31 de agosto de 2026 5:00 hs

El convenio en la construcción, firmado a mediados de agosto entre empleadores y el sindicato, prevé la reducción gradual de la jornada laboral, que pasará de 44 a 40 semanales entre este año y 2030. El texto también incluye ajustes salariales y nuevos beneficios para los trabajadores del sector.

Apenas cerrada la negociación, el presidente de la Asociación de Promotores Privados (Appcu), Alfredo Kaplan, fue claro. “La frase que resume todo es que se trata del acuerdo menos malo que pudimos aceptar. Implica un aumento importante de costos; siempre estuvimos de acuerdo con las 40 horas, pero no pagando 44 ”, dijo entrevistado por Economía y Mercado de El País.

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Sobre un posible impacto en otros sectores actividad, Leonardo Veiga, docente de la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo (IEEM), señaló que “la construcción no determina lo que ocurra en otras ramas, pero deja un precedente relevante: acordó bajar de 44 a 40 horas manteniendo el ingreso, con un cronograma definido y sin metas de productividad que condicionen los tramos”.

El experto explicó que el precio real de la hora sube 11,66% en los cinco años por la combinación de 3,55% de mejora salarial real y 7,83% de ajuste por la reducción de la jornada laboral.

A su vez, el costo laboral por unidad producida aumenta 15,5% en promedio, dentro de un rango de 13,1% y 21,8%. “La diferencia con el 11,66% se explica porque las horas que desaparecen deben reponerse y porque hay tiempos diarios fijos que no bajan en proporción a la jornada”, expuso.

Veiga añadió que el costo laboral en la construcción se incrementa entre US$ 166 y US$ 169 millones al año, en dólares constantes y una vez implementado el convenio, lo que equivale a cerca de 4,5% del valor agregado sectorial de un año. “Neutralizar ese aumento exigiría 2,92% anual de productividad durante cinco años. El promedio mundial del sector es de 0,4% anual y la productividad aparente uruguaya cayó 0,86% entre 2019 y 2025”, expresó.

Avance y respuesta negativa

El gobierno dejó claro desde la asunción que la reducción de la jornada laboral sin pérdida salarial iba a ser un tema central de la agenda laboral. Y después del acuerdo en la construcción hubo un nuevo impulso. El miércoles 12 de este mes, la delegación gubernamental en el Consejo Superior Tripartito anunció el lanzamiento de conservatorios sobre la reducción del tiempo de trabajo en el Paraninfo de la Universidad de la República. El primer encuentro estaba previsto para el jueves pasado pero se suspendió por el fallecimiento de Ruben Rada.

Pero más allá de la suspensión solamente dos gremiales empresariales habían confirmado asistencia: la Cámara de la Construcción y la de transporte de pasajeros. El resto se negó a participar.

El presidente de la Cámara de Industrias (CIU), Leonardo García, señaló a El Observador que la gremial no quiere integrar un espacio como el Diálogo Social, donde no se tomó en cuenta la visión empresarial. En la misma línea se posicionaron la Cámara de Comercio, Federación Rural y la Cámara Mercantil.

“El que convoca (MTSS) ya tiene posición tomada; lo mejor es no convalidar ese ámbito”, indicó. García explicó que aplicar la reducción de la jornada laboral sin pérdida salarial en la industria sería una “pésima señal”.

“No es cuestión de diálogo; no hay espacio. En otros temas puedo negociar, en este no”, afirmó.

Desde el lado sindical también se buscó aprovechar lo conseguido por el Sunca.

En una de las plataformas presentadas por el Sindicato Único Portuario y Ramas Afines (Supra) en la negociación con Terminal Cuenca del Plata (TCP) para el nuevo convenio colectivo se incluyó la reducción de la jornada como reivindicación.

El viernes 7 de agosto, la compañía informó en un comunicado que “tras varias reuniones en las que se habían registrado avances, el sindicato ha vuelto a plantear la reducción de la jornada laboral sin pérdida salarial, recientemente acordada para el sector de la construcción”.

Un reclamo similar se produjo a fines de setiembre del año pasado cuando la terminal de contenedores avanzó en la implementación de un nuevo programa informático.

A pocas horas de haberlo anunciado, el sindicato de la empresa comunicó a sus afiliados que la instalación de ese sistema era contraproducente para los trabajadores y mencionó que en otros puertos del mundo había generado un aumento de la productividad de entre 20% y 30%.

“Por eso, hoy más que nunca, tenemos que mantenernos firmes y unidos como bloque y decir que llegó el momento de bajar la jornada laboral a 6 horas”, decía un texto que circuló entre los empleados.

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