, con la diadema en la cabeza, cetro y globo en mano, dirigiéndose a una sesión.
"No se tratará de una ocasión informal, de que uno asome la cabeza por la puerta y diga: 'Hola mamá, ¿puedo venir contigo?' No, la reina manda a un paje con un mensaje para el príncipe Andrés o la princesa Ana", explica Brian Hoey.
A las 14H30, la reina, que adora el campo, se pasea por los jardines palaciegos. "La regla es que quienes se encuentren allí en ese momento se marchen, salvo los jardineros. Nadie está autorizado a dirigirle la palabra. Quiere permanecer sola porque para ella es un momento de reflexión", explica este especialista de la familia real.
Todos los martes a las 18H30, recibe a solas al primer ministro. Nadie más está presente. Nunca se ha revelado lo dicho en estas reuniones.
A las 19H30, el duque de Edimburgo, que tiene su propio programa, regresa a palacio. Los esposos toman una copa juntos en sus aposentos. Luego, el duque suele salir y la reina, cuando no tiene algún banquete o compromiso, pasa sus veladas en su salón privado.
"Está muy bien informada. Pilló desprevenidos a varios primeros ministros haciéndoles preguntas cuya respuesta conocía y ellos no", explica Hoey.
(AFP)