Cada sábado, la familia de Julia llega al Parque del Recuerdo con el mate y se queda durante horas. Allí conversan sobre lo que ocurrió en la semana, organizan cumpleaños, planean vacaciones y comparten las novedades de cada día. También le cuentan todo a Julia, que descansa en ese lugar desde 2021.
Con el tiempo, el espacio que conocieron a partir de una despedida se convirtió en un punto de encuentro familiar: un lugar donde recordar desde el amor y sentirse nuevamente cerca.
“Venimos en familia y es como estar en casa, pero con Julia acá”, cuenta Alina, hermana de Julia.
La historia de Julia
Julia nació el 9 de julio de 2013. Su familia la recuerda por la paz que transmitía, pero también por su carácter fuerte y decidido. “Vino al mundo a enseñarnos que el amor se transmite con mucho más que palabras, que se transmite con gestos”, cuenta su prima Antonia.
Julia De Cunto, cortesía familia De Cunto
A los dos años le diagnosticaron leucodistrofia metacromática, una enfermedad neurodegenerativa. Durante seis años, la familia la acompañó y reorganizó su vida alrededor de sus cuidados. Julia falleció el 11 de julio de 2021, pocos días después de cumplir ocho años.
La despedida llegó en un momento para el que no estaban preparados. “Nadie está preparado para la pérdida de un hijo. No pensás dónde vas a enterrar a un hijo”, dice la madre de Julia. En medio de ese impacto, María, su hermana propuso buscar un entorno natural y sereno para que Julia pudiera descansar. Así llegaron al Parque del Recuerdo.
Para la tía de Julia, la elección estuvo atravesada por la necesidad de continuar cuidando a su sobrina. “Lo primero que se me vino a la cabeza fue dónde iba a descansar Julia. Después de tanto sufrimiento, sentía que tenía que seguir protegiéndola de alguna manera”, recuerda.
De la despedida al encuentro
Al principio, la familia iba al parque todos los días. Con el paso del tiempo, encontró una forma más equilibrada de transitar esas visitas y los sábados quedaron instalados como el momento en que todos podían coincidir. El mate, las charlas largas y los planes compartidos fueron dando otro significado al lugar.
Las hijas de Verónica también construyeron su propio vínculo con ese espacio. Una de ellas cuenta que llega y le relata a Julia todo lo que hizo durante el día, se reúne con amigos en el Parque del Recuerdo y comparten momentos especiales. La visita no se vive como una obligación ni como un momento solemne: forma parte de la intimidad cotidiana de la familia.
“Empezamos a tener charlas de horas y llegó un momento en que pensamos: qué lindo lugar y qué suerte poder tener este espacio para Julia”, relata Verónica. Para ellas, el entorno permite recordar desde el cariño y la cercanía, sin que cada visita quede definida únicamente por el dolor.
Un entorno que transmite serenidad
Los árboles, el verde y el silencio forman parte de esa experiencia. La familia describe el parque como un lugar abierto y luminoso, donde puede permanecer sin apuro. “No venís y pensás qué tristeza. Es al revés: vengo a visitar a la persona que amo. Es otra forma de llevarlo”, expresa una de las hermanas de Julia.
Esa serenidad no elimina la ausencia, pero ayuda a transitarla. “El dolor no se apacigua con el tiempo, pero el entorno te da alivio y paz. Como mamá, me acuesto tranquila sabiendo que mi hija está en un lugar maravilloso que tuvimos el privilegio de elegir”, señala Verónica.
El valor del cuidado cotidiano
En el recuerdo de la familia también aparecen quienes trabajan diariamente en el parque, que los recibieron desde el primer día y continúan pendiente de los detalles y gestos que para la familia expresan una forma de acompañar que va más allá del mantenimiento del espacio.
“El grupo humano es muy importante para este tipo de actividad y para que el parque sea lo que es. Ayuda a que esa mochila que tenés al perder a un ser querido sea un poco más liviana”, sostiene Verónica.
Para Nicolás, transitar la pérdida también implicó comprender el tiempo de vida de su hija. “Julia vino a vivir esos ocho años; no vino a vivir 80 ni 100. Estuvo rodeada de mucho amor, dimos el cien por ciento y eso es una historia intransferible. Fue una historia maravillosa”, expresa.
Antonia resume la presencia de Julia con una imagen que reúne a toda la familia: “Con esa nostalgia linda de saber que Julia sigue acá con nosotros”.
Treinta y tres años acompañando a las familias
Parque del Recuerdo cumple 33 años con dos parques ubicados en Ruta Interbalnearia y Ruta 5. Ambos fueron concebidos como espacios de contemplación y memoria, donde el cuidado de la naturaleza y la cercanía en la atención buscan acompañar a las familias en momentos especialmente difíciles.
La experiencia de la familia de Julia muestra cómo esa tarea se construye en lo cotidiano: en la forma de recibir a una familia, en el cuidado de los senderos, los jardines y cada detalle, y en la posibilidad de encontrar un lugar sereno para detenerse, conversar y recordar.
La tranquilidad también puede proyectarse
La experiencia familiar también pone sobre la mesa el valor de la previsión. Conversar y dejar determinadas decisiones resueltas con anticipación puede evitar que recaigan sobre la familia en un momento de fuerte impacto emocional. Planteada de esa manera, la planificación funciona como una forma de cuidado.
En el marco de su aniversario, Parque del Recuerdo presenta durante setiembre y octubre el Plan Aniversario, con hasta 33% de descuento en parcelas familiares o alternativas de financiación sin interés. Las condiciones y opciones disponibles pueden consultarse en www.parquedelrecuerdo.com.uy.