4 de julio de 2012 22:11 hs

En la previa todo hacía pensar que el debate se prestaría para una discusión profunda, intensa y hasta esclarecedora. Sin embargo, el paso de las horas convirtió la sesión de la Cámara de Diputados, en la que se analizó el ingreso de Venezuela al Mercosur y la destitución del ex presidente paraguayo Fernando Lugo en una sucesión de discursos repetidos, de argumentos reiterados y sin ninguna conclusión clara.

Desde el inicio estuvo planteado que nadie iba a convencer a nadie. Los dos bandos -en este caso el Frente Amplio de un lado y el resto de los partidos del otro- argumentaron desde su ideología sobre lo que para unos significó un golpe de Estado en Paraguay, y para otros, el golpe institucional del ingreso de Venezuela al bloque regional.

El paso de las horas fue desgastando el entusiasmo inicial de los 21 oradores anotados, y rondando las tres horas de debate los propios legisladores comentaban entre sí que no tenía sentido seguir hablando. Entraban, salían, bostezaban y leían diarios. Y se exaltaban sólo cuando les tocaba hablar. En especial, mientras las cámaras de televisión estuvieron dentro de la Cámara.
Patoterismo y cristinismo
El colorado Germán Cardoso fue el encargado de iniciar la discusión, y desde el principio acusó al gobierno de haber violado la Constitución al votar favorablemente el ingreso de Venezuela al Mercosur. Recordó que el Parlamento uruguayo aprobó el protocolo de adhesión de Venezuela al bloque en 2006, pero dijo que si eso cambia, debe ser sometido nuevamente a aprobación. “Si el Poder Ejecutivo celebra con otros países una modificación al tratado que votó el Parlamento, dichas modificaciones deben volver a ser aprobadas, porque es la suscripción a un nuevo tratado”, indicó.

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Pero además, acusó al gobierno de ceder “al patoterismo” argentino al aprobar el ingreso del país a pesar de no estar de acuerdo con hacerlo.
Ese tipo de apreciación se repitió en varios discursos. La “obsecuencia” del país con Argentina fue uno de los conceptos reiterados. “Uruguay está arrastrado por el sí Cristinismo, el sí Dilmismo y el sí Chavismo”, dijo el diputado colorado José Amy, e hizo crecer la molestia entre los frenteamplistas.
Durante el debate, los parlamentarios ingresaron en un ida y vuelta de argumentos, pero cada uno para el lado que más le interesaba centrar el debate. La oposición en las diferencias internas en el gobierno y la violación a la normativa del Mercosur, y el oficialismo en lo que entiende que fue un golpe de Estado en Paraguay con la destitución de Lugo.

La bancada oficialista, además, reiteró una y otra vez su apoyo a lo actuado por el presidente José Mujica y el canciller Luis Almagro, a pesar de las diferencias que varios parlamentarios del gobierno tienen con la decisión tomada. “Encuentran a una bancada absolutamente unida en lo que ha expresado el presidente y el canciller (Luis Almagro)” dijo el diputado Doreen Ibarra (Fidel).

El comentario fue objeto de burlas por parte de la oposición. Incluso Cardoso recordó las declaraciones a El Observador del vicepresidente Danilo Astori, contrario al ingreso de Venezuela en las condiciones en las que sucedió en la cumbre de Mendoza, en clara oposición a la decisión finalmente tomada por Mujica.
Desde el Partido Nacional tampoco ahorraron críticas al proceso de ingreso de Venezuela. “Es una vergüenza nacional” dijo Jaime Trobo. El legislador criticó la “realpolitik” impulsada por Mujica, de anteponer el interés nacional ante principios éticos o teóricos.

Ante los embates de la oposición, los frenteamplistas cuestionaron en sus discursos la postura opositora de “apoyar golpes de Estado”. Ibarra señaló a “algunos partidos” políticos uruguayos de ser “vanguardia” en ese sentido.

Y José Bayardi que centró su discurso en Paraguay, criticó la forma en que la oposición planteó sus acusaciones. “El nivel acusatorio (de la oposición) no resistiría el jardín de infantes de la Universidad”, dijo. Pero además, generó un debate con Trobo al señalar que la oposición plantea “una lógica de preparar el terreno para el juicio político”. El nacionalista se molestó con esa consideración. “¡Respete!”, exclamó, y la discusión siguió por otros carriles.
Trobo propuso que se integrara al debate un documento de la Suprema Corte de Justicia paraguaya en la que se hace referencia a la “legitimidad” del proceso de destitución de Lugo, pero la mayoría frenteamplista impidió esa posibilidad. Al cierre de esta edición, los parlamentarios continuaban discutiendo.

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