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Uriel Trocki, la nueva cara del básquetbol uruguayo

A los 13 años se mudó a Israel y a los 22 vuelve para ponerse la celeste de cara a los Juegos Panamericanos

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15 de julio de 2019 a las 05:03

Uriel Trocki recuerda el Palacio Peñarol y las finales de la Liga Uruguaya de Básquetbol 2007-2008. Llevaba banderas para alentar a su equipo, Hebraica Macabi, club al que defendía siendo un niño. Las vueltas de la vida lo trajeron de regreso a Uruguay como un basquetbolista fuerte, con proyección y formado en el ascenso de Israel. 

Trocki se fue de Uruguay a los 13 años y junto a su familia se instaló en Kfar Saba, una ciudad de Israel de 120 mil habitantes ubicada a 20 minutos de Tel Aviv. 

Ahora tiene 22 años. Mide 2,01 metros y juega tanto de ala-pívot como de pívot. 

“A los 16 años pegué el estirón. Fue difícil irme a vivir a otro país siendo chico. Al principio estuve con maestras particulares para poder aprender el idioma. Pero lo primero que hice cuando llegué a la ciudad fue buscar un equipo para jugar al básquetbol”, contó a Referí al terminar un entrenamiento con la selección uruguaya que se prepara para disputar los Juegos Panamericanos de Lima.  

En ese torneo, Uruguay tendrá varias bajas y llevará a varios debutantes, uno de ellos Trocki. 

“Mi destino era jugar al básquetbol. Es el deporte que practicaron mis abuelos y mis tíos. Todos a nivel amateur, salvo mi abuelo Natalio Szerman que llegó a jugar en Hebraica Macabi y Welcome”, explicó.

Trocki se presentó en el club Apoel Kfar Saba que milita en la Liga Leumit de Israel, la segunda división de ese país. 

Fue junto a sus padres y hermanos. El mayor Ronny mide 2,04 metros, también jugó al básquetbol pero ahora está estudiando. “Por la altura de mis padres y hermanos se dieron cuenta que yo iba a ser grande, entonces me pusieron en un proyecto de formación de jugadores para intentar llegar al primer equipo”. 

“El básquetbol me ayudó a completar la adaptación a mi nueva vida y así pude salir adelante”, contó en un español sin acento extranjero. “El hebreo no lo hablaba, sabía algo porque había estudiado pero no al nivel de poder hablarlo”, agregó. 

Tres años después dio el salto al primer equipo debutando con los grandes a los 16. 

Para la temporada 2018-2019 pasó a jugar a un equipo más fuerte: Maccabi Ra’anana, también del ascenso israelí. “Quedamos primeros en la fase regular y perdimos en semis en playoffs. Es un equipo que apuesta a subir”. 

Un plan de captación de talentos

¿Cómo lo detectaron desde Uruguay? “En 2015 me llamó Marcelo Signorelli, pero no pude venir. Ahora lo volvió a hacer Edgardo Kogan y se pudo dar. Estoy muy feliz de tener esta oportunidad”. 

En la detección de talentos uruguayos fuera de fronteras mucho tiene que ver Javier Isis, asistente técnico de las selecciones que trabaja para la Federación Uruguaya por la que ya ha integrado varios cuerpos técnicos con la celeste. 

“En 2015 hice un rastreo de jugadores uruguayos en el mundo y detectamos a Maximiliano Solé que se fue en la crisis de 2002. Acá jugaba en 25 de Agosto y ahora en la segunda de Real Madrid. Ahí empecé a generar una cadena de mails buscando  jugadores que tengan pasaporte o nacionalidad uruguaya. Mandamos mails a las colonias de uruguayos por el mundo y hace dos años presenté un proyecto para mejorar esa captación”, explicó Isis a Referí. 

“Así se hizo un convenio con Cancillería y la Secretaría Nacional del Deporte para mandar una currícula informativa para dar la bienvenida e invitar a jugar por Uruguay a esos jugadores con nacionalidad o pasaporte. Encontramos muchos interesados. Trocki fue uno de ellos. Luego se empezó a destacar y tenía la intención de jugar por Uruguay”, comentó Isis. 

“Encontramos otro jugador en Israel pero por reglas FIBA para poder jugar por Uruguay hay que tener pasaporte expedido antes de los 16 años. Eso es para evitar situaciones que se dan con los portorriqueños, dominicanos y panameños nacidos en Estados Unidos o los países que tienen colonias”, explicó el  ahora ayudante técnico de Kogan. 

“Parte de las tareas que tiene el cuerpo técnico de la selección es el seguimiento de estos jugadores, sobre todo para potenciar a la selección en puestos donde tenemos carencias”, concluyó Isis.  

Y así llegó Trocki a Uruguay donde en formativas jugó en Macabi, y llegó a hacerlo con Hernando Cáceres y Luciano Parodi, para luego disputar su último año, a los 12, en Tabaré. 

“En Israel el deporte es eso, un deporte. Acá es la vida. Se vive con una pasión de verdad”, dijo Trocki. 

“Vi algunos partidos de Peñarol en El Metro y por tele seguí algunas de finales de Aguada y Malvín. Me impactó mucho el Antel Arena”, manifestó. 

El aporte a la celeste

¿Qué le puede aportar al equipo? “Es un pívot no muy alto, pero de rol, de mucho trabajo, de generar cosas para los compañeros, está siempre en acción, tiene mucha dinámica, corre bien la cancha y defensivamente es muy duro”, explicó Kogan a Referí.

“Juego de 4 o de 5 y me siento cómodo en las dos funciones, puedo aportar fuerza para marcar a los grandes y hacer puntos en la pintura. Defender fuerte es lo que más me gusta y voy a dar todo por el equipo”, adelantó el jugador. 

“Voy a marcar a jugadores más fuertes y más altos en los Juegos Panamericanos, pero ya estoy acostumbrado a marcar a estadounidenses que son así. Para eso hay que ser inteligente porque a fuerza no siempre podés ganar y en altura tampoco, por eso hay que usar mucho la cabeza”, expresó Trocki. 

“Llevo pocas prácticas con mis nuevos compañeros, hay muy buenos jugadores, me sorprendieron mucho las instalaciones del Cefubb y la profesionalidad del cuerpo técnico. A nivel táctico mi entrenador en Israel se parece mucho a lo que quiere Edgardo y los detalles que nos pide”, agregó el interno. 

“Nunca imaginé jugar contra jugadores como Luis Scola y ahora voy a tener la posibilidad de hacerlo en estos Juegos”, agregó. 

“No tengo referentes, pero me gustó mucho lo que vi de Esteban Batista porque es muy dominante en la pintura y marca muchos tantos. A nivel personal me gusta Draymod Green porque no es muy alto pero usa mucho la cabeza y da todo por el equipo, es lo que me gusta hacer”, contó a la hora de hablar sobre el estilo de jugadores con los que se siente identificados. 

Prefiere la Euroliga sobre la NBA “porque es mucho más juego táctico que habilidad personal”. 

Tuvo ofertas para jugar en la primera división de Israel, que a nivel europeo es una liga muy fuerte, pero prefirió seguir en el ascenso para tener más minutos en cancha. “El nivel de segunda allá es similar al de la Liga Uruguaya”, explicó. 

Estudió computación en sus años liceales y en un futuro planea capacitarse en administración de empresas. En octubre volverá a Israel para jugar su segunda temporada en Maccabi Ra’anana pero en un futuro no descarta venir a jugar a Uruguay. El trampolín será la celeste. 

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