No hacía falta ningún virus para poner al borde de la muerte a un sistema de gasto descontrolado, impagable y corrupto
La pandemia cambia las reglas sociales, pero no los efectos de las decisiones económicas
En los momentos cruciales, siempre hizo falta que alguien señalase el camino. Al virus no se lo combate con un debate parlamentario
La chapucería y la ignorancia de los gobernantes son también contagiosas
En los momentos más difíciles hay que aferrarse a las convicciones y persistir en los objetivos
Todo intento de salir del estatismo y su socio sindical tendrá una oposición inmediata, integral y, si hace falta, antidemocrática. Pero peor es no salir
La evaluadora tiene un enfoque superficial, parcial y contraproducente para cualquier economía
Cuando la defensa de los derechos atropella a la democracia, ninguna causa es legítima
Una concepción peligrosa que hace creer que la mediocridad es un modelo único y definitivo