16 de noviembre 2024 - 5:00hs

Al hablar de mente y cerebro pareciera que tenemos una disociación entre el cuerpo y el cerebro, como si el cerebro no fuera parte del cuerpo. La realidad es que sí lo es, así como también que seguimos aún con una mirada cerebro centrista. Antiguamente era el corazón el que llevaba la posta y parecería que la integración es el futuro, con señales cada vez más evidentes de ello.

El corazón da órdenes al cerebro mucho más aún que el cerebro al corazón, la respiración íncide directamente en el desempeño del cerebro. Algo similar sucede con la postura. No queda por fuera la mente, responsable de la consciencia de ser quienes somos. La mente sería como uno de los directores técnicos de nuestra existencia.

Es la mente tan importante que si la atendemos y la diseñamos, cambiamos tanto las funciones como la estructura del cuerpo incluido el cerebro. Santiago Ramón y Cajal, padre de la neurociencia y quien recibió el premio nobel por descubrir que las neuronas no se tocan sino que se comunican por impulsos eléctricos, asegura que “todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.

Atención que no nos son menores las palabras, “si se lo propone”. La posibilidad de esculpir nuestro cerebro para ser quienes queremos ser y vivir la vida que aspiramos vivir, requiere implicarse. En cierta forma quien no se lo proponga también incidirá en su cerebro, dejándolo como si fuera un barco a la deriva que podrá llegar o no a un buen puerto.

¡Es una lotería!

Es a través de lo que pensamos, sentimos y hacemos que impactamos positiva o negativamente en nuestro cuerpo-mente. Son los hábitos un gran recurso. ¿Qué son los hábitos? Los hábitos son eso que hacemos cuando no pensamos lo que hacemos. Los activamos en forma prácticamente automática y tienen la función de simplificarnos la vida. No necesitamos pensar en cada momento qué hacer y cada elemental paso para lograr un encadenamiento de ellos que nos lleven a concretar una conducta. Si tuvieras que pensar el segundo a segundo qué hacer tendríamos un gasto de energía en demasía. Recordemos que el cerebro funcionando en forma habitual, utiliza un aproximado de 20% de la energía del cuerpo completo.

Si utilizamos los hábitos para instalar comportamientos deseados para vivir como queremos vivir, sin duda lo haremos. Nuestra mente es uno de nuestros grandes guías y si somos conscientes de los propios hábitos mentales, transitaremos un viaje de empoderamiento y salud.

Hace unas semanas atrás una persona me preguntó qué podemos hacer concretamente y sin dudas es esta una pregunta muy poderosa. Tanto así que es lo que voy a responder también ahora:

  • Identificar qué concepto tenés de vos y cuáles son tus creencias potenciadoras y limitantes de ti mismo.
  • Identificar qué tendés a pensar de los otros así como del mundo.
  • ¿Cuáles son las emociones más preponderantes en tu vida y cuáles elegís?
  • ¿Qué conductas asociás con relación a lo que pensás de ti, de los otros y del mundo? ¿Qué conductas asociás a partir de tus emociones más vividas?

Digamos que responder estas preguntas es un estadio de preparación para que posteriormente puedas identificar ¿qué querés pensar, sentir y hacer? Conociendo tu estado actual y diseñando tu estado deseado, tendrás muchísima información. La misma te permitirá identificar de tus hábitos cuáles te sirven y cuáles no. Aquellos hábitos que no te sirven, podrás sustituirlos y seguir un proceso de cambio. Para lo cual te invito a tener claridad sobre qué te aportará el logro de ese hábito. Se específico, positivo y diseña con extrema claridad, ¿qué harás, cómo lo harás, cuándo lo harás y cómo te lo recordarás?

Si trabajás tu mente y aumentas tu consciencia, serás más libre para elegir. Al elegir ganarás libertad y estarás diseñando tu cerebro, tu cuerpo y tu futuro.

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