26 de diciembre 2024 - 11:22hs

En este Pícnic! de Navidad quiero compartir contigo historias de pequeñas cosas. Este año leí el libro Cosas pequeñas como esas, de la irlandesa Claire Keegan, y ahora se viene la película, que espero que llegue pronto a Uruguay. Esta semana ví el nuevo podcast de Oprah, y en su club de lectura entrevistó a la autora. Tal vez por eso fui a repasar los subrayados del libro, que es cortito y se lee de un tirón. Y tal vez por eso, en estos días removedores de fiestas que a veces despiertan sentimientos contradictorios, me hice una cantidad de preguntas derivadas del libro:

¿Cómo vamos en contra de lo que nos enseñaron que es lo correcto?

Cómo desafiamos la supuesta autoridad moral de una persona que es la vara moral de la comunidad?

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¿Cómo nos enfrentamos a esa comunidad que nos va a juzgar por lo que hagamos?

La historia de Keegan es ficticia pero tiene mucho de realidad. Un hombre bueno, Billy Furlong, tiene cinco hijas y un negocio que le permite sostener con esfuerzo a su familia en los críticos 80s irlandeses. Billy nació de una madre de 16 años a la que su empleadora, una protestante de buen pasar, le ayudó a salir adelante, mientras que el resto de la comunidad católica irlandesa le cerró la puerta.

Muchos años después tiene que hacer una entrega de carbón en un convento de monjas en el que viven niñas y adolescentes embarazadas fuera del matrimonio. Todos saben que allí pasa algo que no debería pasar, pero todos miran para otro lado, porque las monjas son la autoridad y no sólo moral. De ellas depende la educación de buena parte de los hijos del pueblo. Y además, “toda la vida se hizo así”. Cuando abre la puerta del depósito de carbón se encuentra con una adolescente helada de frío y temblorosa de miedo, que le dice que le quitaron a su bebé y que está ahí encerrada desde hace más tiempo del que puede calcular. Así comienza el dilema ético de un hombre bueno, que debe decidir si hacer lo correcto o mirar para el costado.

Lo que se cuenta en este libro es parte de una de las historias más oscuras de Irlanda. Unas 10.000 mujeres jóvenes, algunas casi niñas, buena parte de ellas madres solteras, fueron detenidas y forzadas a trabajar en las lavanderías de las Magdalenas que comenzaron a funcionar en la década de 1920 y que seguían vigentes en los '90, según un informe del gobierno que pidió perdón públicamente en 2013. Muchas fueron llevadas por sus familias, otras por las autoridades y algunas entraron solas. La mayoría estaban embarazadas y no tenían marido. Todas fueron forzadas a trabajar sin paga, en condiciones deplorables. Todas entregaron a sus hijos, sin que les preguntaron si así lo deseaban.

Hay una escena en la que la madre superiora del convento se comporta como una gángster para atemorizar a Billy, pero lo hace con el porte que se espera de una monja. ¿Creería ella en ese momento que lo que estaba haciendo era lo moralmente correcto? Siempre me pregunto hasta qué punto quienes hacen actos horribles encuentran excusas plausibles para explicarse a sí mismos que lo que hacen es lo que se debe hacer.

Claire Keegan se pregunta y nos pregunta: ¿Por qué la gente no hace nada? Y yo me lo pregunto hoy, en días en que deberíamos hacer más y mirar menos para el costado. Te deseo Feliz Navidad y hasta la semana que viene.

Para ver

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Jurado 2. Clint Eastwood vuelve al ruedo a los 94 años, esta vez detrás de cámara como director de su película número 42, Jurado Número 2 (MAX), que plantea una mirada escéptica sobre el sistema de justicia penal de Estados Unidos. Protagonizada por Nicholas Hoult y la siempre excelente Tony Colette, es la historia de un hombre que es convocado para ser jurado de un supuesto asesinato. Cuando empiezan las sesiones, se da cuenta que él podría ser el asesino. Y siguen unas cuantas vueltas de tuerca. Me gustó.

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Norte-Sur. Luego de la Segunda Guerra Mundial el sur de Italia quedó devastado y la economía sumergida al punto de que la gente pasaba hambre. El tren de los niños, una película italiana que se puede ver en Netflix, cuenta la historia de uno de los tantos trenes que, organizados por miembros del Partido Comunista y de la Unión de Mujeres Italianas, trasladaron niños del sur al norte más rico, para que pasaran una temporada con voluntarios que los cuidaron, educaron y alimentaron. El protagonista aquí es Amérigo, un niño de Nápoles que es recibido en Módena por una mujer soltera. La película está basada en el libro de Viola Ardone y se basa en la operación que entre 1945 y 1952 movió a los “trenes de la felicidad” para trasladar a unos 70.000 niños.

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Foxx. El actor, comediante y cantante Jamie Foxx vuelve a los escenarios en un stand up de comedia (Netflix) que me gustó mucho porque además de aprovechar todos sus talentos, recorre la historia de lo que le sucedió en 2023, cuando tuvo un derrame cerebral que casi termina con su vida. Se llama Jamie Foxx: What Had Happened Was… y durante una hora y pico cuenta lo que le sucedió con risas y llantos, tomándose al pelo a sí mismo y a todas las teorías conspirativas que lo dieron por muerto y luego invadieron internet bajo la hipótesis de que era un clon. Por este stand up Foxx está nominado al Globo de Oro.

Antojos 2024

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Este año compartí contigo una cantidad de gustos, comidas y muchos brindis que probé y que recomiendo con los ojos cerrados. Hoy sigo repasando el 2024 y te cuento cuáles fueron mis antojos preferidos. No se trata de un ranking ni mucho menos; es tan solo una lista desordenada de delicias que me hacen feliz cada vez que las pruebo.

Croissant. En un Uruguay que se está sofisticando cada vez en el área de la pastelería, volviendo a las raíces de los básicos franceses, el croissant de almendras de St Germain es ya un clásico que me sigo haciendo agua la boca como la primera vez que lo probé y me di cuenta inmediatamente que eran tan buenos como de los de las patisserie francesa.

EL alfajor. Hay muchos y muy variados deliciosos alfajores en Uruguay, pero este año en el que me quedó grabado en la memoria gustativa es el del café Culto, en particular el de tapas con chocolate y sal marina, relleno de chocolate o dulce de leche. Maravilla. Probá y me contás.

Café. Cada vez hay mejores café en Montevideo, y entre ellos los de especialidad están haciendo gran trabajo. De SeisMontes en estos días me encanta el Refrescoffee, con las notas frutales de sus cafés kenianos. De Culto me gustan todos, pero para los días de calor te recomiendo que pruebes un rico Cold Brew, café extraído en frío ya sea para tomar en uno de sus locales o ahora también en casa, porque los venden en lata. De The Lab probé en estos días el Affogato y como vengo enamorada de este invento italiano que mezcla café y helado de vainilla, ahora me hice fan de la versión uruguaya.

Vinos. Imposible elegir uno, pero me quedo con los que estoy disfrutando mucho en estos días

Folklore blanco Cerro Chapeu. Esta colección es accesible y deliciosa. Me encanta el blanco de cepas “no tradicionales”: 70% Trebbiano y 30% Malvasía. Un extra es que las etiquetas de Folklore son preciosas, diseñadas por Nicolás Sánchez, inspiradas en animales de la región en riesgo de extinción.

El Field Blend Rosé de Bodega Garzón fue elegido el Rosé 2023, mientras que Vie en Rose de Barras de Mahoma fue el Rosé descubrimiento 2023, según el informe hecho por la enóloga uruguaya Gaby Zimmer para el Master of Wines Tim Atkins. Ambos deliciosos.

Chin chin. No soy la mejor coctelera ni la mejor consumidora de tragos, pero un buen gin tonic con Gin Sur 34, el gin uruguayo hecho en Colonia que fue distinguido con la Master Medal en The Gin Masters 2024, organizado por The Spirits Business de Londres, me cae siempre bien. Este año también me prendí con el buen vermut uruguayo. Hay una tendencia hermosa a la vuelta de esta bebida llena de sabor (pero ojo, con alto grado de alcohol) y varias marcas uruguayas la están rompiendo. Botánico, de Bresesti, es ideal para las nochecitas cálidas. Lo tomo con una rodaja de pomelo o naranja y las hierbas frescas que tenga en la vuelta: romero, tomillo, algo de lavanda. Y mucho hielo.

Cerveza. No se nada de cervezas y casi nunca tomo cerveza, pero me encantó la Inedit Damm que probé este año en Manzanar, en la cena de la talentosa cocinera mexicana Elena Reygada. Se elabora con dos tipos de cerveza; la tradicional malteada de cebada y la de trigo sin maltear, originaria de Bélgica. Creada por el gran cocinero español Ferrán Adrián.

Yogur. El bowl de yogur de Charo es un delicado origami de frutas frescas y granola casera. Hecho con el Conaprole integral y con una combinación perfecta de colores y sabores, es una opción deliciosa y saludable. Además, aplausos para Charo porque cada vez está más lindo, por su comida espectacular, por su gran café y por su horario extendido.

Brunch. Luego del boom montevideano de lugares para comer brunch, sobreviven los que lo hacen muy bien. Esta comida intermedia, que combina elementos del desayuno con otros típicos de un almuerzo, es de mis “tareas” favoritas en el fin de semana. El huevo poché de 1921 Sofitel es una nube que bajó del cielo y se te desliza por la garganta. No hay más que decir, salvo que lo acompañes con un buen pan y lo que te dé la gana entre la variedad que ofrece el desayuno. Los huevos a la Benedictino de Río Café también son una belleza. Y cualquier huevo hecho de cualquier manera está siempre muy bien en Café Gourmand.

En el balance, destaco las cantidad de opciones deliciosas y bien pensadas para un brunch en Río Café. Además de los benedictinos me encanta el Bao bun de pork belly con salsa hoisin, un sándwich liviano hecho con un pan de origen oriental que es súper suave y esponjoso, cocinado al vapor.

Pan. Los panes de masa madre de La Resistance Boulangerie cada vez están más buenos. El clásico de campo no falla nunca. Me encanta además la ciabatta de tomates secos, ajo asado y romero, y las focaccias son siempre una tentación ideal para recibir amigos.

Entrada. La berenjena asada. hummus de remolachas, kefir y pistachos de Manzanar primero te deslumbra con sus colores y luego se te mete en los sentidos para no irse hasta que lo volvés a comer.

Pesca. La pesca del día en Lo de Tere es siempre suprema y siempre es fresca, de veras. La brótola gratinada, un deleite que fusiona texturas y sabores irresistibles. La Huella nunca le erra y a mí me encanta el pescado entero al horno de barro.

Mariscos y afines. Por supuesto que Lo de Tere es siempre una excelente opción, al igual que el pulpo de La Huella, en el este. En Montevideo, en plena Ciudad Vieja, Es Merca t tiene los mejores pescados y mariscos. En Pocitos comí riquísimo pulpo a la vasca en Patio Euskadi.

Sandwiches. Todos los de Obrador Social Club. son un delirio, que hay que administrar con inteligencia para no morir en el intento. El de roast beef es de mis preferidos, pero también el de pastrami con focaccia. El Muffuleta combina salame con mortadela, entre otros pecadillos. Estate atento a las versiones limitadas que siempre salen.

De postre. El Martín Fierro reinventado de Las Liebres, en Colonia, me fascinó en este 2024. Hecho con masa filo, una crema de queso con toques cítricos y, claro está, un buen dulce pero de guayabo. También probé el cremoso de dulce de leche con helado de banana asada y garrapiñada de almendras, una bomba ideal para los dulceros.

Una torta. La de almendras, bien sencilla y por eso mismo debe estar brillante como la hacen mis vecinas de Por amor al dulce.

Helados. Me dio por las cassatas, que me recuerdan a la infancia y además, te solucionan un postre con mucho más practicidad que el helado de a kilo. La de García, tradicional de chocolate, vainilla y frutilla, bañada de chocolate, está siempre entre mis favoritas. Las nuevas de Grot son al mismo tiempo clásicas y con un toque de creatividad que se valora. Estás el Almendrado, la triple de frutilla, crema y frambuesa con chocolate blanco, la triple de chocolate amargo, dulce de leche y sambayón y la cassata de pistacho que acá te muestran cómo se hace.

Chau chau adiós

Me despido con una vuelta al inicio. Esto se pregunta Billy mientras se debate si ayudar o no la adolescente desamparada. “Se preguntó si tenía algún sentido estar vivo sin ayudarse unos a otros. ¿Era posible seguir adelante a lo largo de todos los años, de las décadas, de toda una vida, sin ser lo suficientemente valiente como para ir en contra de lo que había allí y, sin embargo, llamarse cristiano y mirarse al espejo?

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