La autopartista Yazaki cerró sus dos fábricas en Uruguay y trasladará sus operaciones a Paraguay y Argentina. En menos de un año el sector presenció la salida del país de dos armadoras de componentes automotrices. La visión industrial es que la falta de competitividad local es muy difícil de sobrellevar y que otras compañías podrían recorrer el camino de la multinacional japonesa. El gobierno electo observa con preocupación el cierre de empresas.
Yazaki, instalada en Uruguay desde 2007, anunció este jueves el cierre de sus plantas en Colonia y Las Piedras. En un escueto comunicado indicó que la decisión se tomó por los altos costos de producción en el país que afectan significativamente las posibilidades de competir en los mercados globales.
Añadió que las “constantes paradas de producción dispuestas por el sindicato” ponían en riesgo el cumplimiento de la entrega de productos a clientes. Por tanto, definió mover sus operaciones a otras fábricas de la multinacional ubicadas en Argentina y Paraguay.
A las 2 de la mañana, los empleados recibieron un comunicado donde la compañía avisó que no se iba a convocar al personal para esa jornada. Sobre las 10.30 horas se produjo una reunión en la Dirección Nacional de Trabajo (Dinatra) de Colonia entre representantes regionales de la compañía y delegados sindicales. Allí se comunicó formalmente el cese de las actividades en Uruguay y el cierre de las dos plantas.
El presidente de la Confederación de Sindicatos Industriales, Danilo Dárdano, se mostró sorprendido con la actitud tomada por Yazaki.
En los últimos meses se realizaron reuniones del sector autopartista -con participación de representantes de Yazaki- en el Ministerio de Industria para analizar el nivel de actividad y la competitividad. “No podemos tener como respuesta el comunicado de la empresa y el cierre”, dijo Dárdano, que también es integrante de la Unión Nacional de Trabajadores Metalúrgicos y Ramas Afines (Untmra).
“Era claro que si a mediano plazo no mejoraban algunas condiciones con países limítrofes podía suceder un cierre, pero nunca se anunció nada”, añadió.
Sin embargo, la decisión de la multinacional no causó sorpresa en filas empresariales. El presidente de la Cámara de Industrias (CIU), Leonardo García, dijo a El Observador que la gremial, a nivel general, viene advirtiendo sobre los serios problemas de competitividad.
“Si no se realizan cambios profundos y no se tiene clara la situación va a haber varias Yazaki”, afirmó García.
Recordó que los reclamos de la armadora japonesa sobre los altos costos, la productividad y los problemas sindicales llevan ya varios años.
Este jueves por la tarde, el vicepresidente de la CIU, Javier Murara, recibió a una delegación de la compañía para interiorizarse sobre el cese de actividad de la multinacional. “Es un golpe importante para la industria y para el país”, resumió.
El industrial expresó que Paraguay ofrece actualmente condiciones competitivas favorables respecto a Uruguay y por tanto Yazaki tomó una decisión corporativa.
Este viernes se efectuará una reunión en el Ministerio de Trabajo con representantes de la compañía y con la participación de la ministra de Industria, Elisa Facio.
La posición del nuevo gobierno
La medida causó preocupación en el gobierno electo. El próximo ministro de Trabajo, Juan Castillo, dijo este jueves que la forma en cómo procedió Yazaki llamó la atención. “No lo anunció previamente, por lo que vimos la conflictividad no es cierta, tampoco se lo comunicó al gobierno actual, recién mañana va a haber una reunión”, enumeró.
Juan Castillo
Juan Castillo, próximo ministro de Trabajo.
Camilo Dos Santos
Tras la decisión de la empresa, los trabajadores decidieron ocupar los dos establecimientos en Colonia y Las Piedras. Castillo recordó que muchas veces se ha debatido sobre la validez de la ocupación como herramienta de lucha.
“¿Y qué tiene que hacer el trabajador que hoy de mañana fue a la fábrica, le comunicaron que las puertas estaban cerradas, reforzaron la seguridad y le dijeron que no podía entrar porque la empresa se retira? ¿Cuál es el mecanismo frente a eso? El nuestro es propiciar mecanismos de negociación”, mencionó.
Castillo señaló que en reuniones mantenidas en las últimas semanas hubo dirigentes sindicales que mostraron preocupación por el cierre de empresas, reestructuras o despidos de trabajadores.
“Deben ser situaciones distintas pero complican el panorama porque estamos tratando de que haya cada vez más puestos de trabajo”, expuso el próximo ministro.
Días atrás, la multinacional Eurofarma informó el cierre de su planta de producción en Uruguay y el despido de 37 trabajadores.
El año pasado el sector autopartista sintió el primer cimbronazo. En mayo, Fanacif -propiedad de la brasileña Fasle Mobility- anunció el fin de sus operaciones en Uruguay.
También con un comunicado, la compañía informó que la decisión fue el resultado de un análisis de estrategía de optimización en respuesta a desafíos comerciales enfrentados a lo largo de los últimos años. Entonces, decidió trasladar a Brasil la confección de componentes para sistemas de frenos que se realizaba en Uruguay.
La industria de autopartes
El sector autopartista levantó su producción -algo que se vio reflejado en las exportaciones- luego del freno ocasionado por la irrupción del covid-19 en 2020. Al año siguiente las ventas se recuperaron 27% y llegaron a US$ 155 millones.
En 2022 el aumento fue de 12,9% (US$ 175 millones). Pero luego la actividad entró en una meseta. En 2023, las exportaciones fueron por US$ 179 millones y el año pasado por US$ 177 millones.
Yazaki acompañó el comportamiento general. Tras recuperarse de la pandemia, la multinacional japonesa alcanzó los US$ 73,9 millones en 2023 y luego bajó a US$ 72,1 millones en 2024.
La empresa dedicó prácticamente toda su producción a la fabricación de juegos de cable para bujías de encendido y otros que se utilizan en vehículos automotores. Argentina fue el principal destino de las ventas. En los últimos años realizó mínimas ventas a Brasil y Paraguay.
Según el Instituto Uruguay XXI al cierre de 2023 el sector autopartista tenía una plantilla de 2.585 trabajadores. El personal de Yazaki representó cerca del 40% del total.