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Joaquín Pastorino y Mauricio Pizard

Estilo de vida > ALIMENTACIÓN

Volver a la tierra: la huerta como un acto revolucionario

“Huertas”, el nuevo libro de Garage Gourmet, es un manual con 120 cultivos y diversas formas de plantar alimentos a diferentes escalas

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12 de junio de 2021 a las 05:01

¿Cuántos secretos puede ocultar una fachada? Mientras el cielo amenaza con descolgarse en una tarde de junio, las puertas de una casa de Sayago se abren para descubrir el inicio de una revolución: un movimiento subversivo que puede comenzar con algo tan inofensivo como una semilla.

Nabos, remolachas, coliflores, ajíes, cardamomo, la lista es inabarcable. Mauricio Pizard y Joaquín Pastorino recorren el fondo de la casa donde, durante su infancia, este último ayudaba a sus abuelos con una plantación que recuerda gigante. Años más tarde, cuando regresaron juntos a vivir allí, se propusieron devolver la vida al huerto y lograron lo que para cualquier observador es un rincón paradisíaco.

Huertas (Grijalbo, $1390) es el resultado de un año de investigación en torno a la tierra, los jardines comestibles y distintos cultivos. Un libro que permite leerse en capas, tanto para quien se inicia en los cultivos, como para quien ya tiene conocimientos avanzados sobre el tema. Se trata de una forma de divulgar conocimientos agroecológicos y compartir información sobre sistemas, técnicas, explicaciones y consejos sencillos para organizar, comenzar, mantener y diversificar una huerta.

"La huerta tiene una escala humana", comenta Pizard entre varias decenas de macetas con plantas de todos tipos y colores. Considera que el mundo contemporáneo se rige por el tiempo de la economía, que es ajeno al de la esencia humana: "La naturaleza es un tiempo cíclico y estacional. Lo más agotador es el verano, porque explota todo, pero después ya viene el invierno. La sabiduría de la naturaleza es justamente eso, un tiempo abarcable donde no te agotás y no hay estrés".

Volver a plantar el alimento puede conectarte con algo mucho más ancestral, según indican los autores del libro, y destacan la serenidad que puede encontrarse entre el trabajo en la huerta. Especialmente en un contexto de pandemia y teletrabajo, cuando les basta con salir al jardín unos minutos para volver a conectar con la naturaleza. 

“Las plantas representar el 80% de los alimentos que comemos y son la fuente del 98% del aire que respiramos”   

"Andá al garage", le decía su madre a Pizard cuando recibían visitas en su casa y él era un niño. Sabía muy bien que eso significaba que podría correr la cortina que descubría los estantes llenos de frascos con conservas caseras para regalar. Es por eso que, cuando a fines de 2017 crearon una plataforma de difusión y creación de contenidos gastronómicos, decidieron llamarla Garage Gourmet. 

En los últimos años el proyecto creció. Incorporaron ferias y eventos gastronómicos con propuestas caseras, orgánicas y artesanales, como Pícnic en el Botánico u Ollas del mundo. En 2019 publicaron su primer libro, Conservas, y en 2020 lo siguió OllasHuertas completa una trilogía que se conformó naturalmente, como una forma de volver al origen.

“Involucrarnos con la producción de nuestro propio alimento y trabajar en un pequeño huerto jardín es un acto de resistencia, rebeldía y subversión. Ocuparnos de una parcela del mundo que escapa a la lógica desaforada del consumismo y el máximo beneficio”, escriben en el libro, y reconocen que a lo largo de los años en los que han estado a cargo de Garage Gourmet, conformaron un manifiesto bastante revolucionario que muestra un camino comunitario y de alimentación sostenible. 

Las semillas son el recurso más preciado de un hortelano. Puede ser el origen de la plantación, el producto de años de trabajo o la pieza clave que aporte diversidad a un huerto. Quizás sea por eso que cuando las primeras gotas de lluvia empiezan a caer en Sayago, Pizard deja lo que está haciendo para protegerlas de la humedad. "Lo mejor es poder producir tus propias semillas", dice, y explica que hay distintas reglas para hacerlo para que no se crucen las plantas, para que no pierda genética y que sean orgánicas. 

Huertas comunitarias

A dos cuadras de la casa hay otro vecino revolucionario, que es inspiración de Pastorino y Pizard. A raíz de la polémica que se generó en los últimos días cuando autoridades municipales resolvieron retirar una huerta comunitaria de La Blanqueada, el hombre empezó a plantar en la vereda. "Nosotros estamos a punto de hacer lo mismo adelante", dicen entre risas. "Es como un acto que parece re inocente. Tirar semillas en la vereda es muy revolucionario".

Para la investigación del libro estuvieron en contacto con una huerta comunitaria en Peñarol que la trabajan algunos jubilados del barrio. "Creo que es una buena forma no solo de crear comunidad, sino también de tener lugares de interés cultural dentro del barrio, que sean reconocidos por la sociedad", comenta Pizard. Explica luego que en un contexto donde no hay actividades culturales disponibles, las huertas urbanas crean comunidad, afecto por el barrio y respeto entre los vecinos.

¿Cómo empezar a plantar en casa?

Cuando recorren la ciudad, los ojos de los autores buscan plantas, es por eso que se quedan maravillados cuando ven balcones repletos de macetas en medio del asfalto. Es que, según explican, a escala doméstica todos podemos ser parte del cambio, no solo eligiendo a los pequeños productores locales, sino también plantando al menos una parte de lo que comemos.

Ahora, ¿cómo empezar una huerta en casa? Los autores plantean que lo primero es identificar la escala personal, con el espacio que haya disponible: en una maceta, un cantero, una jardinera o en bidones de plástico. ”No pienses que tenés que esperar a tener una chacra para plantar”.

El segundo consejo de los creadores de Garage Gourmet es hacer compost con la materia orgánica del hogar: “Más o menos un 50% de todos los desechos son orgánicos que los podemos devolver al suelo y ese es el mejor abono que le podés dar a una planta”. El compost es un abono natural que modifica las propiedades del suelo, le aporta nutrientes y promueve la actividad biológica.

Empezar por cultivos más fáciles o resistentes, como por ejemplo plantas aromáticas. Intentar con plantas de rápido crecimiento, porque si te va mal la clave es volver a intentar. Finalmente, recomiendan hacerse amigos de otros huerteros. Eso es lo mejor, porque de allí vendrán los mejores consejos que te pueden dar. Un vecino te puede decir lo que planta y le funciona.

¡Planten flores!

Los que dicen que cada casa es un mundo no conocen los muchos mundos que conviven en la huerta de un hogar. Para la investigación del libro, los autores experimentaron en su propio jardín y dejaron que las plantas crecieran sin control. Así lograron fotografiar plagas, gusanos, ácaros y descubrieron todo lo que sucede debajo de la tierra, y cómo los insectos se comportan en el huerto salvaje.

Una de las frases más repetidas por Pizard refiere a la necesidad colectiva de plantar flores. Explica que esto se debe a que las flores son un eslabón cave en la polinización de los cultivos y que las abejas "son la población que está más en riesgo y de la que depende la alimentación del mundo". Así como las abejas y los abejorros, hay otros seres que son "amigos del huerto", como las arañas, los escarabajos, los grillos, chinches, libélulas, mariposas, ciempiés, lombrices, ranas y pájaros.

La producción de los alimentos depende e impacta directamente en los ecosistemas y la biodiversidad.

"Las plantas terrestres descendieron de las algas verdes de agua dulce y, al poblar el planeta, marcaron el hito evolutivo más grande de la historia y la diversidad biológica terrestre"

 

Comer es un acto político

Los humanos aprendieron a cultivar plantas para alimentarse hace milenios. Ahora, en pleno siglo XXI, la desconexión con la alimentación es una de las principales preocupaciones  ¿De dónde viene lo que comemos? La verdad es que en la mayoría de los casos no lo tenemos muy claro. 

"Vas a comer durante toda tu vida", comenta Pastorino, y alienta a pensar en lo que alimenta al organismo, sin ser obsesivos pero tomando un tiempo antes de hacer elecciones.

Los autores sostienen que cuando elegimos qué comer y dónde compramos los alimentos estamos tomando decisiones políticas, de vida pública no de política partidaria. "Estoy haciendo mi propia revolución comiendo", sostiene Pizard. Comer, para ellos, no sólo es un acto político sino que también es un acto agrícola, acto social y cultural. "Va mas allá de lo fisiológico y biológico".

El libro presenta diferentes tipos de cultivos y formas de acercarse a la agroecología. A escala pequeña, en macetas, en cajones, de forma directa sobre el suelo, en almácigos o invernaderos. "No proponemos es que planten y consuman solamente lo que planten. Es un complemento. Obviamente nosotros compramos cosas, elegimos ciertas cosas orgánicas, a veces vamos a la feria del barrio", puntualiza Pastorino, y afirma que "con que pongas una hoja en tu comida ya estás haciendo el cambio".

Para Pizard y Pastorino la naturaleza se rige por un tiempo cíclico y a escala, con una sabiduría oculta pero evidente. "Es cultivar nuestra humanidad”, concluyen.

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