La importancia que Uruguay le otorga a China –segundo socio comercial del país–quedó en evidencia ayer cuando el presidente José Mujica, con el aeropuerto cerrado por neblina, pidió desde Brasil llegar en hora a Montevideo, para recibir al primer ministro Wen Jiabao.
La aerolínea en la que vendría había retrasado su vuelo pero la insistencia de Mujica llevó a que le consiguieran dos pasajes en PLUNA: uno para él y otro para su custodia personal.
Así Mujica, cansado y casi sin dormir, llegó a tiempo a Carrasco. Junto a él en el aeropuerto para recibir a Jiabao estaba el prosecretario Diego Cánepa y el subsecretario de Relaciones Exteriores, Roberto Conde. El canciller Luis Almagro había sido desviado a Asunción para buscar una solución a la crisis institucional que vive Paraguay que ayer destituyó a Fernando Lugo.
Luego de pasar revista a los militares, Mujica y Wen Jiabao tuvieron un primer encuentro a solas, de cinco minutos, en la base aérea número uno. Ambos sabían que en la tarde, en la Torre Ejecutiva, se volverían a encontrar para la fi
rma de varios acuerdos sobre medioambiente, economía, ganadería y telecomunicaciones, así como avanzar en la negociación de un tratado de cielos abiertos para la aviación. De noche se volverían a sentar en la misma mesa en la cena que se ofreció en la residencia de Suárez y Reyes.
En una declaración escrita, el primer ministro afirmó que “el gobierno chino siempre otorga suma importancia al desarrollo de las relaciones amistosas con Uruguay, y está dispuesto a enriquecer constantemente junto con la parte uruguaya, el contenido de los vínculos bilaterales con el objetivo de beneficiar a los dos pueblos”.
La relación diplomática entre Uruguay y China se estableció en febrero de 1988 bajo la presidencia de Julio María Sanguinetti, lo que implicó, de inmediato, un corte abrupto con la disidente Taiwan.
Investigación.
Un informe de Ignacio Bartesaghi y Susana Mangana, investigadores del departamento de negocios internacionales de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica, analizó el relacionamiento entre Uruguay y la economía que más creció en los últimos 30 años. China es también hoy el principal consumidor de energía y el que más reservas internacionales en dólares posee.
Para crecer –con Europa en crisis y EEUU retomando su avance en forma lenta– el país asiático se fijó como objetivo expandir su mercado interno. Eso implicó aumentar sus importaciones.
Pero el gigante asiático no las tiene todas consigo y enfrenta varios desafíos, entre ellos, mejorar la distribución del ingreso. También enfrenta hoy a una nueva clase que exige subas salariales y mejoras laborales, y a un envejecimiento progresivo de su población que puede limitar su competitividad, además de imponerle cargas sociales para la cual no está preparada.
El informe hace notar que China no exporta ni un solo producto agrícola –área donde Uruguay tiene ventajas competitivas– y se especializó en la industrialización con contenido tecnológico. Hasta ahora el crecimiento de las exportaciones uruguayas a ese destino se basó en commodities como la soja, la pasta de celulosa y la lana.
Los investigadores determinaron que en la década siguiente al inició de las relaciones, los empresarios de Uruguay no supieron aprovechar las posibilidades del éxito diplomático alcanzado en 1988. “El empresariado salvo por contados casos, como los productores de tops de lana, fue lento o si se quiere poco arriesgado a la hora de acercarse a China o explorar las oportunidades”. En cambio, las importaciones fueron creciendo fuertemente. Por ello, los analistas proponen replantear la estrategia y reconducirla.
En el trabajo se afirma que “la omisión, negligencia o lentitud en reaccionar a las señales que China envía constantemente a sus socios, no pueden seguir ocurriendo”.
Para conocer más la mentalidad a la hora de emprender negocios con China, Bartesaghi y Mangana, proponen establecer un Instituto Confusio. Además impulsan fomentar el turismo; el intercambio de estudiantes; permitir revalidar carreras; y mantener visitas de autoridades. En lo económico impulsan fomentar el trabajo de clusters para incorporar tecnología e innovación de China; buscar joint ventures; ser parte de cadenas productivas fundamentalmente con Brasil y Argentina a las que Uruguay puede sumarse con éxito como el sector farmacéutico; e identificar nichos de mercado para productos de valor agregado.
Este sábado Wen Jiabao visitará el Parlamento para reunise con Danilo Astori y Jorge Orrico presidentes de las Cámaras.