El arquitecto y urbanista Salvador Schelotto es la cara técnica de la "idea, aún no proyecto" de la vicepresidenta Carolina Cosse para revitalizar la zona del Palacio Legislativo. El excandidato a Intendente de Montevideo aspira a que el "edificio más visitado de todo el país" sea más "cercano a la ciudadanía".
En entrevista con el streaming de El Observador, Schelotto llamó a "quitarle dramatismo" a la discusión en torno a la propuesta, en días donde desde la oposición han cuestionado con dureza a la vicepresidenta. “Parece que con cada decisión que se toma en la vida pública se está jugando todo. Las obras públicas siempre son polémicas, pasó en todas las obras del siglo XX. Esta es una obra de no gran porte, de adecuación, de mejora, de equipamiento público", dijo.
El proyecto tiene tres partes: en primer lugar se prevé la construcción de un segundo anexo junto al edificio Artigas donde se instalarán varios servicios públicos, como la biblioteca del Palacio Legislativo, un centro Caif, un hogar estudiantil, un cowork y una plaza en la terraza. En segundo lugar, se modificaría y ampliaría el espacio público que rodea al Palacio Legislativo, con una "pacificación" del primer "anillo" de la Avenida de las Leyes. Finalmente, se haría una semipeatonalización de dos cuadras de General Flores, llegando hasta las facultades de Medicina y Química.
A continuación, parte de la entrevista de Salvador Schelotto con El Observador.
¿Cómo vio las declaraciones del ministro de Economía, Gabriel Oddone, que dijo que “no haría” la obra y que su prioridad está en la infancia y la inseguridad?
Puede tener razón, no estoy en la definición política. He escuchado argumentos de todo tipo y creo que es bueno conversar sobre esto. Por ejemplo, así como tuvimos esa expresión, que tiene algunas relativizaciones, también pasó que cuando se realizó el homenaje a Zelmar Michelini en el Paraninfo, a la salida interceptaron los periodistas al presidente de la República y dijo que le gustaba. El que pasó por una intendencia queda con una especie de marca: la vocación por la ciudad, por el urbanismo, por la mejora urbanística, es algo que no se pierde.
Se ha criticado que es una “obra para los políticos” que trabajan en el Palacio Legislativo ¿Cuál es el beneficio para la ciudadanía?
El Palacio Legislativo es un vecino calificado que genera en su entorno una serie de efectos positivos y otros complejos. Está inserto en un entorno relativamente conflictivo, donde no se terminaron de resolver algunos problemas urbanísticos. Entiendo que es sumamente razonable que quiera contribuir a resolverlos, buscar una mayor armonía con su entorno inmediato y hacer un aporte a la ciudad. El Palacio Legislativo es probablemente el edificio público —posiblemente el edificio a secas— más visitado de todo el país. Lo visitan excursiones, turistas extranjeros, centros educativos; es un lugar que interactúa con el exterior, no es un Parlamento de puertas cerradas. Tiene dificultades de accesibilidad. El turista llega en una cápsula hasta ahí de la mano de un guía; el turista más autónomo, al que le gusta estar a la deriva por la ciudad, caminar, perderse, no la tiene fácil para llegar al Palacio Legislativo. Cruzar la senda peatonal de General Flores es turismo aventura.
¿Pero cómo se responde a quienes cuestionan que es más plata para atender problemas de políticos?
La gente tiene que opinar y esa opinión me parece legítima, como también otras opiniones. Si solo tuviéramos la opinión de no gastar más plata en inversiones en espacio público porque hay necesidades sociales acuciantes —que nadie desconoce, como la realidad de las personas en situación de calle — estaríamos siendo demasiado esquemáticos.
Este es el emblema de la democracia. Pensemos lo que pasa en el Congreso de Buenos Aires: es terrible, uno no se puede acercar, no solo por un tema estrictamente de seguridad sino por un tema de ajenidad a la ciudadanía que es terrible. Quiero un Uruguay distinto, de proximidad, de cercanía, donde el emblema de la democracia, donde están todos los partidos y opiniones, tenga una conexión más cotidiana con la ciudadanía.
No solo está el tema del espacio público. También los servicios del Palacio, que hoy los tiene, se puedan abrir más llanamente a la ciudadanía. Pongo un ejemplo, no es el único: el caso de la biblioteca. Es una joya y es la segunda biblioteca del país, con un acervo de cientos de miles de ejemplares. Si uno va a buscar algo, hay parte de los libros en los altillos, parte en el subsuelo, parte en los corredores. El Palacio tuvo, hace no tanto tiempo, episodios de fuego terribles; hoy no tiene inspección final de Bomberos. Concentrar ese acervo en un lugar acondicionado, con temperatura, con condiciones higrométricas adecuadas, y que funcione con mostrador accesible, que se llegue en planta baja, en el espacio urbano, con sala de lectura, con sala de coworking, con salas para estudiar, en un entorno educativo como el que tiene esa zona de La Aguada —que es prácticamente un campus educativo público y privado— es un aporte. Es un servicio que hoy se está dando en forma muy limitada y en condiciones de riesgo, para pasarlo a ser un servicio que dialogue mejor con la ciudad y el barrio.
¿Cuáles son los problemas que se buscan solucionar?
Una complejidad central es el acceso peatonal. La circunvalación del Palacio es casi una rotonda enorme con un edificio en el medio, que lo deja relativamente aislado. Hay problemas de circulación que no son graves. Desde el punto de vista de la movilidad y generando escenarios futuros, en algunos horarios de la mañana desde los barrios del norte —por las calles San Martín, General Flores y Aparicio Saravia— y simétricamente en el horario vespertino, se desagota el área central; Fernández Crespo y Avenida Libertador, que generan una especie de tapón que habría que mejorar. No solo para el peatón, también para la movilidad motorizada requeriría pequeños ajustes.
Proyecto urbano entorno palacio legislativo
¿Las obras en General Flores no complicarían el tránsito más de lo que ayudarían?
Se hicieron algunas simulaciones, nada de esto está cerrado. Esta propuesta está contenida en lo que aprobó la IM en 2008, el Plan Goes, que planteaba a la inversa: que ese tramo final de General Flores quedara exclusivamente para el transporte público y que se derivara el transporte privado por las laterales. Esa es una opción. La otra opción es la inversa: dejamos sendas para el transporte individual y el transporte público puede transcurrir por el par externo. En todo caso, la idea es pacificarlo, generar una conexión mejor entre los espacios abiertos que tienen los dos edificios históricos de las facultades de Medicina y Química. Una mejora del pavimento, de la circulación, de la iluminación, del acondicionamiento y una vinculación con la Plaza 1º de Mayo sería una ganancia para ese espacio educativo ampliado.
¿Cuáles son los próximos pasos?
Las decisiones las toma la Comisión Administrativa del Palacio. Deberá indicar si asume este proyecto o no lo asume y con qué características. Si tiene ese aval inicial, ahí sí pensamos desarrollar un sistema de convenios con la IM, que tiene intervención preceptiva en muchos de estos rubros, y con la Sociedad de Arquitectos, porque la idea es ir a dos procedimientos competitivos: llamados a concurso que se van a presentar en forma anónima, con propuestas que sean evaluadas por un jurado competente. Una vez que se premien las propuestas ganadoras, se desarrollan los proyectos ejecutivos y se llamaría a la licitación pública que permita adjudicar las obras.