La muerte de una persona querida modifica la vida para siempre. Aunque muchas veces se habla del duelo como un proceso que hay que superar, quienes atraviesan una pérdida deben aprender a convivir con una ausencia que permanece y construir, de a poco, una nueva forma de vivir.
Ese fue uno de los ejes del nuevo episodio de MP Talks, que reunió a Florencia Krall, fundadora de Humaniza Josefina, y a Mariela García, psicóloga especializada en duelo y magíster en cuidados paliativos. Ambas abordaron desde distintas perspectivas cómo transitar una pérdida y cómo acompañar a alguien que está atravesando ese proceso.
Para García, el duelo no consiste en dejar atrás a la persona que murió, sino en adaptarse a una nueva realidad. “Uno aprende a vivir con lo que pasa en ese proceso que uno reconstruye. Uno se va adaptando a vivir sin su ser querido”, explicó.
En ese sentido, sostuvo que la pérdida no es algo que simplemente pueda superarse. “No es que uno puede superarlo, porque eso no se supera. Nos va a acompañar toda la vida”, señaló. El desafío, agregó, consiste en reformular la vida a partir de esa ausencia y construir un nuevo proyecto en el que el ser querido siga teniendo un lugar.
Una historia que se transformó en homenaje
La experiencia de Florencia Krall está atravesada por la muerte de su hija Josefina, quien falleció a los 10 años luego de atravesar una enfermedad oncológica.
Josefina llevaba una vida como la de cualquier niña de su edad. Iba a la escuela, al club y realizaba distintas actividades hasta que un dolor de panza llevó a detectar un tumor poco frecuente en el hígado, que al momento del diagnóstico ya presentaba metástasis en el hígado y los pulmones.
A partir de ese momento, la familia comenzó un recorrido por el sistema de salud en busca de tratamientos y segundas opiniones. “Una enfermedad oncológica o una enfermedad grave requiere toma de decisiones todo el día, todos los días”, contó Krall.
En medio de ese proceso, una de las prioridades fue intentar que Josefina pudiera mantener una vida lo más cercana posible a la que tenía antes de enfermarse. Y hubo algo que la niña pidió especialmente. Quería seguir yendo a la escuela.
Después de un año y ocho meses de tratamiento, Josefina falleció. La experiencia que atravesó junto a su hija terminó convirtiéndose en el origen de Humaniza Josefina, una fundación que busca humanizar la atención sanitaria y acompañar a niños hospitalizados en el Hospital Pediátrico del Pereira Rossell.
La organización lleva adelante, entre otras iniciativas, un aula hospitalaria que permite que los niños internados puedan continuar con sus estudios y mantener una rutina. Más de 500 niños han formado parte de la propuesta.
“Tratamos de hacer su vida lo más común posible, lo más linda que viviera como ella la quería vivir”, explicó Krall. Las acciones de la fundación surgieron, justamente, de aquello que la familia aprendió durante la enfermedad de Josefina.
Hablar sin ocultar
Durante la enfermedad también apareció otro desafío para la familia. Cómo hablar con una niña sobre lo que estaba viviendo.
Krall indicó que al principio descubrieron que ocultar información podía ser más perjudicial que hablar sobre la situación. “Nos dimos cuenta en determinado momento que era más nocivo ocultarle y hablar a escondidas o hablar en secreto porque ella se hacía más la cabeza de lo que realmente era”, relató.
Por eso, la familia buscó adaptar las conversaciones a su edad y explicar lo que ocurría sin ocultarle la realidad.
“Tratábamos, en el lenguaje de una niña de 10 años, de explicarles sin ocultarles”, contó.
La experiencia también dejó una enseñanza sobre la forma de acompañar a quienes atraviesan enfermedades graves y a sus familias. En esos contextos, las decisiones y las preocupaciones pasan a ocupar buena parte de la vida cotidiana, mientras se intenta preservar espacios que permitan que la persona siga siendo mucho más que su enfermedad.
Acompañar sin intentar borrar el dolor
Para García, una de las claves frente al duelo es no intentar eliminar el sufrimiento de la persona que perdió a alguien.
“Lo primero es no intentar sacarla de su dolor”, dijo. Frases como “tenés que distraerte” o “tenés que salir” pueden partir de una buena intención, pero no necesariamente responden a lo que necesita quien está atravesando el duelo.
En muchos casos, acompañar puede significar simplemente estar disponible y hacerle saber al otro que no está solo. También puede implicar acciones concretas que alivien parte de las cargas cotidianas.
García también señaló que el duelo afecta distintas dimensiones de la vida. Puede tener consecuencias físicas, cognitivas y sociales, por lo que es importante entender que esos cambios forman parte del proceso.
Al mismo tiempo, advirtió que es necesario prestar atención a la intensidad y a la duración de los síntomas. Cuando determinadas manifestaciones se mantienen o adquieren una intensidad que dificulta significativamente la vida cotidiana, puede ser necesario recurrir a ayuda profesional.
El duelo, indicó, no tiene una única forma ni un tiempo establecido. Cada persona atraviesa la pérdida de manera diferente. La tarea no consiste en borrar la ausencia, sino en aprender a convivir con ella y reconstruir una vida en la que el vínculo con quien ya no está pueda seguir teniendo un lugar.