27 de julio de 2026 9:18 hs

Hace un tiempo leí la novela “Todo va a mejorar” de Almudena Grandes. En la trama, un gobierno totalitario que accedió a la concentración del poder por medio de la tecnología decide, sin mecanismos democráticos, el destino de la sociedad.

Mucho antes, un agudo George Orwell alertaba…”constituía un terrible peligro pensar mientras se estaba en un sitio público o al alcance de la telepantalla. El detalle más pequeño podía traicionarle a uno. Un tic nervioso, una inconsciente mirada de inquietud, la costumbre de hablar con uno mismo entre dientes...”

Y en el presente: ¿Confiamos en cinco multimillonarios para decidir el futuro de la humanidad?

Acabo de escuchar completa la entrevista de The Economist a Elon Musk y me persigue esta pregunta ¿desde cuándo autorizamos a cinco desarrolladores a autorregularse sobre la tecnología más disruptiva de la historia? Con nombre y apellido serían OpenAI Sam Altman (CEO), Anthropic, Dario Amodei (CEO, cofundador) Google DeepMind, Demis Hassabis

Meta, Mark Zuckerberg y el propio Musk con xAI.

Musk dice que en cinco años la IA superará nuestra capacidad de razonamiento. En 10, humanoides y máquinas autónomas controlarán básicamente todo. Mientras tanto, estos actores reportan problemas de "seguridad" solo cuando conviene. ¿Quién define qué es un riesgo mayor? ¿Ellos mismos? Es el espejismo de la autorregulación corporativa en su máxima expresión. Un baño de humildad podría sugerir que existe un pequeño problema de legitimidad, y además antecedentes. Bancos "autorregulados" en 2008. Grandes laboratorios que han omitido datos. Dueños de redes sociales minimizando ex profeso alertar sobre daños psicológicos. Es probable que el incentivo de lucro imponga sus razones sobre la ética. Más de una vez.

Pero, nada de eso será tampoco relevante. En el brillante futuro del señor del espacio el trabajo será opcional, el dinero será obsoleto, y máquinas humanoides producirán un excedente jamás visto en la humanidad. Será la era de la “abundancia”.

Y cómo vamos a generar valor los seres humanos en ese esquema? Pues, habrá un salario mínimo universal esgrime el billonario. Deberían pagar más impuestos, los que como él, concentran esa enorme cantidad de recursos, le consultó la periodista Zanny Minton Beddoes. Según comenta, ya es la persona que más ha tributado en la historia en EEUU.

El trabajo humano dejaría de ser entonces un motor para la creación de riqueza. La productividad escalaría a niveles jamás vistos dejando obsoletos no ya cierto tipo de trabajo sino la esencia misma de la necesidad de generarlo.

Estamos hablando de un señor que tiene incidencia en el resultado de guerras y conflictos (Ucrania-Rusia), en decisiones sobre asignaciones de presupuestos, seguridad en las ciudades, migración y, en última instancia, si lo que proyecta se concretara, en la capacidad productiva total de la civilización.

El escenario geopolítico, que corre una carrera acelerada para dominar los avances en la IA, se modifica a fuerza de aranceles, desarrollo de infraestructura y corrida por la disponibilidad de recursos energéticos. China, augura Musk, podría incluso liderar en alguna instancia esa batalla. Y en este escenario, los modelos de representación tradicionales acusan más recibos que haberes en la cuenta. Inversamente proporcional a la caída de la credibilidad en las clases dirigentes aumentan los discursos polarizados, fascistas o directamente antiderechos.

Puede ser todo una gran burbuja de ensayo que explote en breve. Incluso puede ser que parte de lo que pronostica el dueño de Tesla se vuelva realidad. Lo que no nos estamos preguntando es cuál será el costo y los riesgos asociados en este mundo en el que un club de 5 -no muy lejano a lo que ha sucedido casi siempre- termine pudiendo decidir qué sucederá con nuestras vidas.

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