22 de julio de 2026 5:00 hs

Después de casi una década de ausencia, La Fiesta de la X volverá el próximo 11 de diciembre a la Rural del Prado. El regreso de uno de los eventos culturales y musicales más emblemáticos del país contará nuevamente con la participación de su creador, Alejandro Fontaina, quien asumirá un nuevo rol como asesor y curador de la edición impulsada por la productora Celeste Music.

Pero detrás de ese retorno también aparece la historia de un empresario, comunicador, guionista, músico, productor, trader, impulsor de proyectos inmobiliarios y constructor, con una trayectoria marcada por éxitos multitudinarios, tragedias personales, proyectos sociales y una extensa carrera en los medios de comunicación.

A lo largo de su vida dirigió a figuras como Ricardo Espalter, D'Angelo, Frade y Carlos Perciavalle; compartió escenario, tocó y participó en grabaciones junto a artistas y bandas como La Renga, Pappo, Boff de Riff, Flavio Cianciarullo (Los Fabulosos Cadillacs), El Congo, Claudio Taddei, Traidores, Buitres, El Cuarteto de Nos, Los Chicos Eléctricos, La Triple y La Trotsky Vengarán, entre muchos otros. También participó en la implementación del cable en Uruguay y estuvo al frente de medios de comunicación, programas de televisión, espacios radiales y documentales. En otras palabras, hizo casi de todo.

"La fiesta quedó en un buen recuerdo, tanto para mí como para la gente. No pensaba volver a hacerla", cuenta Fontaina a El Observador. Sin embargo, una serie de llamados de Rossanna Piedra —productora con la que trabajó durante años— terminó por convencerlo de sumarse nuevamente al proyecto.

La nueva edición buscará recuperar el espíritu de un evento que llegó a reunir más de 100.000 personas y que, mucho antes de que los grandes festivales multiescenario fueran habituales, mezclaba rock, electrónica, tango, murga, teatro, cine, fotografía, deportes, gastronomía y arte en un mismo predio. Fue y volverá a ser un evento para toda la familia.

Un evento que buscó ir más allá de la música

Fontaina insiste en que el diferencial nunca estuvo únicamente en la música.

"Para mí la fiesta era una foto viva de la cultura rioplatense en un momento determinado de la historia. No era un recital, no era un festival, era otra cosa, era la Fiesta de la X", explica. "Los más grandes saben lo que fue, los del medio capaz algunos no fueron pero escucharon hablar de ella y a los más jóvenes, solo les digo una cosa, liberen su imaginación porque no existió, ni existe aún nada igual", añade.

Ese concepto volverá a estar presente este año. Habrá múltiples escenarios, más de 150 artistas nacionales e internacionales, intervenciones culturales y una transmisión en vivo desde el predio.

Aunque prefiere mantener la grilla en reserva, ya que será Celeste Music quien la dé a conocer en el momento oportuno, menciona que incluirá varios artistas internacionales y una programación "muy variada", pensada tanto para quienes vivieron las primeras ediciones como para las nuevas generaciones que nunca experimentaron el espíritu de la Fiesta de la X.

"Entiendo que todo el mundo quiera saber la grilla, todos lo preguntan. Pero la grilla es la Fiesta de la X. Desde los artistas más consagrados hasta quienes recién comenzaban y hoy son figuras reconocidas, todos pasaron por allí", afirma.

Además, sostiene que esta nueva edición buscará recuperar una propuesta única: "La Fiesta de la X es algo completamente diferente a todo lo que se hizo y a todo lo que existe hoy".

El desafío de recuperar su sello

Uno de los principales desafíos será volver a instalar una marca que permaneció casi diez años fuera del calendario Uruguayo y más de veinte del Montevideano.

"El evento era un sello de calidad. Vos comprabas la entrada sabiendo que ibas a encontrarte con algo bueno. Las nuevas generaciones no lo conocen y hay que volver a ponerla en ese nivel", declara.

Las primeras señales, indica, son alentadoras. Dice que la respuesta en redes sociales fue ampliamente positiva y destaca el respaldo recibido por parte de la Intendencia de Montevideo, encabezada por el intendente Mario Bergara y el prosecretario Diego Olivera. También valoró el apoyo del ministro de Turismo, Pablo Menoni, y del ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía.

Además, recuerda que el presidente Yamandú Orsi conoce el festival desde su etapa al frente de la Intendencia de Canelones, cuando una de sus ediciones se realizó en el Parque Roosevelt.

También evocó la conversación que mantuvo con el ex presidente Luis Lacalle Pou luego de escucharlo mencionar la Fiesta de la X en el programa Consentidas, un gesto que, según cuenta, agradeció personalmente.

"Cuando lo escuché hablar de la Fiesta, me comuniqué con él para agradecérselo. Su respuesta me llenó de orgullo. Me dijo: '¿Cómo no la voy a mencionar, Alejandro, si marcó un antes y un después?'. Más o menos esas fueron sus palabras", recuerda.

El desafío de organizar una multitud

Si algo marcó la organización de las primeras Fiestas de la X fue el trabajo en prevención.

Fontaina destaca que, incluso antes de que estos temas fueran habituales en la industria de los espectáculos, realizaron capacitaciones en Brasil sobre manejo de multitudes y protocolos de evacuación.

Cuenta que una de las mayores preocupaciones surgía cuando se generaban embudos de personas en los ingresos. O mismo dentro del evento estar 100% alertas a cualquier posible foco.

"En el Parque Roosvelt, miré la cantidad de gente y pensé: 'Esto puede pasar de la sección Espectáculos a Policiales en un segundo'", recuerda sobre una de las ediciones más concurridas.

Esa filosofía también se reflejaba en el trato hacia el público.

"Nunca se sacaba a nadie de los pelos o a las patadas. Si alguien estaba pasado, se lo llevaba a un lugar tranquilo y se le daban los cuidados necesarios para recuperarse", afirma.

Las consignas de paz, respeto y tolerancia no eran un simple eslogan, sino el verdadero espíritu de la Fiesta de la X. Eran valores que atravesaban a la organización, los artistas y el público, y que convertían al evento en una experiencia única.

Incluso, Fontaina celebra que Uruguay haya avanzado en políticas de reducción de daños, como la posibilidad de analizar sustancias en eventos masivos.

"La gente va a consumir igual. Lo que podes hacer es cuidarla", sostiene.

El golpe que cambió su vida

Durante la entrevista, Fontaina reconoce que el momento que modificó por completo su carrera fue la enfermedad de su primer hijo.

Hasta entonces, explica, pasaba gran parte del año dedicado exclusivamente a organizar la fiesta.

"Vivíamos prácticamente seis meses en un hotel trabajando todos los días", recuerda.

Cuando apareció el problema familiar decidió correrse de la organización para dedicarle todo su tiempo.

"La fiesta siguió haciéndose dos años más gracias al equipo", destaca.

Para Fontaina, el equipo es la base de cualquier proyecto, aunque sostiene que el más importante de todos es el que se construye en casa. "La familia es el primer equipo a cuidar y donde te vas a respaldar o buscar cobijo para sanar. No hay nada más importante que la familia", afirma.

Las pérdidas personales también modificaron su manera de mirar la vida. Si bien reconoce que la tristeza nunca desaparece, asegura que con el tiempo se aprende a convivir con él. "El dolor nunca se va. Lo acomodás y seguís. El sufrimiento me enseñó muchas cosas, pero sobre todo lo efímero que es todo y en qué vale la pena invertir el tiempo, que es lo más valioso que tenemos", reflexiona.

Aun así, asegura que la vida también ofrece nuevas oportunidades. "La vida te saca, pero también te da. Hoy tengo una familia divina", afirma.

Del COMCAR a los grandes escenarios

Uno de los capítulos menos conocidos de su trayectoria ocurrió fuera de los festivales.

Durante cinco años trabajó en un proyecto de rehabilitación de personas privadas de libertad en el COMCAR a través de la música, el teatro y la televisión.

Organizó talleres, grabó un disco junto a internos e incluso consiguió que cerca de 50 reclusos salieran del penal para realizar funciones teatrales en Montevideo y Florida, sin esposas, bajo custodia policial.

La experiencia, asegura, modificó su manera de entender la realidad.

"Tenían códigos muy distintos a los de afuera. Aprendí muchísimo", afirma.

Una nueva forma de entender el éxito

Con más de tres décadas de experiencia en medios, telecomunicaciones, inversiones y producción artística, Fontaina dice que hoy su escala de prioridades no cambió, en lo que refiere a su involucramiento en diferentes emprendimientos.

"He estado fundido, me ha ido muy bien, me pasó de todo. Nunca medí el éxito solo por la plata, sino por cuánto disfruto hacer un proyecto", dice.

Reconoce también que la exposición pública y el éxito temprano alimentan el ego, pero asegura que los años y las experiencias personales terminaron poniendo las cosas en perspectiva.

Hoy, además de acompañar el regreso de La Fiesta de la X, Fontaina mantiene una agenda vinculada a distintos emprendimientos empresariales. Entre ellos, representa junto a Sebastián Domínguez la marca europea Wellis para Latinoamérica, dedicada al desarrollo de jacuzzis, nados contracorriente y swim spas de lujo.

Un regreso con la mirada puesta en el futuro

Aunque acompañará de cerca esta nueva edición, Fontaina deja claro que el objetivo es que la nueva generación de organizadores tome progresivamente el control del proyecto.

"Voy a estar mientras me necesiten, pero la idea es que ellos lleven las riendas", concluye.

Veinte años después de haber organizado algunos de los mayores eventos masivos de la historia reciente del país, cree que La Fiesta de la X todavía conserva un lugar en la memoria colectiva y apuesta a que el próximo 11 de diciembre marque el comienzo de una nueva etapa para un evento que, según define, siempre buscó ser mucho más que una simple fiesta.

Las entradas aún no están a la venta, pero la organización prevé habilitarlas en los próximos días, instancia en la que también dará a conocer la grilla completa de artistas que formarán parte del regreso del histórico evento.

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