6 de julio 2024 - 5:00hs

Los descubrimientos y avances biomédicos, bioquímicos, neurocientíficos y científicos en general, ofrecen sólida evidencia respecto a la posibilidad de activar o silenciar la función de los genes. ¿Qué implicancias tiene esto para la salud? ¿Puede la epigenética dar luz para la prevención y promoción de salud?

En los aproximadamente 30.000 genes que tiene el genoma humano existe la posibilidad de activar o silenciar su función. Abordaremos la forma en que podemos en el día a día incidir en este mecanismo.

Los genes que forman parte del genoma humano y tienen una secuencia particular que se repite en cada célula del organismo correspondiente. ¿Qué es el epigenoma? Es la expresión génica del ADN.

El ADN, que es una secuencia de cuatro componentes químicos, tiene una organización única y particular en cada individuo. Contiene la información de las características, particularidades y predisposiciones de cada ser. En esta molécula se encuentra toda la información de quienes somos. Desde el color de ojos y el cabello hasta la información de posibles enfermedades que la dueña de ese ADN podría desarrollar.

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Entre tanta información están las predisposiciones. Durante muchísimo tiempo se creyó que la genética era determinante. Sin embargo en la actualidad se ha comprobado que existen mecanismos a través de los cuales los genes se activan o inactivan. ¿De qué depende la expresión de cada gen? De la epigenética.

¿Qué es la epigenética? Es la ciencia que estudia la expresión génica y sus posibles alteraciones, así como los mecanismos que las producen. Investiga la forma en que cambia la expresión del ADN sin cambiar su secuencia —que, como decíamos, se repite en todas y cada una de las células—. El prefijo de origen griego “epi” significa por encima. La epigenética es lo que está por encima de la genética. Sobre las moléculas de ADN se adhieren proteínas que se encargan de transmitir la información del ADN al resto del organismo. Estas proteínas, que son diversas, tienen el poder de transformar la funcionalidad del ADN.

¡La epigenética enciende y apaga los genes! Es esta una afirmación contundente que trae una nueva perspectiva tanto de la salud como de la enfermedad. ¿Para qué nos sirve saber que la epigenética regula la expresión de nuestros genes? Porque es el ambiente el que genera los cambios epigenéticos.

Lo que comemos y bebemos, las relaciones que mantenemos, los pensamientos y las emociones y en definitiva la forma en que vivimos la vida, generan marcas epigenéticas que activarán o silenciarán nuestros genes.

Otros hábitos importantes a considerar en este mecanismo son el ejercicio, el sueño, los tóxicos ambientales, los campos electromagnéticos, la exposición al estrés.

Lo que cada persona experimenta en la vida pondrá en marcha o detendrá, la expresión génica. Por eso es que, lo que hacemos con nuestros cuerpos y nuestras mentes importa mucho.

Dos aspectos importantes a tener en cuenta: el primero es que estas marcas epigenéticas son reversibles, al menos por un tiempo considerable. Y el segundo es que son heredables. Se ha comprobado que cambios epigéneticos se mantienen hasta la tercera generación. En momentos de hambruna la descendencia evidenció cambios en su ADN ajustándose a la escases de alimento. Son diversas las situaciones que dan cuenta del mecanismo de heredabilidad. Sabemos también que el ambiente de gestación influirá en las características del ser en gestación. La alimentación de la madre, sus hábitos, y también los del padre y del entorno incidirán.

La epigenética está revolucionando el concepto de salud y enfermedad. Actualmente, con base en la epigenética, los científicos avanzan en la explicación de cómo enfermamos, cómo envejecemos y debido a qué factores se producen alteraciones. Mecanismos que van más allá de las conocidas mutaciones.

Por el momento, está más que confirmado que la forma en que vivimos la vida influye en nuestros genes. Por eso es que cada persona, podemos ser activos en la promoción de la propia salud y bienestar.

El día a día nos invita a elegir: qué comemos, cuánto dormimos, con quién nos relacionamos, cómo nos relacionamos con nosotros mismos, si nos ejercitamos o somos sedentarios, si aportamos a nuestro crecimiento personal y hasta si tomamos la suficiente agua.

Cada elección diaria, es un granito de arena que impacta en nuestra salud actual y futura. La investigación es concluyente: los hábitos conductuales, mentales y emocionales, son relevantes para uno mismo y nuestra descendencia.

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Epigenética

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