14 de enero de 2013 19:15 hs

Más de 7.040 personas ya habían firmado ayer la petición para que el Cine Teatro Plaza siga siendo un espacio cultural. La moción le valió a su creador, el sociólogo Gustavo Leal, la acusación de la Iglesia Pentecostal Dios es Amor, actual propietaria del complejo, de que está poseído por Satanás. “Que esté pasando esto es un triunfo cultural. Se va a lograr parar esto”, dijo, sin miedo, a El Observador.

Aunque la venta ya fue realizada, la Intendencia de Montevideo (IMM) y el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) aceptaron la propuesta de Leal de fomentar un consorcio público-privado que mantenga abierta la sala, tras desechar la idea original de expropiar el local.
Con la venta del Cine Teatro Plaza el mercado dejó claro que la demanda cultural viene en picada. Pero esto no es nuevo. Son muchos los centros culturales que cambiaron de rubro.

Héctor Guido, director departamental de Cultura, confirmó a El Observador que para este caso concreto ya se contactó con varios empresarios −señalados por Leal como “muy potentes”− interesados en aunar esfuerzos para “retomar un proyecto cultural” del que también están interesadas en participar las instituciones públicas. Tanto el MEC como la IMM expresaron la “imposibilidad” de realizar una inversión para la compra, refracción y gestión del cine Plaza por sí mismos pero las autoridades ven “con buenos ojos” que se haga de forma mancomunada, según indicó el jerarca.

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Leal, el líder de la resistencia, asegura que hubiese reaccionado de igual manera si el comprador del complejo hubiese sido cualquier otra entidad. “Montevideo no puede seguir perdiendo lugares emblemáticos y que donde antes hubo cines o teatros ahora haya garajes, supermercados, o estacionamientos”, manifestó sobre la suerte que han corrido decenas de salas en los últimos 30 años, entre ellas, los grandes cines Trocadero, Ambassador y Radio City.

De los tres gigantes céntricos inaugurados en los años 30 solo uno sigue ofreciendo espectáculos: el Metro (1936). El Ambassador es hoy un estacionamiento y el Radio City es el templo de Dios es Amor que le ha quedado chico. Del Ambassador se conserva parte de la fachada original, el resto son datos que quedaron en la historia. La primera película allí exhibida fue la comedia estadounidense Champagne Waltz y fue la primera sala con funciones en continuado. Tuvo servicios de lujo: dos ascensores, bar y peluquería. Cerró definitivamente en 1988 ya con notoria decadencia edilicia. Totalizó 1.815 estrenos.

La pérdida del Trocadero a manos de la Iglesia Universal del Reino de Dios y su marca registrada Pare de Sufrir −que engrosó su filas de fieles tras la crisis de 2002− llevó a que un espectador de la última función arrojara una bomba de alquitrán contra la pantalla. La gran sala de 18 de Julio y Yaguarón cerró por deudas en 2001, tras casi 2.000 estrenos en 60 años. La película animada Atlantis fue la que recibió el atentado. Al Trocadero le corresponde el honor de haber estrenado El Gran Dictador de Charles Chaplin y de haber sido la primera sala uruguaya en pasar un filme argentino.

El Radio City, ubicado en Gutiérrez Ruiz y San José, bajó el telón en febrero de 1987 y fue vendido con posterioridad a Dios es Amor, cuya cartelería prometedora de milagros, más un cemento empercudido, tapan un altorrelieve de José Belloni. Allí se estrenó en exclusividad el material en CinemaScope de la 20thCentury Fox. Contaba con tres pisos y 1.236 butacas. El Gran Cine Plaza, el nuevo destino de la organización religiosa, tenía una capacidad para 2.319 espectadores. Leal no aspira a que mantenga estas características, tan solo su función.

El Liberty, por su parte, fue uno de los primeros cines en cambiar el telón por el altar. Frente al túnel de 8 de Octubre funciona el templo de Misión Vida, hoy de un aspecto bastante descuidado. Pero la historia se repite en todos los barrios montevideanos. En Centro y Cordón unos cuantos cines más se transformaron en templos religiosos: el cine Ariel, inaugurado en 1955 en 18 de Julio y Cuareim, con 973 butacas, es hoy sede de Aliento de Dios, donde hay celebraciones todos los días excepto los lunes (el local también alberga una expoferia), el Princess Theatre, de 1946, uno de los primeros complejos multicines de Montevideo con 1.030 butacas, acoge el Centro Cristiano del Cordón en Rivera y Requena; misma suerte corrió la sala que primero se llamó Constituyente, un cine mudo, y luego fue ABC hasta 1988, en Constituyente y Minas, donde está hoy la Iglesia de la Gracia de Dios y su “Show de Fe”. En 1974 ya había servido como salón de clases para la Facultad de Ciencias Económicas.

Al que no le tocó ser templo, le tocó ser supermercado. ¿Cuántos clientes de la sucursal de El Clon de 18 de Julio y Requena sabrán que allí estaba el Avenida Cine Concert? Funcionó hasta 1989 bajo el nombre de cine Cordón con una capacidad de 806 butacas.

Quizás tienen alguna idea los habitúes de la sucursal de Ta-Ta ubicada en 18 de Julio y Yaguarón, porque al lado funciona un sala de 805 butacas de Cinemateca, pero pocos saben que allí funcionó el Cine 18 de Julio con 2.000 butacas, una obra arquitectónica de lujo que fue demolida para levantar un adefesio.

La compra a Dios es Amor del cine Plaza y su preservación como espacio cultural no sería la primera de su tipo. “La Trastienda es una iglesia recuperada para la cultura”, comentó Leal. El complejo cultural de Fernández Crespo y Paysandú fue, originalmente, el cine Miami, inaugurado en 1945 con una capacidad de 1.002 butacas y una boletería debajo de la escalera a la tertulia. Por un tiempo fue un templo pentecostal.

Guido comparte la esperanza del sociólogo. “Ellos (por Dios es Amor) o cualquiera que vaya a instalarse en el Plaza sabe que cuenta con cierta reprobación por el cambio de destino. A cualquier emprendimiento le termina pesando y tiene que evaluarlo”, señaló a El Observador.

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