Familia trotamundos
Los cinco que viajan es la cuenta de Instagram de la familia que conforman Lucía Scandroglio y Leandro Deambrosi, ambos de 39 años, y sus tres hijas, Gaia (11), Sol (4) y Francesca (2). Este quinteto es un clan al que le apasiona descubrir nuevas aventuras por el mundo. En 2018 la ruta los llevó por Nueva Zelanda, Nueva Caledonia, Indonesia, Japón, Fiyi y Vanuatu. Pero el viaje se detuvo, por ahora, en Sauce de Portezuelo. Es que en medio de una parada breve por Uruguay surgió Big Bang Nature Stays.
El nombre lo explica todo, según Deambrosi. La teoría del Big Bang describe el inicio del universo, la creación y la expansión, pero no determina cómo surgió. Este proyecto familiar es igual. “Cómo surge, no está muy claro. Simplemente llegamos acá”, aclara.
Camila Casas
El viaje fue un quiebre en sus hábitos de vivir en Montevideo, de los colegios, de las rutinas, que les permitió descubrir cuáles eran las necesidades de una familia viajera. “Fuimos aprendiendo cuáles eran las características que nos gustaría tener a nosotros cuando llegamos a un lugar”, explica Deambrosi.
A su vez, el trabajo de dos años con el reconocido arquitecto Samuel Flores Flores, en un proyecto que no prosperó, funcionó como escuela de diseño para la pareja. La filosofía del arquitecto de la casa Poseidón se centraba en buscar una conexión muy personal entre el lugar donde se habitaba y el habitante. La combinación de ese diseño, el sueño de vivir en un entorno natural, más un estilo de vida sencillo que buscaban tener, resultó el combo perfecto para la creación de la posada.
Camila Casas
Scandroglio concuerda en que todo se fue dando. Como la chacra pertenece a la familia de Deambrosi desde 1979, primero hubo una reunión familiar y luego, cuando todos estuvieron de acuerdo, se animaron a dar paso a la nueva aventura. Importaron un domo de Argentina y, antes de inaugurar la posada, probaron con encuentros de talleres de estampado y organizaron despedidas de empresas. “No estábamos esperando tener todas las cosas para poder empezar, arrancamos con lo que fuimos teniendo. Abrimos sin nunca haber abierto”, aclara Deambrosi.
Camila Casas
Los días de vida nómade por ahora quedaron atrás, aunque ellos sienten que continúan viajando a través de los huéspedes.
Camila Casas
Salirse del cuadrado
En el bosque no se ven cables, la eléctrica está toda enterrada. La iluminación está diseñada para orientar, pero al mismo tiempo no perder la oscuridad y la vista a las estrellas en la noche. Las únicas luminarias que cuelgan de los árboles, creación del artista Gustavo Genta, simulan ser frutos del bosque y se integran con el paisaje.
Big Bang es un estilo de vida: el estilo de esta familia viajera. Juntos buscan experimentar y transmitir lo sencillo, en contacto íntimo con la naturaleza. Y eso es algo que los huéspedes agradecen. “Cuando te atiende el dueño a la gente le encanta”, dice Scandroglio.
Este emprendimiento está ubicado en un predio rural de 40 hectáreas ubicado en el kilómetro 109 de la ruta interbalnearia. “Lo más lindo de todo esto es el lugar en el que estamos”, afirma Deambrosi. Los domos potencian la experiencia del lugar.
Camila Casas
Para describir Big Bang, Deambrosi lo imagina como si fuera una persona. Los domos son la ropa: un diseño interesante, amplitud en las ventanas que explotan la conexión con el exterior, y sonidos del mar, de los pájaros, de los árboles, del viento que se potencian. “Es como algo del vientre materno, te hace sentir muy bien adentro”, explica. “Un vientre que te conecta con el exterior”, acota su pareja. El cuerpo del individuo es el entorno, el campo, que para él es la frutilla de la torta.
Los domos se ubican en el bosque pero están conectados con el mar, que se encuentra a pocos metros. Y la esencia es el contenido: la tarea de la pareja de formar Big Bang. Expandir la creatividad, incentivar a que la gente se inspire, que encuentre ideas positivas, “que el entorno, la arquitectura, el diseño y los talleres los lleven a la creatividad y a poder expandir sus conocimientos y poder sensibilizarse con la sustentabilidad”, dice Deambrosi.
Camila Casas
¿Cuántos domos hay? ¿Los hacen ustedes? ¿Tienen algo que ver con la energía? ¿Están en la playa? ¿Se puede ir con niños? Las preguntas no dejan de hacer sonar el celular de Scandroglio, que despeja dudas a los curiosos que llegan a ellos, más que nada, vía Instagram. Además, la recomendación de la bloguera Karen Higgs en su guía Guru'Guay los impulsó y aparecieron en el mapa turístico de muchos extranjeros.
Tienen seis habitaciones y dos domos de espacio común: un living y un comedor. Se puede ir con niños y hay un domo exclusivo para ellos, además de la huerta y el Galgo de Felipe Reyes, el foodtruck donde se cocina. El precio del Domo Tiny para dos personas es de US$ 165 la noche, mientras que en el Domo Big para cuatro personas cuesta US$ 280, en ambos casos con desayuno incluido (pan de masa madre, jugos recién exprimidos y budines caseros).
Una experiencia musical
Imaginate en un bosque. La brisa del mar te roza la piel. El sonido de un arpa comienza a escucharse y se fusiona con el de las olas que rompen en la playa cercana. Un camino de velas te conduce a una carpa donde 28 músicos vestidos de estilo charleston, con antifaces, tocan melodías de orquesta. Esto sucederá en el atardecer del sábado 25 de enero, cuando Big Bang Nature Days se transforme en este ensueño de película granulada, color sepia, con la idea de generar una experiencia musical. Habrá tabla de quesos, se servirá vino y se compartirán accesorios para complementar el vestuario de época de la década de 1920 con el que se insta a que vistan quienes asistan al evento.
Un universo que se expande sin límites
Fue una idea fácil para empezar. Los domos supieron ser la forma innovadora, rápida, práctica y linda que les permitió crear Big Bang. Pero la pareja ya imagina cómo ampliarse y seguir innovando en otra arquitectura. Tiny Houses y refugios son algunas de las ideas que empiezan a sonar en la cabeza de ella mientras aún resuelve en su celular las reservas en las instalaciones actuales.
Camila Casas
La pareja cuenta que recibieron visitantes uruguayos, argentinos y algunos europeos, mayormente familias y parejas. Todavía no tuvieron ningún viajero solitario, aunque están abiertos a que suceda.
Camila Casas
La propuesta del complejo se complementa con varias actividades que aprovechan el potencial del lugar. Se pueden hacer actividades acuáticas como surf, paddle board y kayak. También se puede optar por hacer parapente o cabalgar a la luz de la luna.
Glamping en Uruguay
La premisa es simple: acampar sin perder los lujos. Esta tendencia en viajes trata de mantener las comodidades de un hotel sin perder el contacto con la naturaleza. La estructura de cúpulas se adapta al concepto ecofriendly, cuyas reglas básicas son: comprometerse con el sitio donde está ubicado, cuidar el medioambiente y ofrecer una alternativa para los asistentes. En Uruguay, los domos comienzan a aparecer como una nueva opción para quienes buscan desconectarse y sumergirse en la absoluta intimidad de la naturaleza. En Punta del Diablo ya se alquila un domo con vista al mar en Playa Grande, y próximamente, a nueve kilómetros de Laguna Garzón, el arquitecto argentino Octavio Acerbo construirá un ecobarrio de domos geodésicos sustentables.