Asimismo, el canciller venezolano Carlos Faría, al recibir a Benedetti expresó: “recibimos con entusiasmo al Embajador de Colombia en nuestro país, Armando Benedetti confiados y llenos de esperanza de que este será un nuevo comienzo para profundizar los lazos de hermandad y cooperación entre nuestros pueblos y así avanzar juntos al futuro”.
Los embajadores
Félix Plasencia graduado de Estudios Internacionales con una maestría en Estudios Europeos en la Universidad Católica de Lovaina, y un posgrado en Estudios Diplomáticos del New College de la Universidad de Oxford de Reino Unido; ingresó al cuerpo diplomático de Venezuela en 1991 bajo la administración de Carlos Andrés Pérez.
Fue canciller de la República Bolivariana entre agosto de 2021 y mayo de 2022; y embajador en China entre 2019 y 2021. Además, fue embajador en Rusia y titular de la cartera de Turismo en el propio 2019.
Benedetti, de 54 años, es uno de los primeros políticos tradicionales en sumarse a la aspiración presidencial de Petro, luego de haber llegado al Senado en 2006 como parte de un partido fundado por Álvaro Uribe.
Otro tema crucial será el migratorio, pues miles de personas cruzan a diario la línea limítrofe, y uno de los retos en ese sentido será reabrir los puentes limítrofes en Táchira, limitados al paso peatonal.
La frontera de más de 2.000 km que comparten ambos estados es escenario de enfrentamientos entre grupos armados y fuerzas públicas, en medio de denuncias sin fundamento del expresidente Duque contra su homólogo Nicolás Maduro de dar cobijo a disidentes de las FARC, guerrilleros del ELN, y narcotraficantes.
Relaciones comerciales
Se espera con esta normalización, impulsar el intercambio comercial, respecto al cual, la Cámara Colombo-Venezolana maneja proyecciones de intercambios estimados entre US$ 800 a US$ 1.200 millones en 2022, luego que el año pasado la cifra bordeara los US$ 400 millones.
En este sentido, el viernes pasado, empresarios y autoridades de Colombia y Venezuela, reunidos en la ciudad colombiana de Cúcuta, plantearon a los gobiernos de Bogotá y Caracas que reabran la frontera y reanimen el comercio bilateral estimado en varios miles de millones de dólares anuales.
Silvano Serrano, gobernador del departamento Norte de Santander, cuya capital es Cúcuta y hace frontera con el estado de Táchira (suroeste de Venezuela) confió en que “paso a paso vamos a restablecer relaciones entre los dos gobiernos”.
Las relaciones se rompieron en 2019 y la frontera Táchira-Norte de Santander (por años la más dinámica de toda la subregión andina) quedó bloqueada al tránsito de personas, vehículos y mercaderías, lo que condujo a la apertura de pasos ilegales bajo control de grupos delictivos y a un desplome del comercio legal.
El comercio bilateral alcanzó un pico de US$ 7200 millones en 2008, con balanza ampliamente favorable a Colombia, y luego decayó progresivamente hasta que, en 2018, poco antes del cierre de la frontera por donde transitaba 80 % de las mercaderías, fue de apenas US$ 1050 millones.
Desde 2019 el comercio registrado por las cámaras empresariales ha caído a menos de 200 millones de dólares, mientras se ha mantenido como una fuerte actividad ilegal el contrabando de combustible, ganado y otros productos.
El ministro de Comercio de Colombia, Germán Umaña, estima que una pronta reapertura de la frontera podría llevar el intercambio a US$ 1200 millones este año, y empresarios de la región como Víctor Méndez calculan que en un lapso de cuatro años podría ascender a entre US$ 4000 y US$ 4500 millones anuales.
El encuentro de Cúcuta, bautizado “Acuerdo de la Frontera” por organismos empresariales de ambos países, se propone impulsar no solo el comercio sino el conjunto de relaciones e intercambios entre los Estados vecinos.
A Colombia han migrado cerca de 1,9 millones de venezolanos en la última década, debido a las crisis en su país, y Bogotá dispuso mecanismos legales y asistenciales para su acogida. Muchos otros migrantes utilizan el territorio colombiano al desplazarse al resto de Sudamérica y América Central.
Carlos Fernández, presidente de la central patronal venezolana Fedecámaras, dijo en el encuentro que “la apertura binacional es más que una apertura fronteriza, es también un intercambio cultural, científico y comercial”, entre ambos países.
La frontera terrestre mide 2219 kilómetros y, hasta el cierre de 2019, nueve de sus 11 puntos de cruce carretero estaban entre Táchira y Norte de Santander.
“La expectativa es que salgamos de acá con proyectos de intercambio de largo aliento, que podamos vernos como socios, como aliados, en una relación más orgánica, que trascienda lo comercial e incluya los temas energéticos, de transporte o de seguridad, para abordar la calidad de vida en ambas naciones”, expuso Fernández.
El ministro colombiano de Transporte, Guillermo Reyes, destacó por su parte la expectativa de una pronta reanudación de los vuelos comerciales entre ambos países.
El gobernador de Táchira, Freddy Bernal, aunque partidario de la apertura, advirtió a medios locales que “la política internacional lleva sus tiempos. Hay protocolos, procesos administrativos, que desaparecieron y eso no se regulariza de un día para otro. Lo más importante ya se ha dado, que es la voluntad de Petro y de Maduro”.
Como trasfondo de los años de ruptura estuvo la animadversión ideológica y política entre los gobiernos de Colombia y Venezuela en lo que va de siglo, pero esa situación ha cambiado una vez que asumió el poder en Bogotá el izquierdista Petro.
(Con información de agencias)