27 de octubre de 2026 11:32 hs

“¿Puedo hacer fuerza?”, “¿tengo que comer por dos?” o “¿puedo viajar en avión?”. Cuando una mujer queda embarazada, aparecen preguntas sobre qué puede hacer, cómo debe alimentarse y qué cuidados necesita. Muchas de estas dudas también están acompañadas por la idea de que el embarazo obliga a frenar la rutina y limitar buena parte de las actividades cotidianas.

Derribar esos mitos fue el objetivo del segundo episodio de Primeros Latidos, el videopodcast creado por El Observador y Blue Cross & Blue Shield de Uruguay para acompañar la maternidad y la paternidad. Desde la Clínica Belmont, el deportólogo y especialista en Medicina del Deporte Mateo Gamarra y la licenciada en Nutrición Elizabeth Rodríguez abordaron los cambios que atraviesa el organismo durante el embarazo y la importancia de adaptar los hábitos a cada etapa.

El reposo durante el embarazo, una excepción y no la regla

Durante mucho tiempo se instaló la idea de que una mujer embarazada debía descansar y evitar esfuerzos. Sin embargo, Gamarra planteó que el reposo absoluto no debería ser la recomendación habitual y que es necesario distinguir entre limitar determinadas actividades y dejar de moverse.

“Ahí es importante matizar, porque uno habla de actividad física y reposo como si fuera on, off, todo o nada. Y en realidad el movimiento es súper dosificable”, explicó.

Según el especialista, una mujer puede continuar con buena parte de su vida cotidiana, salir a caminar o hacer mandados, siempre que su situación clínica lo permita. El reposo debe reservarse para aquellos casos en los que el médico tratante lo considere necesario, de acuerdo con las características de cada embarazo.

El deportólogo también advirtió sobre la importancia de comunicar estas recomendaciones con claridad. En ocasiones, explicó, la indicación de evitar el deporte competitivo o las actividades de alta exigencia puede interpretarse como una orden de permanecer quieta.

En cambio, Gamarra recomendó buscar un estilo de vida activo y reducir los períodos prolongados de sedentarismo. Levantarse de la silla, sumar pasos durante el día o utilizar las escaleras cuando sea posible son algunas de las acciones que pueden incorporarse a la rutina.

“El movimiento es sumamente importante”, señaló. No obstante, aclaró que la actividad física debe adaptarse al estado de la mujer, ya que tanto el trabajo cotidiano como el ejercicio pueden representar una exigencia excesiva si se combinan con falta de descanso u otras situaciones de estrés.

Caminar es una de las actividades que destacó por sus beneficios para la circulación. A la hora de entrenar, en tanto, mencionó que suelen buscarse intensidades moderadas y que es importante prestar atención a las actividades que impliquen golpes o traumatismos.

La salud mental también forma parte del cuidado

Para Gamarra, el bienestar durante el embarazo no depende únicamente del ejercicio y la alimentación. El descanso, el estado emocional y la manera en que cada persona afronta las exigencias cotidianas también tienen un papel central.

El especialista describió la gestación como un período de grandes cambios emocionales, en el que resulta necesario prestar atención a las necesidades del organismo. En ese sentido, indicó que el entorno puede convertirse en una fuente adicional de presión.

Las mujeres continúan trabajando y respondiendo a las demandas de la vida diaria, incluso cuando atraviesan cambios físicos y emocionales importantes. Esa carga puede dificultar que encuentren tiempo para descansar, alimentarse adecuadamente o realizar actividad física.

Por eso, el cuidado no debería recaer exclusivamente sobre la mujer embarazada. También es necesario que su entorno comprenda el momento que atraviesa y contribuya a generar condiciones que le permitan atender sus necesidades.

Gamarra sostuvo que el objetivo es encontrar un equilibrio entre las exigencias de la rutina y lo que el cuerpo necesita durante la gestación, sin perder de vista que cada embarazo presenta características particulares.

Comer para dos, no comer por dos

La alimentación fue otro de los ejes del episodio. Rodríguez cuestionó una de las recomendaciones más extendidas durante el embarazo, la idea de que la mujer debe duplicar la cantidad de comida que consume.

“En realidad no hay que comer por dos, sino para dos”, explicó la nutricionista.

La especialista señaló que la alimentación debe contemplar tanto el desarrollo del bebé como las necesidades de la madre. Para eso, es importante considerar el estado nutricional con el que se inicia el embarazo y asegurar un aporte adecuado de los nutrientes necesarios.

El calcio es uno de los ejemplos que mencionó. Cuando la ingesta no resulta suficiente, el organismo puede recurrir a las reservas maternas para cubrir las necesidades del bebé. Por eso, mantener una alimentación adecuada también contribuye a cuidar la salud de la mujer.

Rodríguez agregó que el embarazo no es una etapa para promover dietas destinadas a perder peso, incluso cuando la mujer presenta sobrepeso u obesidad. En esos casos, el abordaje nutricional debe considerar las necesidades específicas de cada persona y priorizar el desarrollo saludable de la gestación.

La recomendación, por tanto, no consiste en comer más sin criterio, sino en prestar atención a la calidad de los alimentos y a las necesidades nutricionales de cada etapa.

Náuseas durante el embarazo, qué tener en cuenta

Las náuseas son frecuentes durante el primer trimestre, aunque no todas las mujeres las experimentan de la misma manera. Rodríguez explicó que los cambios hormonales y metabólicos propios de la gestación pueden influir en su aparición y que también pueden presentarse otros síntomas, como el estreñimiento.

Cuando las náuseas afectan el apetito, una de las estrategias consiste en distribuir la ingesta en porciones más pequeñas a lo largo del día, en lugar de concentrarla en pocas comidas abundantes. De esa manera, se busca facilitar la tolerancia a los alimentos y mantener un aporte nutricional adecuado.

La selección de los alimentos también puede ayudar. La nutricionista recomendó prestar atención a las temperaturas y los sabores, ya que las preparaciones muy calientes o con sabores intensos pueden resultar más difíciles de tolerar para algunas mujeres. En esos casos, pueden preferirse alimentos de sabor suave y temperaturas templadas o frescas.

La hidratación es otro aspecto importante. Rodríguez recomendó priorizar el agua y evitar que las náuseas comprometan la ingesta de líquidos.

De todos modos, aclaró que es necesario consultar con un profesional de la salud cuando los síntomas se prolongan o impiden tolerar alimentos y bebidas. En determinadas situaciones puede ser necesario recurrir a un tratamiento indicado por un médico.

Alimentarse de manera consciente y cambiar los hábitos

Más allá de qué alimentos elegir, Rodríguez puso el foco en cómo se come. En una rutina marcada por el trabajo y las obligaciones, muchas personas resuelven sus comidas rápidamente, frente a una pantalla o mientras realizan otras tareas.

La nutricionista planteó que el embarazo puede ser una oportunidad para revisar esos hábitos y dedicarle más tiempo a la alimentación.

“Es importante darle el espacio al momento de la ingesta”, sostuvo. Comer de manera consciente permite saborear los alimentos, prestar atención a las señales del cuerpo y reconocer cuándo se necesita algo más.

La especialista también destacó el valor social de las comidas. Detenerse para comer sin pantallas y compartir ese momento con otras personas puede contribuir a generar hábitos que luego se transmitan al entorno familiar.

En ese sentido, consideró que el embarazo puede funcionar como un punto de partida para incorporar cambios en la rutina. No se trata solamente de responder a las necesidades nutricionales de la gestación, sino también de revisar prácticas cotidianas que pueden mantenerse a largo plazo.

Las recomendaciones de ambos especialistas apuntaron a una misma idea. El embarazo requiere cuidados y atención, pero no implica que todas las mujeres deban abandonar sus actividades o modificar su vida de la misma manera. Mantenerse activa, alimentarse adecuadamente, descansar y atender la salud mental son aspectos que deben adaptarse a cada situación, con orientación profesional y sin dejarse llevar por los mitos.

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