21 de noviembre de 2018 5:04 hs

En el año 2014 a María (32) le diagnosticaron un cáncer de cuello de útero y tuvieron que extirpárselo para extraer el tumor y luego hacerle quimioterapia. Durante todo el proceso y transcurso de la enfermedad le pasaba solo una cosa por la cabeza: no podría ser madre. Con esa preocupación le recomendaron conservar sus ovocitos para el futuro. “Ese sueño me dio fuerza para enfrentar todo el tratamiento”, contó María a El Observador. 

La ley de reproducción humana asistida (ley 19.167)  promulgada el 22 de noviembre de 2013 incluye la subrogación uterina como una forma de acceder a la maternidad, únicamente “en el caso de la mujer cuyo útero no pueda gestar su embarazo debido a enfermedades genéticas o adquiridas" y establece que "sólo podrá acordar con un familiar suyo de segundo grado de consanguinidad, o de su pareja en su caso (hermana o cuñada), la implantación y gestación del embrión propio" (aquel que es formado como mínimo por un gameto de la pareja o en el caso de la mujer sola por su óvulo). La ley prohíbe expresamente cualquier tipo de pago a la madre que subroga el vientre

Además determina que la incapacidad para gestar deberá ser diagnosticada por el equipo médico tratante, el que deberá elevar un informe a la Comisión Honoraria de Reproducción Humana Asistida. 

Esa comisión es la encargada de evaluar si se cumplen los requisitos y de aprobar el caso. Fuentes del Ministerio de Salud Pública informaron a El Observador que desde que se aprobó la ley en estos cinco años, se presentaron cinco casos y sólo se aprobó uno.

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María ni siquiera llegó a presentar su caso. “Cumplía las condiciones médicas pero la vida no quiso que yo tuviera hermana. Ni siquiera tenía esa posibilidad”. Su marido tampoco tiene hermanas. Llegó a reunirse en el Parlamento con la senadora frenteamplista Mónica Xavier, y entendió que la ley no la comprendía. También consideró la posibilidad de adoptar, pero tras reunirse con una funcionaria del INAU le advirtió que el proceso sería largo y complejo.

“Cuando me sentaba a pensar con la cabeza fría me daba cuenta de que mi país no me respondía de la manera en la que necesitaba”. “En ese momento de mi vida, los dos queríamos otra cosa diferente porque combatimos contra la enfermedad y queríamos demostrar que eso que guardé durante un tiempo era vida”, señaló. 

Ante tantas negativas encontradas en Uruguay, decidieron comenzar a considerar alternativas en el exterior del país. “Y ahí apareció un ángel”, aseguró María, una mujer que aceptó ser mamá por subrogación en Estados Unidos. 

En julio de 2016 María y su marido escribieron en un foro donde se postularon. “Escribimos nuestra historia de tarde y al otro día me contestaron”. Ya había una mujer dispuesta a subrogar su vientre. “Ella se llama Ashley, es mamá de cuatro niños y eligió ser mamá subrogada por una historia que tuvo en su familia”, contó María.

Si bien la subrogación de vientre es legal en todos los Estados Unidos, en algunos estados se necesitan un par de trámites para que el bebé luego de nacer sea hijo de los papás que solicitaron el útero. Sin embargo, en otros, una vez que el bebe nace automáticamente pasa a considerarse hijo de la pareja sin necesidad de hacer más trámites. Por lo que optaron por Chicago y hacía allí partieron. 

Un tratamiento de ese tipo en ese país cuesta entre US$ 120 mil y US$ 160 mil -incluidos los gastos de abogados, los recursos brindados a la mamá subrogada para su manutención durante la gestación y algún otro gasto-, mientras que en Uruguay en una clínica privada –luego de contar con la aprobación de la comisión- el tratamiento ronda aproximadamente en los US$ 8 mil.  

María en el 2014 estaba encarando el tratamiento por el cáncer, en octubre de 2017 vio nacer a su hijo en Estados Unidos.  

“Antes de que naciera, pedí licencia maternal en mi trabajo, pero tuve que ir con una abogada amiga porque me decían que era ilegal”, y así tuvo que mandar la partida de nacimiento para que le hiciera efectiva esa licencia. 

Hoy, con su bebé de un año en brazos que la mire y sonríe, María recuerda lo vivido sin poder creer por todo lo que pasó: los viajes a Estados Unidos, el vencer un cáncer de útero, los impedimentos legales, hasta que consiguió su sueño de ser madre.

Los vericuetos de la ley 

Entre las exigencias que presenta la normativa, se encuentra la de que solo una pareja heterosexual puede solicitar la subrogación uterina, es decir, ni una mujer sola ni una pareja homosexual pueden solicitar el tratamiento. Además, la que provea el útero tiene que haber gestado, o sea, ya haber tenido al menos un hijo. 

La ley aclara que se hará efectiva la solicitud luego de que se hayan mantenido “doce meses o más” de haber intentado por vías naturales tener un hijo. Además, impone el límite de edad en los 40 años, tanto para esta técnica como para las restantes de reproducción humana asistida.

El especialista en Ginecología, Gabriel de la Fuente, afirmó que sería bueno “intentar reformular la normativa” para que puedan ser aprobados más casos, aunque advirtió que en países “donde la ley es muy blanda, se ha generado cierto turismo reproductivo”.

La directora del laboratorio de embriología del Centro de Esterilidad de Montevideo (CEM), Lidia Cantu, el centro dónde se llevó a cabo el único procedimiento de vientre subrogado aprobado, opinó que sería conveniente flexibilizar la ley porque esto generaría una “equidad” en cuanto a la facilidad que existe hoy para llevar a cabo una fertilización in vitro. Contó que recibieron consultas de otras tres parejas que no entraban en los requisitos que señala la ley porque no tenían un familiar de segundo grado, por lo que dos de ellos trasladaron los embriones a Estados Unidos y el tercero lo hizo a Ucrania. Junto a CEM, Cerhin y la clínica Suizo Americana son las únicas tres habilitadas para llevar adelante estos tratamientos.

Una propuesta política

El pasado 5 de noviembre, en un acto organizado por las mujeres de la Lista 71 del Partido Nacional, el senador y candidato a la presidencia, Luis Lacalle Pou, se refirió a la ley que regula las técnicas de reproducción humana asistida y dijo que discrepa con que la regulación tenga un límite de edad porque la normativa no comprende ni asimila que “la humanidad ha evolucionado y cada vez se puede ser padre o madre a mayor edad”, por eso cree que el límite es “injusto”, según informó La Diaria. 

El diputado por el Partido Nacional e integrante de la Comisión de Salud Pública y Asistencia Social Martín Lema dijo a El Observador que ya hay una propuesta de modificar la ley de modo de que en ningún momento la edad de la mujer sea impedimento para el financiamiento o subsidio de las técnicas y procedimientos de baja y alta complejidad. La propuesta plantea es que se segmente la edad por ley y que se disponga un criterio científico para que se compruebe en qué casos corresponde iniciar un tratamiento y qué casos no. 
 

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