28 de diciembre de 2013 23:55 hs

La mitad de los niños y adolescentes que participan en el Carnaval de las Promesas terminan integrando los conjuntos del carnaval mayor, destacó a El Observador Marcel Borrone, presidente de la Asociación de Directores del Carnaval de las Promesas (Adicapro). Y de ellos con el paso de los años un 10% terminan siendo las principales figuras en los tablados y en el concurso del Teatro de Verano, y puso como ejemplos a Danilo Mazzo, Jimena Vázquez, Fabricio Speranza, Martín y Federico Souza, Maxi Orta, Gonzalo y Álvaro Imbert y al “Pulpa” Méndez, todos ellos destacados carnavaleros.

“Es un enorme semillero de talentos, una escuela de carnaval formidable, hasta hay chicos que en el mismo año participan en el carnaval de las promesas y en el de los mayores, pasa en los parodistas Nazarenos y Los Muchachos, humoristas Cyranos tiene como política nutrirse de chicos de grupos a los que está vinculado (Bubys Bis y Tribubys), la revista Tabú lo hace con Contre’Dance, parodistas Aristophanes tenía a Grupo Texas en las promesas y la revista Zodíaco intentó participar en el carnaval mayor y hoy Zafiro es su legajo en las promesas”, dijo.

Sucede lo mismo con los técnicos ya profesionales, muchos tuvieron sus primeras experiencias con las promesas, como Martín Angiolini –director escénico de Asaltantes con Patente en 2013, murga ganadora del primer premio–, quien fue arreglador coral de Bubys Bis.

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Por algo es frecuente ver en las gradas del escenario del Parque Rodó a directores de conjuntos del carnaval mayor, o a sus técnicos, ávidos por detectar figuras y captarlas, algo parecido a lo que sucede en el fútbol con los contratistas.

Adicapro, creada hace 25 años, organiza el 25° Concurso del Carnaval de las Promesas, en el que participan en el Teatro de Verano 34 conjuntos en seis categorías, las cinco del carnaval de los mayores (murgas, lubolos, revistas, parodistas y humoristas) y una adicional: escuelas de samba.

La entrada cuesta $ 100, con un precio de $ 60 para ex componentes de conjuntos con hasta 25 años y este año además ingresan gratis los tenedores de la tarjeta Montevideo Libre, beneficiándose jóvenes de 15 a 18 años con buenos rendimientos en los estudios (es indispensable para acceder a esa tarjeta).

También ingresan gratis todas las noches los componentes que concursan, unos 1.200 niños y adolescentes de 5 a 18 años –están habilitados quienes hayan nacido desde 1994–; y si algún elenco no hubiese pasado la prueba evaluatoria sus integrantes también hubiesen ingresado gratis.

Borrone preside Adicapro desde mayo, por primera vez. Comenzó a vincularse al mundo de las promesas en 1999, como coordinador de Bubys Bis, y en 2002 creó su grupo, Tribubys. Ser presidente “lo tomo con mucha alegría, es un orgullo y una responsabilidad muy importante, sin duda es una gran satisfacción”, dijo.

Del costado competitivo, precisó que “desde la gestión anterior con Walter García como presidente hemos promovido que primero los chicos se diviertan, esto es un juego, con sus reglas y el objetivo de formar buenas personas, solidarias y que exploten sus valores artísticos y adquieran otros. Pero no hay que ser hipócrita, hay una competencia, uno sale primero y otro segundo, como todo en la vida, en la escuela muy bueno sote es una nota mayor a muy bueno y menor a la del que pasaba con sote muy bueno, hasta para ser abanderado hay una sana competencia”, argumentó.

Se promueve, mucho, el estudio. Para concursar cada chico debe presentar el permiso del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU), organismo que certifica que esté cursando en la escuela, en el liceo o en alguna capacitación adicional.

Además del concurso, en pleno desarrollo, hay otras dos instancias para que los elencos expongan sus espectáculos: la Prueba Evaluatoria, en la que los 34 conjuntos aspirantes fueron habilitados por el jurado para concursar, y el Desfile Inaugural, por la Avda. 18 de Julio, que fue el 21 de diciembre.

La prueba se instauró a pedido de los conjuntos, para tener una instancia más para que los componentes puedan actuar e interactuar; antes ensayaban desde el otoño para realizar dos o tres presentaciones en el concurso y desfilar, existiendo ahora una tercera instancia para mostrarse.

La identidad de quienes ganaron el desfile se divulgará tras finalizar el concurso, “para que previo al mismo no haya vencidos ni vencedores”, no obstante todos los chicos recibieron de la Intendencia de Montevideo una medalla.

Se coordina también la elección de las reinas del carnaval infantil entre pequeñas que representan a los grupos. Y este año se participó en la carpa cultural de la intendencia, por primera vez, de agosto a y octubre, presentándose en forma gratuita los primeros premios del pasado carnaval, encargándose la Gerencia de Eventos de los costos de locomoción. “Eso gustó mucho en los tres barrios en los que nos presentamos y sirvió para que se nos conozca”, dijo.

Ahora se gestiona que el Banco de Previsión Social abone la locomoción y la Gerencia de Eventos habilite la presentación de algunos conjuntos en los tablados municipales, en febrero, como espectáculo preliminar al de los conjuntos del carnaval de los mayores.

La movida de las promesas, valoró Borrone, permite que muchos chicos estén ocupados en algo sano y formador, alejándolos de problemas que hay en la sociedad y de la adicción a los entretenimientos electrónicos, “pasan horas en un club ensayando, todos los días, controlados, disfrutando en algo que los mejora como personas”, aprendiendo a cantar, a bailar, a actuar, a hacer la vestimenta y las escenografías, cosiendo y pintando, compartiendo una torta frita y no otras cosas, en un ámbito familiar.

Finalmente, el presidente de Adicapro pidió “un tirón de orejas” para empresas públicas y privadas que pregonan el valor de alejar a los niños de ciertos riesgos, “pero no apoyan al carnaval de las promesas”, cosa que sí hacen desde hace tres años Antel y ahora Pepsi y Ottonello, destacó.

En rojo
Un director por año invierte al menos $ 160 mil para presentar a su conjunto, por pagos de vestimenta, maquillaje, equipamiento, escenografía, transporte, iluminación y en algunos casos a técnicos. El premio al primero en 2013 fue $ 60 mil. “Eso ha ido mejorando, en un esfuerzo que valoramos. La Gerencia de Eventos de la Intendencia de Montevideo paga las luces y el audio y cede el Teatro de Verano que es el lugar ideal por su seguridad, por ejemplo Cutcsa pone locomoción al final de cada jornada, más allá de lo que significa para los chicos subir a este escenario”, dijo Marcel Borrone. La mayoría de los directores no rescatan la inversión, lo hacen porque les apasiona. Alguno hasta le pagan meriendas a los gurises.

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