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Usted tiene una pena de amor y el Caballero Rojo le gana a todos

No se queje de las generalizaciones hasta leer esta Historia mínima

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25 de febrero de 2014 a las 00:00

“La llaman la pobrecita, porque esta zamba nació en los ranchos/ con una guitarra mal encordada, la cantan siempre los tucumanos”, dice Atahualpa Yupanqui en una zamba que ya nadie recuerda. Yo la cantaba a capela sin reparar demasiado en sus detalles hasta que una amiga me anotició de que esa canción, o al menos ese verso, resulta imposible.

Que es increíble que todos los tucumanos canten siempre la misma canción y siempre con una guitarra desafinada. Que esa zamba carece de exactitud periodística. Que, en todo caso, el verso debería decir “con una guitarra a veces mal encordada la cantan en ocasiones buena parte de los tucumanos”. Y adiós a la métrica y a la poesía.

Digo esto para decir que las generalizaciones no solo son inevitables sino necesarias porque sin ellas es improbable cualquier canción y ni siquiera podríamos mantener una conversación de diez minutos con nadie.


Imagine un diálogo con alguien que cuando usted diga “qué lindo día” le responda que en realidad quizás solo sea lindo para usted y que en otras partes del mundo es de noche. O que lo corrija si usted dice que aquel cuadro de fútbol juega mal, porque dentro de ese equipo hay un centrodelantero que juega bien. O que argumente que no se puede decir que los uruguayos toman mate porque seguramente hay muchos de ellos que prefieren el té.

En defensa de las generalizaciones, la pensadora Melba Mondragón de Dominguez reivindica incluso los estereotipos con este argumento: “Yo no conozco ningún chino, sí veo uno asumiré que no habla español, puedo estar equivocada. Asumiré que es bueno con las matemáticas, puedo estar equivocada. Asumiré que no es cristiano, puedo estar equivocada. Y el hecho de que sé que puedo estar equivocada, me ayudará a conocer mejor a esa persona. Por lo tanto mi estereotipo funcionó de una buena manera”.

"Todas las generalizaciones son peligrosas, incluso ésta", ha dicho Alejandro Dumas o Mark Twain o ya no se sabe quién.

En realidad, sin las generalizaciones no sobreviviríamos ni en la ciudad ni en la más solitaria de las selvas. En la ciudad no nos sentaremos en esa hospitalaria silla porque existe la posibilidad de que esté contaminada con ántrax; en la selva acariciaremos a ese león porque no nos aferramos a la generalización que dice que los leones se comen a la gente.

Las generalizaciones son inexactas pero, en todo caso, comparten esa cualidad con todas las cosas que nos rodean que, si de algo carecen, es de exactitud
Es decir, cuando sostengo que la música es maravillosa no tengo más remedio que olvidarme de ese músico que es espantoso. Cuando me quejo de lo mal que anda el mundo no necesariamente estoy hablando de mi vida privada.

Finalmente, el título de esta Historia mínima, por generalizador, también corre el riesgo de ser falso. Porque el Caballero Rojo, yo lo vi, empató una vez con Ulises el Griego y hay quien dice, yo no estaba, que perdió con Martín Karadagián.

Y porque, en otro orden de cosas, tal vez usted tenga una trayectoria impecable de amores luminosos, eternos o hermosamente inolvidables. Quizás no tenga personas a las que añorar ni nadie que lo añore sin que usted le pueda retribuir el gesto. Si esto es así, apiádese del resto de los lectores que forman parte de esa generalización de la que, milagrosamente, usted se ha salvado.

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