31 de julio 2024 - 8:12hs

Llegar a París durante los Juegos Olímpicos podría inspirarnos como a Julio Cortázar, quien describió la ciudad con una mezcla de fascinación y amor en "Rayuela", o como a Gabriel García Márquez, quien la encontró como una fuente inagotable de motivación. París, durante estos días, vibra con energía, llena de espectadores apasionados, atletas que emocionan y turistas de todo el mundo que a veces agobian. Acompáñame en esta jornada imaginable, con el detalle de cuánto cuesta vivir en la capital francesa durante este evento global.

Elegimos alojarnos en el 19ème arrondissement, cerca del encantador Parc des Buttes-Chaumont. Un amigo nos recomendó este barrio, menos turístico pero decididamente fascinante, donde el ruido cotidiano se mezcla con la tranquilidad de sus parques. Nos levantamos con los primeros rayos del sol que se filtran por la ventana, ansiosos por lo que nos espera. Tras una ducha rápida, atentos a una sugerencia de reducir nuestro consumo de agua, bajamos pronto a la calle en busca de un desayuno. Prometemos dormir algo más, pero está claro que la ciudad nos saca de la cama como la alarma del teléfono durante el año.

Encontramos una boulangerie local, "Graine", donde el aroma a recién horneados llena el aire. Es uno de los perfumes más cotizados de esta ciudad. Pedimos un ‘café au lait’ y un croissant. El café es fuerte y el croissant crujiente, costándonos ambos 4,40 euros. Nos sentamos en una pequeña mesa, debajo de una simpática sombrilla, disfrutando de nuestro desayuno mientras observamos a los parisinos con caras de recién comenzar el día. Para ellos no es tiempo de descanso. Para nosotros, la ligera brisa matinal nos refresca el rostro con los primeros sonidos de la ciudad que arranca.

Con el estómago que menos reclama, nos dirigimos al metro. El sistema de transporte parisino es eficiente, aunque no todas las líneas son modernas. Pocos, en estos días con termómetros explotados, tienen aire acondicionado. Los parisinos parecen expertos en evitar el contacto visual mientras nosotros, claramente turistas, intentamos no perdernos en los pasillos subterráneos. Un amigo nos recomienda: "eviten sacarles fotos o enfocarlos con sus cámaras". El espacio privado del francés es algo que puede llevar a un altercado si lo notan invadido. Un billete sencillo pasó de 1,90 euros a 4 euros durante las dos semanas olímpicas. Un taco para 10 pases podemos pagarlo 36 euros.

Intentamos salir del metro en la estación Trocadéro, pero está cerrada por los Juegos. La próxima es Rue de la Pompe, lo que nos obliga a caminar para las vistas que buscamos de la Torre Eiffel. La Dama de Hierro tiene un color muy especial cuando empieza a ser alcanzada por el sol naciente. Caminando hacia ella, los vendedores ambulantes ya están montando sus puestos, ofreciendo desde miniaturas de la obra de Eiffel hasta gorras ‘casquetes’ a 20 euros cada una.

Sobre el mediodía, continuamos nuestro recorrido hacia el Sena, en busca de la estación para tomar un tren RER y asistir a un partido de hockey en el histórico Estadio Yves-du-Manoir, escenario de los Juegos Olímpicos de París 1924. El trayecto en la línea J nos cuesta 4,70 euros de ida y 6 euros de regreso, este último incluye un tramo de metro. Antes de ver el partido, tenemos tiempo para un almuerzo rápido. Nos detenemos en una boulangerie y optamos por una "formule" o menú para nosotros: una baguette traditionnelle con jamón y queso emmental, un postre y una bebida, todo por 12 euros. Decidimos hacer un picnic improvisado, refugiados del sol, donde nos sentamos a disfrutar de la vista mientras los otros espectadores pasan y los puestos callejeros añaden una buena escena.

Terminado el partido, repletos de alegría por el triunfo, de vuelta en París, nos damos cuenta de que necesitamos algunas cosas esenciales. Entramos a un UExpress, un supermercado bastante completo y de buenos precios, y empezamos a llenar nuestra canasta. Pasta de dientes, 2,80 euros; shampoo, 1,60 euros; leche, 1 euro; café molido, 3,80 euros; Coca-Cola, 1,80 euros; 6 huevos, 1,70 euros; arroz, 1,80 euros; té, 1,80 euros; fideos, 2,50 euros; pollo, 4,50 euros; y papel higiénico, 3,60 euros. Mientras nos dirigimos a la caja, recordamos que nuestros pies están comenzando a quejarse por los kilómetros recorridos. En una farmacia, y haciéndonos entender como se pueda, compramos paracetamol por 8 euros y unas curitas por 3 euros, esperando aliviar las molestias de lo que parecen consecuencias de nuestra “maratón olímpica”.

Si bien el cansancio empieza a hacerse notar, decidimos alquilar una bicicleta a través del sistema Vélib'. Por 3 euros podemos usarla para pasear por la tarde, y París se vuelve aún más encantadora mientras pedaleamos por sus calles, evitando el tráfico que en verano es algo menos denso. Las piernas empiezan a quejarse de nuevo, pero evitamos parar.

Al caer finalmente la tarde, devueltas las bicis, buscamos un lugar para descansar y refrescarnos. Encontramos un pequeño bar al aire libre y pedimos una cerveza. Cuesta 7 euros, y mientras disfrutamos de la bebida, devolvemos el vaso para recuperar 1 euro. Es una pequeña recompensa después de un largo día.

La noche llega y decidimos cenar en ‘Bouillon République’, 39 Bd du Temple, un restaurante clásico para los locales conocido por sus precios accesibles. La fila es larga, pero no tanto la espera. Pedimos un plato principal por 15 euros y un postre por 5 euros. El ambiente es ruidoso y animado, con conversaciones en múltiples idiomas que nos recuerda que París es una de las ciudades más visitadas del mundo. Terminamos con una copa de vino, agregando 5 euros más a la cuenta.

Ha sido un día lleno de caminatas, casi 10 kilómetros recorridos, exploraciones y pequeños y grandes placeres. ¡Ver a tu selección ganar! París puede ser costosa, pero cada gasto se convierte en una inversión en experiencias inolvidables. “La plata de un viaje uno se la pone encima”, repetía mi gran amigo Nacho Gutierrez Zaldivar. Cada rincón de la ciudad tiene una historia que contar, y cada paso dado en sus calles, alguna de ellas adoquinadas, deja una huella en la memoria. ¿Te parece caro o económico? París tiene ese efecto, te desafía, te enamora y hasta te enoja. Todo al mismo tiempo.

Resumen de gastos diarios

Desayuno: 4,40 euros

Transporte (metro y RER): 4 euros (billete sencillo) + 4,70 euros (RER ida) + 6 euros (RER regreso) = 14,70 euros

Almuerzo: 12 euros

Compras en U Express: 26,90 euros

Paracetamol y curitas: 11 euros

Alquiler de bicicleta Vélib': 3 euros

Cerveza: 7 euros (menos 1 euro de devolución) = 6 euros

Cena en Bouillon République: 25 euros

Total diario: 103 euros

Cada gasto refleja no solo el costo económico, sino también el valor de las experiencias y memorias creadas en una de las ciudades más bellas del mundo.

Temas:

París 2024

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