4 de noviembre de 2026 14:12 hs

El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, trazó este miércoles en Buenos Aires un balance sobre los aprendizajes macroeconómicos de Uruguay, las oportunidades de inversión y las restricciones estructurales que condicionan el desarrollo del país, en una exposición enfocada en las metas de largo plazo y el rumbo de las reformas necesarias para consolidar el crecimiento.

En su exposición durante la conferencia anual de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), celebrada en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el ministro repasó el proceso de estabilización macroeconómica y la reducción persistente del índice de precios en los últimos años.

Tras recordar que la inflación promedio histórica de Uruguay entre 1958 y 1998 fue del 63% anual y que luego se ubicó en el entorno del 8%, Oddone remarcó la decisión de la actual administración de consolidar el sesgo a la baja orientado al centro del rango meta del Banco Central, fijado en 4,5%.

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En ese marco, el titular de Economía destacó la evolución del régimen monetario y adelantó los próximos pasos sobre el marco de objetivos de la autoridad monetaria:

“Estamos trabajando, en el Banco Central lo están haciendo, con el horizonte de consolidar la meta de inflación del 4,5% y próximos a hacer una revisión de esa meta un poco más abajo. Estamos esperando probablemente que se despeje un poco este mundo incierto en términos de formación de precios, pero tenemos una vocación firme de ir a la baja con este objetivo”, dijo el ministro.

Oddone subrayó además que el Banco Central no realiza intervenciones en el mercado de cambio spot desde 2021, lo que ha permitido anclar las expectativas de los agentes económicos sin generar ruidos sobre las señales de la política monetaria.

  • Un “aluvión” de proyectos en infraestructura digital

En materia de oportunidades de inversión y diversificación de la matriz productiva, el ministro resaltó el posicionamiento de Uruguay en el comercio de servicios globales y la atracción de capitales intensivos en tecnología. Al respecto, destacó que el país atraviesa un “aluvión” de negociaciones bilaterales con proyectos enfocados en la energía y en actividades de alto consumo energético.

En ese sentido, el jerarca explicó que el gobierno se encuentra en conversaciones y en la firma de memorandos de entendimiento con diversas entidades para la construcción de centros de datos y la generación de energías limpias.

A su juicio, Uruguay reúne condiciones geográficas y climáticas idóneas, sumadas a la estabilidad institucional y la ausencia de riesgos sísmicos, para consolidarse como un nodo de atracción regional para este tipo de infraestructura. Ante este escenario, las autoridades evalúan las transformaciones de la demanda energética para desplegar las inversiones necesarias en el sector eléctrico, asegurando la atención de la industria sin descuidar los estándares ambientales.

  • Convergencia y relación con la OCDE

Al abordar la agenda de integración global y la adopción de mejores prácticas internacionales, Oddone ratificó la vocación de apertura de la economía uruguaya. En esa línea, destacó la consolidación de estándares de transparencia, la adopción de reglas fiscales con niveles de deuda prudente (definida en el 65% del PIB neto) y el trabajo en el marco de convergencia con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para fortalecer la institucionalidad y la previsibilidad del país.

  • Los cinco desafíos estructurales

A pesar de las fortalezas institucionales, la nota soberana de grado inversor y el riesgo país más bajo de la región, Oddone advirtió que Uruguay enfrenta cinco grandes vectores globales y locales que condicionan su futuro económico.

El primero es el cambio climático, que impacta directamente sobre la matriz productiva agroexportadora y plantea un desafío fiscal por la transición energética y la sustitución de ingresos derivados de combustibles fósiles.

A esto se suma el proceso demográfico, donde la transición demográfica avanzada genera un estancamiento poblacional y una relación pasivo-activo similar a la europea, lo que presiona el financiamiento del sistema previsional.

El tercer vector es el cambio tecnológico, que transforma de manera acelerada el mercado de trabajo y los requisitos de recalificación laboral.

Por su parte, la inteligencia artificial impulsará una fuerte demanda de financiamiento global y mantendrá las tasas de interés en niveles más elevados que los vistos en las primeras décadas del siglo XXI, apuntó.

Finalmente, el ministro se refirió al desencanto con la desglobalización, donde las crecientes tensiones y restricciones al libre comercio global representan un desafío muy importante para un pequeño país de tres millones de habitantes que necesita una economía global integrada.

  • Crecimiento insuficiente y el sesgo en la pobreza

En otra parte de su presentación, el ministro señaló que la tasa media de crecimiento del 1,2% anual registrada en la última década resulta insuficiente para sostener el Estado de bienestar y el modelo de convivencia uruguayo. Si bien destacó la reducción general de la pobreza en el mediano plazo, puso el foco en la marcada asimetría que afecta a la infancia.

"Nuestros niveles de pobreza han estado reduciéndose de manera intensa y relativamente sostenida, más allá del episodio de la pandemia. A pesar de eso, todavía permanecen en niveles relativamente altos: estamos en niveles de pobreza en torno al 15% de las personas, pero nuestros niveles de pobreza infantil son impresentables. Y subrayo la palabra impresentables”, dijo.

En esa línea, detalló que el 25% de los menores de seis años vive en situación de pobreza y que por cada adulto mayor pobre existen diez niños en esa condición, lo que exige volcar recursos y reformas prioritarias a dicho segmento.

“Para el nivel de desarrollo uruguayo y para el nivel de PIB del país, esto es absolutamente intolerable. Es un aspecto que nos desafía y nos interpela porque detrás de esto hay una economía política de alta complejidad”, remarcó.

  • Productividad y estabilidad macroeconómica

En el tramo final de su exposición, Oddone remarcó la necesidad de incrementar la productividad, especialmente en el sector no transable de la economía —que emplea al 80% de la población—, para elevar el stock de capital humano y sostener el ritmo de actividad.

Sintetizando la visión del gobierno, el jerarca afirmó que la disciplina fiscal, el control inflacionario y el acceso al financiamiento constituyen la base de la estrategia económica, pero puntualizó que la estabilidad macroeconómica es una condición necesaria, pero no suficiente para alcanzar el desarrollo de largo plazo.

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