23 de febrero 2026 - 18:23hs

Suspendida de un plato volador en el centro del Estadio Centenario, Tini Stoessel deja el planeta atrás. Sostenida de alguna forma por los gritos eufóricos de más de 40 mil personas la artista argentina inició en Uruguay un viaje por su propia historia. Todas las vidas dentro de una vida que, desde los ojos de las niñas que la ven levitar ante sus ojos, parece extraterrestre.

Las peleas entre madres, las corridas desaforadas de las adolescentes, las filas zigzagueantes a las afueras del estadio, el decálogo de insultos que se propinaron en las últimas horas, los tirones de pelo; todo quedó atrás cuando las pantallas comenzaron a reproducir la introducción del show. Todos la quieren ver más cerca, la quieren escuchar más clara, la quieren sentir más próxima. Todos quieren más.

Hace cuatro años Martina “Tini” Stoessel siguió los pasos de Mercedes Sosa y se convirtió en la segunda artista en llenar el aforo del Estadio Centenario. La muchacha marcó entonces un hito en Montevideo con un show en el que todavía mantenía en su esencia los rastros de aquella ídola adolescente en tonos de rosa. Pero todo aquello quedó atrás.

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Este domingo repitió la hazaña, pero esta vez con un show de dimensiones espectaculares y una propuesta madura, provocadora y adulta. El despliegue de todo el potencial artístico de una mujer que comenzó su carrera amparada por la industria Disney pero logró reconvertirse por mérito propio en una de las estrellas pop más grandes de su generación.

Tini
Tini en el Estadio Centenario  el 22 de febrero de 2026

Tini en el Estadio Centenario el 22 de febrero de 2026

Futttura es el camino de la heroína. La historia de la artista que creció ante los ojos del mundo. La que atravesó el temporal y salió fortalecida. Es el espectáculo en el que Tini hace un repaso por todas sus vidas: la protagonista de la telenovela juvenil Violetta, la muchacha atravesada por Cupido, la mujer que transmutó sus momentos más oscuros y, finalmente, la que se reconstruyó después de la destrucción.

Un espectáculo sostenido por una propuesta escénica impactante: un escenario con dos enormes pantallas y una porción elevada, varias pasarelas que se cuelan entre el público y una que se mete directamente en el campo para terminar en una plataforma giratoria y un elevador. Un show de dimensiones internacionales que llegó a Uruguay en todo su esplendor.

“Amores, ¿venimos bien? Porque vieron que el show es largo”, le dijo Stoessel a los miles de fanáticos a sus pies. Efectivamente, por delante tiene casi tres horas de un espectáculo arrollador, cinco discos y 41 canciones.

Y todo empieza inexorablemente por el comienzo. Las pantallas muestran un compilado de escenas de la serie de Disney que hacen evidente la fidelidad del público: están las que saben de memoria los diálogos, las que gritan con un beso de telenovela y las que repiten palabra por palabra las respuestas de una entrevista. Y ella lo sabe. “¿Se acuerdan de esta escena? ¿Se acuerdan de esta canción?”, les dice mientras la pantalla la muestra en los brazos de su interés sentimental. Frente a ella hay un ejército de veinteañeros que se emocionan con un retazo de sus recuerdos adolescentes, cantan con las gargantas tensadas una canción de amor mientras ella se eleva en una luna rosada para cantar Te Creo suspendida sobre el escenario.

Once años después de la emisión del último episodio de la serie, aquellos niños y niñas ya son jóvenes adultos que cantan las canciones con un revival nostálgico. Ella, que les dice mis amores cada vez que se refiere a su público, les entrega una serie de canciones que incluyen En mi mundo, Cómo quieres y Ser mejor.

“Sé que muchos de ustedes vieron Violetta. Crecieron con ese programa, de alguna manera compartían todas las tardes conmigo en la pantalla y todo el elenco. Fueron pasando los años y quiero agradecerles por haber estado en cada pasito que fui dando en la vida, no solo en lo profesional sino también en lo personal. Ustedes muchas veces confiaron más en mí de lo que yo lo hice”, les dice desde el extremo de la plataforma, antes de volver a elevarse sobre ellos para cantar Siempre Brillarás. Ese será el principio de un vínculo poco frecuente en un espectáculo de esta magnitud: sobre un escenario colosal, Tini tiene la capacidad de sentirse cercana y personal.

Tini en el Estadio Centenario
Tini en el Estadio Centenario  el 22 de febrero de 2026

Tini en el Estadio Centenario el 22 de febrero de 2026

Futtura Tour entrega un show que ahonda en los aspectos más personales de su vida íntima –una mirada personal que profundizó en su ultimo disco, Un mechón de pelo (2024)– y el dispositivo escénico profundiza tanto en los momentos de asfixia como en los celebratorios. Acompañada por un cuerpo de baile que funciona principalmente como una unidad, cada uno es una parte de un movimiento colectivo que enfatiza y realza la sensibilidad de la propuesta.

“Me siento mal de no poder estar al 100% vocalmente. Estoy intentando darlo todo y me siento frustrada al mismo tiempo”, confiesa luego de cantar Ángel. Cuenta que se recupera de una laringitis y “necesitaba decirlo” antes de continuar con el show. Todo lo que recibe son aplausos, y una afirmación del público antes el evidente despliegue vocal de la artista que se emociona de tanto en tanto sobre el escenario.

Es esa dualidad entre la magnitud del show y la presencia cercana, la precisión del espectáculo y el tiempo de la emoción, la fuerza y la vulnerabilidad, confirma a Tini como una artista con un carisma especial. La dueña de un escenario de talla mundial que se muestra, al mismo tiempo, como amiga y confidente de un público que atraviesa generaciones. Cuando le habla a sus fanáticos sobre la importancia de poder hablar sobre la salud mental, ella ya lo hizo abiertamente. La artista ha sido honesta sobre sus propios desafíos y alienta ahora a quienes la escuchan a que hablen ante el primer signo de malestar. “Sepan que siempre hay alguien que los va a escuchar, que no sea un tabú hablar de la salud mental y de los problemas que cada uno puede estar atravesando”.

“Gracias por haberme acompañado a mi, por haberme hecho sentir que no estaba loca, por cantar con tanto amor este álbum que es tan personal. Gracias por haberlo entendido también, estaba en un momento de mi carrera muy “lindo” y para mi fue necesario ser sincera”, recuerda.

Tini
Tini en el Estadio Centenario  el 22 de febrero de 2026

Tini en el Estadio Centenario el 22 de febrero de 2026

Entonces abre un espacio para a porción más cruda del show. Canciones como Pa, Posta y Ni de ti –donde aborda directamente los rumores sobre el consumo de sustancias, así como su relación con el futbolista Rodrigo De Paul– se convierten en uno de los bloques más potentes del show bajo la premisa de la honestidad brutal de una mujer que creció expuesta a los efectos colaterales de los medios.

“No está mal destruirse para volver a construirse. Atravesar ese momento oscuro porque una mejor versión siempre está por venir”, dijo la artista que evidentemente logró mostrar sobre el escenario su mejor versión. Y la reconstrucción es bailable. Lo que siguió fue una selección de alguna de sus colaboraciones más exitosas como La_Original, Blackout, y Me gusta que sumadas a Una noche más también se convirtió en la porción más sensual y cargada de erotismo de la noche. Una provocación colectiva antes de un bloque en el que se refugiaron en el romanticismo y las baladas.

Sentada en una banqueta con el micrófono cubierto por el pabellón nacional, la argentina le dedicó algunas de sus canciones más románticas a un público que las recibió con el corazón abierto. Incluso esta vez salió el setlist habitual del show para agregar un tema que no había cantado en vivo: Te olvidaré. “Siempre me dicen que aman mucho esa canción”. Ella ahí frente a sus seguidores, parece entregada a sus deseos. Hasta logra que un estado completo le cante a una nena que estaba cumpliendo apenas nueve años.

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Hacia el final de la noche, vuelve a la Tierra y baila sobre un escenario postapocalíptico. Delante de una ciudad diezmada en la que vuelve a salir el sol, Tini Stoessel celebra el inicio de algo nuevo.

El centro de la escena se convierte en un bar, en el que se desarrollan escenas de conquista y desamor, pero siempre transmutado por una cumbia o una versión salsera de algunos de sus clásicos como 22 o Maldita foto. Es entonces cuando hizo pasar a los invitados de la noche: el melense The La Planta y el argentino Valentino Merlo para hacer su versión de Hoy. El cantante uruguayo, de hecho, cantó así por segunda vez en menos de una semana en el Estadio Centenario, luego de abrir el show de Chayanne el pasado miércoles, y fue invitado por la anfitriona a cantar una versión a capela de Mil Preguntas que siguió con la versión de Merlo de Como una flor, el clásico de Selena Quintanilla.

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“Este show es para venir como quieran y con quien quieran mis amores, los amo”, dice la cantante antes de cerrar con algunas de sus canciones más exitosas: La Triple T, Bar, Miénteme y Cupido.

Durante tres horas Tini Stoessel cuelga desde un plato volador, se eleva sobre el público, se sube a la luna y aterriza de nuevo en la Tierra como un ser de otro planeta. O al menos esa es la imagen que se refleja en la mirada de su público. Una extraterrestre, en medio del Estadio Centenario.

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