La crisis del Grupo Vázquez en Paraguay comenzó a tener consecuencias para trabajadores de distintos países, entre ellos Uruguay. Uno de ellos es Ignacio Martínez, quien trabajaba desde Montevideo para ITTI, la empresa tecnológica del conglomerado, dedicada al desarrollo de sitios web, plataformas y aplicaciones para las distintas compañías del grupo.
Martínez estimó que había unos diez uruguayos vinculados a ITTI. Él llevaba un año y nueve meses en la empresa y se desempeñaba como líder de ingenieros. Coordinaba un equipo integrado por trabajadores de Colombia, Guatemala, México, Brasil, Argentina y Uruguay, en su mayoría bajo una modalidad de trabajo remoto. Durante ese período, contó, había viajado una sola vez a la oficina de la empresa en Argentina.
El martes por la mañana, mientras los equipos trabajaban con normalidad, comenzó a circular por Slack la noticia de la intervención del Banco Central de Paraguay sobre Ueno Bank. Según relató Martínez, los trabajadores se enteraron por ese canal y no recibieron una comunicación formal de la empresa. "No hubo mensaje oficial, no hubo absolutamente nada", dijo a El Observador.
Poco después, los equipos de ITTI recibieron la indicación de suspender las funcionalidades transaccionales de las plataformas de las empresas del grupo. Los cambios técnicos se realizaron durante esa misma mañana.
El Grupo Vázquez tenía presencia en distintos sectores de actividad. Un informe de calificación crediticia con datos a diciembre de 2024 identificaba 23 empresas organizadas en cinco unidades de negocio: servicios financieros, tecnología, comercio minorista, servicios agrícolas e inmobiliaria. La crisis, por tanto, no quedó circunscripta al banco, sino que alcanzó a distintas áreas del conglomerado.
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La incertidumbre sobre los salarios
El impacto también se extendió a los trabajadores argentinos. Martínez calculó que unos 900 empleados de ese país estaban vinculados a ITTI.
Según explicó, muchos de esos empleados habían comenzado como contratistas. Más adelante, la compañía abrió una sociedad local y pasó a trabajar con un esquema mixto, en el que algunos trabajadores estaban en relación de dependencia y otros continuaban facturando como independientes.
En medio de la incertidumbre, Martínez contó que una persona que conocía y que ocupaba un cargo de responsabilidad en Recursos Humanos les transmitió por WhatsApp que los trabajadores argentinos serían suspendidos por 30 días, con la posibilidad de que ese período se extendiera a 75. Durante ese tiempo, según el mensaje que recibió, no cobrarían sus salarios. Al momento de la entrevista, no se trataba de una comunicación general y oficial de la empresa.
El entrevistado también señaló que los trabajadores argentinos estaban organizándose para realizar un reclamo colectivo. La situación, explicó, era especialmente incierta para quienes dependían de esos ingresos y no tenían claridad sobre cuándo podrían volver a trabajar o cobrar.
En su caso, Martínez trabajaba como contratista desde Uruguay y facturaba a una empresa paraguaya. Los pagos se procesaban a través de Deel, una plataforma utilizada para gestionar pagos y contrataciones internacionales.
La incertidumbre sobre el cobro de su salario terminó por confirmarse: según contó en una publicación en LinkedIn, cerca de la medianoche recibió, a través de compañeros que habían participado en una reunión, la noticia de que la empresa no pagaría lo adeudado, ni siquiera octubre, un mes que ya había trabajado y cuyo pago esperaba recibir esa semana.
Además, tenía pendiente un bono asociado a un instrumento financiero que, según creía, estaba vinculado a Ueno. La situación le generaba preocupación sobre la posibilidad de cobrarlo.
Martínez también recordó que, un mes o dos antes de estos acontecimientos, la empresa había realizado unos 300 despidos, según su estimación. En esa oportunidad hubo reuniones generales por Google Meet, pero, de acuerdo con su relato, la dirección no explicó directamente a los trabajadores los motivos de las desvinculaciones.
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El cierre de los medios del grupo
La crisis también alcanzó a VMedia, la división de medios del Grupo Vázquez. Según Martínez, su desmantelamiento fue rápido: contó que las oficinas quedaron vacías y que se retiraron muebles y equipos informáticos.
VMedia reunía distintos proyectos de comunicación, entre ellos señales de televisión, radios, plataformas de streaming y medios deportivos.
La situación de sus trabajadores también fue reportada por medios paraguayos, que informaron sobre la suspensión de cerca de 199 empleados por 90 días y sin goce de sueldo.
A la incertidumbre laboral se sumó la pérdida de acceso a herramientas necesarias para trabajar. Martínez contó que comenzaron a bloquearse o deshabilitarse cuentas de Slack, Google y Amazon. También señaló que las computadoras utilizadas por los empleados eran alquiladas a través de un servicio de Apple y que temía que dejaran de funcionar.
La crisis llega a la política paraguaya
La situación del grupo también escaló al plano judicial. Miguel Vázquez, titular del Grupo Vázquez y directivo de Ueno Bank, fue imputado junto a otras 26 personas en el marco de la investigación. La Fiscalía solicitó su prisión preventiva y, al momento de esta publicación, la Justicia debía resolver las medidas cautelares.
La intervención sobre Ueno Bank fue dispuesta por el Banco Central de Paraguay luego de que el índice de solvencia de la entidad cayera por debajo de la mitad del mínimo exigido. En paralelo, este jueves el presidente paraguayo, Santiago Peña, anunció su renuncia al cargo, en medio de la crisis que atraviesa el país.