9 de septiembre 2019 - 5:00hs

Era una publicidad. No se debe ser literal en las publicidades, pero había una camioneta en el medio de una cancha de fútbol. No eran de esas camionetas de exhibición con alfombra debajo de las ruedas, era una camioneta que recorría el Parque Méndez Piana.

No se debe ser literal con una pieza publicitaria, pero ese plano detalle de la rueda delantera comenzando su marcha mientras salta por los aires un poco de pasto (tampoco es de lo que abundaba en la cancha de Miramar Misiones), genera algo en el público futbolero.

El cebrita no está jugando, ni en la Segunda División Profesional porque bajó, y ni en la Primera División Amateur porque no pudo pagar las deudas que le quedaron. Como si hubiera que explicitar que en el tercer escalón del fútbol no se es profesional, la marca de autos que le pidió a Diego “Memo” López, entrenador de Peñarol, y Álvaro Gutiérrez, su par de Nacional, que manejaran una camioneta, se eligió el Méndez Piana.

El estado de las canchas en el fútbol uruguayo no es un tema sencillo de tratar.

En cuanto un entrenador hace alguna observación sobre el piso donde juega, más temprano que tarde se lo toma como una excusa.

Aparece esa máxima futbolera que dice “la cancha está mal para los dos cuadros”, sin importar mucho los estilos, las propuestas y las intenciones de los equipos.

En Uruguay ¿se juega a lo que se quiere o a lo que se puede? ¿Cómo afecta el estado de las canchas al juego? Referí charló con entrenadores y jugadores al respecto.

Jugar como te permita la cancha

Todos coinciden en que las canchas se han mejorado a lo largo del tiempo, pero también que hay pisos que atentan contra una manera de jugar. “Nosotros venimos acostumbrados a que si se ve verde y más o menos pareja es una buena cancha, porque comparamos con lo que había antes”, dice Román Cuello, exentrenador de Wanderers.

Cuello cuenta que la diferencia de pisos lo sintieron en el último duelo de Copa Sudamericana con Corinthians, en Uruguay son pocas las canchas que se riegan antes de los partidos por ejemplo, y explica: “Una cosa es lo que se ve de la tribuna y otra lo rápida o pareja que pueda estar. Para que se vea verde se deja el césped muy alto y quita muchísima velocidad”.

Leonel Rocco, entrenador de Progreso, también piensa de forma similar: “Influye según la propuesta, si tu juego se basa en darle velocidad a la pelota, jugar a uno o dos toques y al ras del piso influye y mucho”. El capitán del equipo es Mathías Riquero y reconoce que el Paladino “no está en su mejor momento, no le dieron los tiempos para que agarrara bien el pasto”. El volante explica: “El otro día contra Boston River en Florida estaba con pozos y mucho viento y no salió un buen partido para ningún equipo. Y ellos tienen jugadores que tratan bien la pelota. Por más que los técnicos pongan buenos jugadores, si la cancha no te ayuda se complica un poco”. 

También puede pasar lo opuesto, como dice Rocco: “Si la propuesta es el juego directo con pelotas largas por aire a los espacios en campo defensivo rival o a un centrodelantero de estatura no influye prácticamente”. También piensa lo mismo Riquero: “Si vas al Parque Central o al Campeón del Siglo tenés más chances de jugar al fútbol, si querés. Porque hay equipos que aunque vayan a esas canchas tienen otra manera de jugar”.

Para el entrenador del gaucho es algo que sin dudas se debe tener en cuenta a la hora de preparar un juego: “La planificación siempre debe de tener un plan A y un plan B para las distintas variables que se pueden presentar. Ya sea el piso, el viento circunstancial que pueda haber, el sol en contra para un arquero o el tipo de calzado a usar si hay barro”.

 Velocidad y trayectoria

La pelota tiene un conejo, se dice cuando un pase comienza a ras del suelo pero llega al destinatario con la pelota picando. Los jugadores deben adaptarse, y Rodrigo Odriozola, golero de Rampla Juniors lo sabe y lo dice: “Te tenés que adaptar a determinada circunstancias, no cambiás estrictamente tu juego, pero hay que adaptarse, intentás arriesgando en determinadas zonas, hay canchas que exigen más toques para controlar un pase”.

Leonardo Carreño

Ignacio Lores, volante de Peñarol, de esos de desborde y centro a la carrera, también opina en la línea de Odriozola: “No cambia la forma de jugar, pero la calidad de juego es diferente, no buscás tanto jugar por abajo sino darle más intensidad a los ataques, a la presión”. Además ejemplifica: “Se complica con los estados de la cancha, cuando fuimos a Belvedere el año pasado nos dejaron el pasto alto por ejemplo”.

Cuello explica este último punto: “Varía en la velocidad y la trayectoria de la pelota. Cuanto más corto y parejo, más rápido corre, se necesita darle menos fuerza al pase, lo que sirve para economizar energía y gana mucho en velocidad de juego”.

Las salidas jugando desde el fondo son todo un tema. Vuelve a tomar la palabra Odriozola: “Un equipo que sabe jugar en una cancha donde hace un toque con facilidad, o dos, que la pelota va rápido, los tiempos son otros. Presionar en esas canchas es más difícil, pero en una cancha que requiera más toque las presiones se facilitan. Si la jugada te pide un toque de primera, muchas veces la cancha no te lo permite porque pica mal”.

Cuello profundiza en ese concepto: “Para poder ser superior a tu rival con la pelota al ras del suelo, la pelota tiene que correr a una velocidad muy rápida, si ya tenés que hacer un control más perdiste la ventaja que habías generado con un buen pase. Si la pelota viene picando mal no le podes dar una buena velocidad”.

Sebastián Amaya

Saber cómo va a venir la pelota se tranforma en una tarea más complicada de lo que debería. Dice Cuello: “En las buenas canchas el jugador no tiene que recepcionar para pensar luego que va a hacer, porque ya sabe cómo va a venir la pelota, entonces está viendo qué necesita la jugada. En las canchas que no están bien, primero tiene que asegurarse de recepcionar bien para después tomar esa decisión, lo que hace que el fútbol sea más lento, predecible, trabado, que es el fútbol que tenemos acá”.

Y para un arquero es un cambio sustancial: “Tenés que ser más precavido en detalles como intentar parar la pelota, concentrarte muchísimo más en los controles de pelotas, en los piques que puede hacer una pelota aérea si la cancha está seca. En una cancha en mal estado los remates de afuera del área son más difíciles, tenés que esperar el pique porque es impredecible; en una cancha mojada y en buen estado el pique es más predecible”.

Ese tema genera además otro inconveniente que explica Gonzalo “Matraca” Gutiérrez, ayudante técnico de Jorge Fossati en River Plate: “Es complicado mejorar la velocidad de ejecución si vos no lo hacés todo los días. Vas perdiendo segundos, tiempo en hacer varios controles, varios toques, son vicios que después cuesta sacárselos al jugador”. 

Muchos equipos se han preocupado de mejorar sus pisos, el factor económico no deja de ser una variable a tener en cuenta, incluso sucede de equipos que pretenden jugar por abajo y no tienen en sus canchas el suelo indicado para ello. Se ha mejorado, pero todavía hay mucho margen para crecer.

Cuello concluye: “Por eso en Uruguay los equipos que intentan jugar al ras del suelo se encuentran con esta limitante y el nivel del juego se empareja para abajo”. 

Temas:

Parque Méndez Piana. Gonzalo “Matraca” Gutiérrez Member

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