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Urnas o goles

"La izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas"

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30 de junio de 2017 a las 04:30

"La izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas", dice la genial ocurrencia del poeta chileno Nicanor Parra, la cual, originalmente, como nombre de un dibujo de 1972, solo era "La izquierda y la derecha unidas".

La frase alude a una imposibilidad absoluta, al menos para nuestro continente, en donde no siempre la izquierda con la izquierda, y la derecha con la derecha, están unidas. El lunes pasado todos los canales chilenos emitieron en directo el debate entre los tres candidatos de derecha a la presidencia, Sebastián Piñera, Manuel José Ossandón y Felipe Kast.

Más que un debate fue pugilismo verbal. Ossandón, situado segundo en las encuestas de preferencia de su partido, Chile Vamos, buscó destruir la imagen del ex presidente Piñera, quien lidera las mediciones nacionales, no solo para lograr la nominación de su partido, sino también para ganar las elecciones del próximo 19 de noviembre.

¿Qué tanto influyó en la decisión de los votantes el feroz debate, repleto de golpes bajos? La respuesta se sabrá pasado mañana, cuando Chile vote para elegir a los candidatos de cada partido a la presidencia nacional.

Con la popularidad de Michelle Bachelet en caída (sus niveles de aceptación son bajísimos), todo hasta ahora hacía pensar en un recambio ideológico a la vista, con el regreso de "Piñera y de los neoliberales", tal como lo rotula la izquierda, al Palacio de la Moneda.

Sin embargo, Chile Vamos ha exhibido sin pudor una gran fractura interna, al menos de acuerdo a lo visto en el debate, habiéndose hecho los tres candidatos una especie de harakiri público. La situación hace pensar en un ejemplo reciente, como fueron los debates entre los republicanos en las pasadas elecciones estadounidenses, los cuales fueron brutales, pero no impidieron que uno de ellos llegara a la Casa Blanca.

El domingo Chile vota, y un factor, muy temido por el aparato político, puede conspirar contra la gran fiesta de la democracia; la final por la Copa Confederaciones, la cual puede agravar el serio problema que enfrentan los procesos electorales en ese país: el abstencionismo, que podría llegar al 70 por ciento, incluso superarlo. Vaya ironía, los partidos temen al partido.

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