1 de enero 2025 - 5:00hs

La compañía noruega Petroleum Geo-Services (PGS) avanza con su proyecto para realizar exploración sísmica 3D en el mar territorial uruguayo. La empresa es una de las que firmó contratos con Ancap denominados “multicliente” para buscar en los bloques y preveía comenzar con las tareas en enero de este año aunque los planes se retrasarán.

En los últimos días del 2024, el Ministerio de Ambiente puso de manifiesto el proyecto, un mecanismo por el cual la ciudadanía puede hacer comentarios acerca de los impactos de la propuesta.

A su vez, la puesta de manifiesto es un paso previo a la realización de la audiencia pública, una exigencia obligatoria en estos casos para otorgarle la autorización ambiental que le permite comenzar las operaciones.

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En este sentido, el informe ambiental resumen del proyecto, detalla los eventuales efectos ambientales negativos que tendrá la exploración y propone una serie de contingencias para evitarlo o compensarlo.

El documento, al que accedió El Observador, consta de 118 páginas y detalla que la empresa busca realizar campañas de relevamiento sísmico 3D en un área total de 44.182 km2. “Tendrá como beneficio el conocimiento aportado sobre el potencial offshore para la explotación petrolífera”, menciona.

Agrega que el “destino previsto de la información generada es la venta a empresas interesadas en desarrollar exploración de hidrocarburos offshore”, un interés que se vio “revitalizado” luego de los recientes descubrimientos frente a las costas de Namibia que respaldan el potencial de “análogos viables” en el lado sudamericano del margen conjugado donde los sistemas de depósito son similares.

“Las cuencas poco exploradas de Punta del Este y Pelotas en Uruguay exhiben muchas de las mismas características del sistema petrolero que los descubrimientos en Namibia”, subraya.

El proyecto requiere de entre 60 y 80 personas embarcadas para el desarrollo de las tareas. La tripulación se integra por personal marítimo, observadores de fauna marina y operadores de monitoreo acústico pasivo con experiencia en biología marina y trabajo en campo.

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La campaña de relevamiento se desarrollará en cuatro fases que tendrán una duración variable de entre 36 y 155 días en función del área a prospectar.

Los impactos ambientales negativos

El documento identifica los impactos ambientales negativos potenciales relacionados con el proyecto y menciona medidas de mitigación que, grosso modo, pueden resumirse en: monitoreo de fauna marina, protocolos de inicio gradual de disparos acústicos y planes de compensación.

En este sentido, identifica varias especies que podrían verse afectadas debido al ruido y la perturbación de sus hábitats. Entre ellas, menciona algunos cetáceos como la ballena franca austral, orca y delfines. También lobos marinos, tortugas y peces como la merluza, pescadilla y corvina cuya pesca es muy extendida en la zona. También hay cangrejo rojo y especies vulnerables como corales.

Respecto a los impactos, señala que habrá cambios locales del nivel de presión sonora (NPS) por los disparos que puede afectar a los mamíferos y tortugas marinas, peces, plancton y bentos, provocando “daños físicos y de audición, cambios de comportamiento e interferencias de comunicación y localización”.

A su vez, ese incremento “puede ahuyentar a la fauna local y afectar a la pesquería por la reducción de las tasas de captura en las cercanías del área a relevar”.

También puede verse afectada la fauna marina por la presencia física y la navegación del buque sísmico y el equipamiento remolcado, principalmente la “colisión de ejemplares mamíferos y tortugas marinas o su entrampamiento”.

Uno de los temas más sensibles es la afectación de la actividad pesquera, tráfico marítimo de pasajeros y carga por las zonas de exclusión requerida durante toda la operación del buque sísmico.

Otro impacto por la operación del buque se refiere a los cables submarinos de comunicación (como los de Google), ya que el aumento de presión sobre el fondo marino puede dañarlos, dice el proyecto.

¿Cómo es la prospección?

El barco de prospección sísmica –de más de 100 metros de eslora y alta tecnología– llegará a la zona sin pasar por el puerto de Montevideo. Arribará con otros dos buques escoltas y uno de apoyo logístico. Entre los cuatro tendrán una tripulación de 150 personas.

El proceso de prospección en sí consiste en accionar alternativamente fuentes de energía sísmica a intervalos regulares. Estas fuentes disparan aire comprimido a presión que, cuando se libera en el agua, forma un pulso de sonido que se propaga en todas las direcciones, con la mayor energía dirigida hacia el subsuelo. Después del disparo de aire comprimido, la propagación del pulso de sonido se propaga hacia abajo, mientras que al cabo de unos segundos solo aparece en la superficie del mar el efecto secundario de la burbuja generada en el disparo.

Las fuentes de aire comprimido generan ondas que se propagan miles de metros permitiendo obtener información de más de 6.000 m por debajo del lecho marino.

La energía penetra en el subsuelo marino y comienza a ser reflejada por diferentes capas de roca en función de las variaciones de impedancia acústica existentes en los contactos entre ellas. Estos frentes de onda reflejados regresan al agua y se dirigen hacia la superficie del mar, donde son captados por hidrófonos y sensores de velocidad que están fijados a lo largo de cables sísmicos remolcados por el buque (denominados streamers) a aproximadamente 20 m de profundidad.

Estos hidrófonos y sensores de velocidad captan la información reflejada, incluso con baja intensidad de señal, y la transmiten a través de cables a la sala de registro ubicada en el buque sísmico, donde es procesada en computadoras para generar perfiles de imágenes del fondo marino.

Temas:

proyectos de exploración petrolera Pesca Fauna Marina Uruguay

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