El cierre de Ueno Bank fue un escándalo financiero con derivaciones políticas que terminaron afectando la continuidad de Peña. La figura presidencial quedó manchada por la relación con el banco propiedad del Grupo Vázquez. Peña había adquirido acciones de Ueno Holding en 2019 y, según su versión, se desprendió de ellas a fines de marzo de 2025, cuando ya estaba al frente del gobierno paraguayo.
Pero esa vinculación y algunos comentarios públicos en apoyo a la institución le jugaron en contra y lo dejaron demasiado expuesto ante la oposición y la opinión pública. Pero el último empujón -si es que alguno le faltaba- se lo dio su mentor político y líder del Partido Colorado (Asociación Nacional Republicana), Horacio Cartes.
Santiago Peña, presidente de Paraguay
Foto: Federico Parra / AFP
En una carta pública difundida este miércoles y dirigida a Peña, el expresidente señaló que la crisis financiera que afectaba a numerosas familias paraguayas exigía respuestas inmediatas, firmes y dentro del marco de la ley.
El texto culminó con un mensaje claro: “señor presidente, el país necesita decisiones, respuestas y resultados. Actúe con urgencia y con la firmeza que este momento exige”.
Horas después se sumó otro comunicado, esta vez del Partido Colorado, pero también firmado por Cartes. “No estaremos del lado del latrocinio de los fondos públicos, privados y de los jubilados”, dijo y agregó que el partido acompañaba el juicio político promovido por distintos sectores. Ese fue el golpe de gracia para Peña que este jueves renunció al cargo.
La caída del Ueno Bank y la incertidumbre financiera
Desde el martes, el Ueno Bank ocupó los titulares de los diarios y los portales informativos. El Banco Central de Paraguay (BCP) comunicó el martes el cierre de la institución luego de comprobar una insuficiencia en su índice de solvencia que estaba por debajo de 50%. Esa tarde, Liana Caballero, directora del BCP, informó que ya no estaban operativos los servicios del Ueno. El banco manejaba las cuentas de 3 millones de clientes y fondos públicos del Instituto de Previsión Social (IPS), de la Administración Nacional de Energía (ANDE) y de la represa de Itaipú.
En medio del escándalo también renunció el presidente del BCP, Carlos Carvallo, que previamente había ostentado el principal cargo en Ueno Bank y a última hora del martes ya habían sido detenidos ocho directivos de la institución privada y su fundador Miguel Vázquez (Grupo Vázquez) se entregó a la Policía.
Varios directivos de Ueno Bank fueron detenidos tras la intervención del banco.
Juan Pablo Pino / EPA
Pero lo más importante era calmar a los ahorristas con los depósitos congelados y para eso se aceleró en el Congreso la utilización del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). Según el BCP, ese fondo garantiza los depósitos hasta un límite de 75 salarios mínimos mensuales, equivalentes a 228.300.000 de guaraníes (US$ 38.250).
La principal interrogante ahora es cómo reaccionará el sistema financiero e institucional y lo que puede pasar luego de la renuncia de Peña.
El gerente de consultoría económica de KPMG, Marcelo Sibille, dijo a El Observador que los próximos días serán clave para determinar si el público interpreta que se trató de un problema de solvencia puntual o teme que pueda estar ocurriendo lo mismo en otros bancos. Y si optara por la segunda opción “se configuraría el escenario más grave de crisis sistémica”. De todos modos, agregó, será muy importante la comunicación que transmitan las nuevas autoridades para mitigar cualquier riesgo de corrida bancaria.
“El daño principal no está en el balance de Ueno; está en la confianza”, sostuvo el decano de la UCU Business School, Marcos Soto.
Para graficar la incertidumbre basta observar dos datos puntuales: el guaraní se depreció 9% y el riesgo país pasó de 119 a 138 puntos básicos, con un aumento de 16%. “Es una prueba de que ni la institucionalidad ni la estabilidad se compran en la farmacia; son parte de un proceso que el tiempo debe convalidar”, afirmó.
“Cuando a veces en Uruguay nos aburrimos de mencionar las virtudes del país, es justamente ese aburrimiento el que muchas veces amortigua todas las volatilidades que pueden hacer que se prolongue una crisis”, sintetizó Ramón Pampín, gerente en el área de consultoría económica de PwC.
Banco Central de Paraguay
Desde su visión, Paraguay parte de una base macroeconómica estable y la crisis bancaria, con el coletazo institucional, coloca al país ante una prueba de fuego.
Para Soto, la renuncia de Peña puede calmar las aguas si la transición es prolija y el Banco Central recupera rápido su independencia. “Si en cambio se abre una crisis política larga, el problema deja de ser un banco y pasa a ser el país” comentó.
El sistema financiero de Paraguay
El sistema bancario paraguayo cuenta con 16 instituciones, entre las que está incluida el Ueno (principal banco digital del país) y esa cantidad hace pensar al decano de la UCU que probablemente creció más rápido que sus instituciones. “Paraguay incorporó a millones de personas a la banca en pocos años, buena parte por canales digitales, pero quizá el ambiente de control no acompañó ese desarrollo y siguió supervisando como si el sistema fuera más chico y más lento”, dijo.
Además, tiene una debilidad de fondo: la cercanía entre grupos económicos, bancos y poder político. Entonces, habrá que observar si la quiebra de Ueno Bank es la punta de un iceberg o tiene rápida resolución.
“De cualquier modo, el daño a la institucionalidad -con la renuncia del presidente Peña- y a la bendita estabilidad están consumados”, aseguró.
Al respecto, Sibille opinó que aún cuando no haya corrida, es muy probable que los demás bancos comerciales ajusten su política crediticia para preservar mayores niveles de liquidez ante eventuales retiros. “Todo eso contraerá el crédito y por consiguiente impactará negativamente sobre la economía paraguaya”, concluyó.