Las inversiones en nuevas terminales especializadas de contenedores y la ampliación de los puertos están transformando la infraestructura logística en América Latina, en un contexto marcado por el crecimiento del comercio internacional, la búsqueda de mayor eficiencia y la necesidad de adaptar los puertos a buques de mayor porte y capacidad.
Los proyectos de inversión que avanzan en Chile, Perú, Argentina, Brasil, Colombia y Ecuador ofrecen una referencia para analizar cómo evoluciona la actividad portuaria regional y los desafíos que enfrenta Uruguay para mantener la competitividad del puerto de Montevideo. En este contexto, Neltume Ports presentó un proyecto de inversión de cerca de US$ 900 millones para desarrollar una nueva terminal especializada de contenedores en la capital.
Una de las obras relevantes debido a la competencia por la carga del Río de la Plata se desarrolla en Argentina, donde el gobierno avanza en la reconversión de Puerto Nuevo, en Buenos Aires, concentrando la operación de contenedores en una única terminal.
En Brasil, uno de los principales proyectos es Tecon Santos 10, una nueva megaterminal de contenedores en el puerto de Santos, el de mayor actividad del país. La iniciativa contempla una inversión estimada de US$ 1.200 millones, apuntando a ampliar la capacidad para movilizar contenedores en una de las principales apuestas brasileñas para el desarrollo de infraestructura portuaria.
En Chile, el Puerto Exterior de San Antonio es uno de los proyectos de mayor escala de la región, con una inversión estimada de US$ 4.500 millones. La iniciativa contempla dos terminales semiautomatizadas, con una capacidad proyectada de seis millones de TEU anuales y la posibilidad de atender simultáneamente hasta ocho buques de 400 metros. El país también tiene en carpeta el desarrollo de una nueva terminal de contenedores en Valparaíso, con una inversión estimada de US$ 500 millones para su primera etapa y una licitación proyectada para 2029.
Perú, por su parte, también concentra varias ampliaciones, como la del puerto de Chancay, operado por Cosco Shipping Ports, en donde se prevé una segunda fase que permitiría pasar de cuatro a 15 sitios de atraque. En paralelo, DP World presentó una propuesta de US$ 1.470 millones para ampliar el Muelle Sur del Callao, buscando incrementar la capacidad de una terminal que ya opera con una capacidad de 2,7 millones de contenedores.
En Colombia, el desarrollo portuario se concentra en parte en la región de Urabá y en Buenaventura. Puerto Pisisí, en Turbo, comenzó sus obras este año y prevé iniciar operaciones en 2028, con un proyecto que contempla un muelle de 760 metros y un canal navegable de 16 metros de profundidad. A su vez, Puerto Antioquia inició operaciones en febrero de 2026 con servicios para contenedores, carga general y refrigerada.
Ecuador también avanza con inversiones para ampliar la capacidad de sus terminales. En Posorja, DP World desarrolla obras para extender el muelle hasta los 800 metros, con el objetivo de alcanzar una capacidad de entre 1,4 y 1,5 millones de TEU. En paralelo, Yilport Holding proyecta llevar la capacidad de Puerto Bolívar hasta los dos millones de TEU mediante un plan de desarrollo por etapas.
El rol de Uruguay ante los avances portuarios
En este contexto de inversiones, Uruguay también tiene sobre la mesa una iniciativa para ampliar la infraestructura del puerto de Montevideo de la mano de Neltume Ports, compañía que presentó el proyecto Montevideo Container Terminal (MCT), que prevé una inversión cercana a US$ 900 millones para desarrollar una nueva terminal especializada de contenedores.
La propuesta, que se encuentra en evaluación por parte del gobierno nacional, constituye la mayor inversión portuaria privada planteada en el país.
El proyecto contempla el desarrollo de 38 hectáreas ganadas al mar, un muelle oceánico de 800 metros, un patio de acopio de contenedores de 24 hectáreas, accesos independientes y conexión ferroviaria, además de una Estación de Carga de Contenedores (CFS), muelle para barcazas y equipamiento de última generación.
La terminal tendría una capacidad máxima de 1,15 millones de TEU al año y estaría preparada para recibir buques de hasta 366 metros de eslora. También contempla un dragado a 14 metros y una estructura que permitiría una profundización futura, con el objetivo de acompañar la evolución del transporte marítimo internacional.
Según las proyecciones presentadas por Neltume Ports, la iniciativa permitiría captar flujos adicionales de carga de Brasil, Paraguay, Argentina y Bolivia, con un potencial estimado de 985.000 TEU anuales.
De acuerdo con la empresa, esto contribuiría a que el puerto de Montevideo alcance aproximadamente 1,4 millones de TEU anuales hacia 2035 y fortalezca su papel como hub logístico para el comercio exterior y las cadenas regionales de transporte.
El proyecto todavía debe atravesar las instancias institucionales, técnicas y ambientales correspondientes, que se estima que se extenderán durante tres años y medio. Posteriormente, la construcción de la primera fase demandaría otros tres años y permitiría comenzar a movilizar hasta 380.000 TEU anuales en 2031.
“Las iniciativas que avanzan en los países de la región muestran que la infraestructura portuaria continúa evolucionando mediante la construcción de nuevas terminales, la ampliación de las existentes y la incorporación de tecnología para responder a las exigencias del comercio internacional. Para Uruguay, el desafío consiste en acompañar esa transformación, fortalecer la capacidad operativa del puerto de Montevideo y generar condiciones para mantener su competitividad frente a los cambios que se producen en los puertos más cercanos”, comentó Fernando Reveco, gerente de Desarrollo de Negocios de Neltume Ports.
CONTENIDO PATROCINADO