En 2015 comenzó un cambio en Maldonado que, al menos hasta ahora, el Frente Amplio no ha podido contrarrestar. Con Antía al frente del gobierno departamental, los blancos se convirtieron en una aplastante mayoría que fue creciendo con los años, tanto en las nacionales como en las departamentales.
En 2020, Antía retuvo el gobierno con comodidad y cinco años después ocurrió lo mismo con su sucesor, Miguel Abella. Los blancos tuvieron casi el 60% de los 131 mil votos de Maldonado; el Frente Amplio el 24%. Solo Abella logró 22 mil votos más que toda la coalición de izquierda.
La contracara del predominio blanco fue el derrumbe frenteamplista. Las diferencias políticas entre De Los Santos y el entonces diputado Darío Pérez -que luego volvió al Partido Nacional al que perteneció de joven y hoy ocupa un cargo en la Intendencia- aceleraron el proceso. De los Santos perdió protagonismo y los blancos se armaron hasta los dientes para retener el departamento. Desde el Frente Amplio, se sostiene que ese poderío blanco se mantiene, en parte, a prácticas clientelares.
El Frente Amplio ha tenido enormes dificultades para posicionarse en un departamento esquivo, que vive años de crecimiento población y económico distintos a los del resto del país, y con perspectivas de que el fenómeno se acelere en el futuro. La coalición de izquierda intenta rearmarse con nuevas caras, dejando atrás a viejos referentes que, en muchos casos, se entiende que cumplieron un ciclo.
Parlamento y territorio
En las elecciones nacionales de 2024, la coalición de izquierda logró dos diputados. Como ocurrió en la mayoría del país, el grupo de José Mujica se impuso con comodidad frente al resto de los sectores, lo que le permitió quedarse con los dos diputados frenteamplistas del departamento: Eduardo Antonini y Mary Araújo. Sin embargo, la conformación del gabinete de Orsi dejó un hueco en el Senado: Alfredo Fratti pasó a desempeñarse como ministro de Ganadería y Antonini quedó con su banca. Eso permitió que Garlo, su suplente, un joven político que se había desempeñado hasta entonces como edil departamental, pasara a desempeñarse como diputado.
Joaquín Garlo y el intendente Miguel Abella en visita de ministra de Vivienda Tamara Paseyro a Maldonado. El diputado trabaja en varios temas en conjunto con el gobierno departamental.
Foto tomada del IG de Joaquín Garlo.
Mientras Antonini y Araújo mantienen un perfil más bajo a nivel nacional, Garlo enseguida fue ganando protagonismo. A poco de asumir el gobierno, presidió la Comisión Especial creada para analizar la reforma de la Caja de Profesionales, uno de los primeros dolores de cabeza de esta administración. Poco después, se convirtió en la cara más visible en la comisión investigadora para analizar la compra de patrullas oceánicas al astillero español Cardama, realizado por el gobierno de Luis Lacalle Pou.
Hay un elemento que juega a favor de Garlo: su formación en Derecho, una carrera que resolvió estudiar siendo niño, cuando salía de la escuela e iba a esperar a que su abuela terminase el trabajo en la sede judicial del departamento, donde se desempeñaba como funcionaria. Si bien le faltan algunas materias para finalizar la universidad, es uno de los únicos dos legisladores oficialistas con formación jurídica. El otro es el abogado salteño Álvaro Lima.
En muchas ocasiones, en el Parlamento los diputados que no pertenecen a Montevideo quedan en un segundo plano en la exposición mediática, porque están enfocados en temas departamentales. Garlo intenta mantenerse en los dos ámbitos, y eso se refleja en su participación en las prioridades del gobierno-fue una de las voces más activas en la discusión de la Rendición de Cuentas- pero sin descuidar lo que ocurre en Maldonado.
Pablo Cicero era votante frenteamplista, pero hasta las elecciones pasadas no tenía demasiada militancia activa. En algún momento de la administración anterior, se acercó junto a otros vecinos a la Junta Departamental, a plantear un inconveniente con una antena en la zona en la que vivía. Dice que nadie le prestó demasiado atención, excepto el entonces edil Garlo.
Comenzaron a hablar de ese y otros temas y decidió acompañarlo en el MPP, recordó a El Observador. Hoy es uno de los ediles en la Junta Departamental.
“Tiene una voluntad de trabajo imponente, ideas y objetivos claros. No se deja tentar por el poder. Lo he visto levantarse e irse de reuniones en las que no tranza bajo ningún concepto”, contó Cicero.
Joaquín Garlo y representantes de distintos partidos en reunión por situación de Punta Ballena para incorporarla al Sistema Nacional de Áreas Protegidas.
Foto tomada del IG de Joaquín Garlo.
Con Garlo se produce una situación curiosa: es difícil encontrar gente que hable mal de él o que tenga reparos a su actuación pública, más allá de las evidentes discrepancias político partidarias. Entre algunos blancos, por lo bajo, se reconoce que por más esfuerzo que haga es difícil que logre reposicionar al Frente Amplio, pero todos reconocen su tono educado, su carácter conciliador y su compromiso con el departamento.
En filas frenteamplistas, en tanto, el exintendente De los Santos ha tenido discusiones y mantiene distancia con la dirigencia del MPP, pero Garlo trata de mantenerse ajeno. Cada vez que puede, se presenta como diputado del Frente Amplio por el departamento antes que integrante del MPP, porque fue electo por la fuerza política.
Un rumbo distinto
Es jueves por la tarde y después de varios días en Montevideo, Garlo recibe a El Observador en un despacho de ediles frenteamplistas de la Junta Departamental de Maldonado, a la que asistió para reunirse con ediles de su partido.
Un poco en broma y un poco en serio, a lo largo de su vida política a Garlo le han dicho que parece un dirigente blanco. Su forma de vestirse y de expresarse, de alguna manera justifican el prejuicio; su apariencia y estilo son distintos a los de otros compañeros de sector.
Garlo tiene claro su objetivo político: construir en Maldonado un proyecto político frenteamplista que sea creíble para la ciudadanía. “Veníamos de un proceso en el que ganamos la intendencia durante dos periodos consecutivos y luego perdimos. Porque en el 2015 no gana Antía, pierde el Frente Amplio”, reflexionó.
A su modo de ver, hubo “un deterioro del Frente Amplio” en la administración departamental de 2010 a 2015. “Después de una larga autocrítica circunstancial, de cómo nos ven, hay que rectificar el rumbo. Entiendo que se está logrando pensar al Frente Amplio en Maldonado de una forma distinta”, explicó.
En ese “nuevo rumbo”, juegan su partido las “nuevas generaciones” y el vínculo con la comunidad. “El Frente había perdido el vínculo con la ciudadanía, ese vínculo de interpretar las sensibilidades se había roto”, admitió.
Gracias a un “trabajo lento”, dijo Garlo, poco a poco se van reconstruyendo las redes sociales para representar a la comunidad de una manera diferente.
Hay dos lugares en los que el Frente Amplio perdió de forma notoria la conexión departamental: San Carlos y Piriápolis, dos históricos bastiones de la izquierda. Garlo tiene una explicación para entender el fenómeno: “Hay muchos factores que están vinculados a un proceso de deterioro del Frente Amplio. A nivel local de trabajo de lo territorial por el Frente Amplio y un crecimiento del ‘Antiísmo’, que tuvo una incidencia en la elección del 2020”.
Durante 10 años, Antía y el Frente Amplio mantuvieron una relación muy confrontativa. Hoy la situación es otra: Garlo mantiene una buena sintonía con Abella y con el secretario general de la Intendencia, Álvaro Villegas. La preocupación de la actual administración con temas vinculados a derechos humanos y el cuidado ambiental han fortalecido el vínculo.
La cercanía de Garlo con las autoridades departamentales en algunos temas ha despertado molestias filas nacionalistas, de acuerdo a fuentes consultadas por El Observador. Hay quienes consideran que el diputado tiene un protagonismo mayor que los propios legisladores blancos y que el gobierno departamental en muchos sentidos sigue una agenda muy identificada con el Frente Amplio.
Hay una realidad innegable: las fotos de actividades con autoridades nacionales o inauguraciones o visitas nacionales, muestran al intendente y a Garlo en un mismo plano. A eso se suman las imágenes de Garlo participando junto a Villegas de reuniones por asuntos que algunos blancos consideran “demasiado woke”, como los relacionados con género, derechos humanos y cuidado ambiental.
Su vínculo con el gobierno departamental es distinto al que mantenía con el anterior. ¿Cómo hace para ser oposición y al mismo tiempo conectar con la Intendencia?
La diferencia sustancial con el actual intendente es que, desde el primer momento, marcó una impronta distinta. Dijo “quiero sentarme a conversar con quienes piensan distinto a mí. Siempre estoy dispuesto a eso. Y más allá de concebir el relacionamiento partidario, tengo diferencias", puntualizó.
¿Dónde están las principales diferencias que hoy mantiene con el gobierno departamental?
El clientelismo político como práctica sistemática del Partido Nacional de Maldonado. El uso del aparato de la Intendencia para beneficiar con religionarios y personas vinculadas a dirigentes y funcionarios municipales.
La mezcla ideológica familiar
La avenida Laureano Alonsopérez es una de las arterias más importantes del barrio San Rafael de Punta del Este. Lleva el nombre de un gallego que arribó a esta zona del mundo a comienzos del siglo XX, que tuvo destaque como forestador y empresario turístico, con proyectos claves para el departamento como los hoteles San Rafael y El Médano.
Los Alonsopérez se convirtieron en una familia tradicional de Punta del Este, con algunos de los integrantes muy identificados con el Partido Nacional, entre ellos Joaquín, apodado “El Xoco”, el abuelo materno del que Garlo heredó el nombre. En su familia materna también había votantes colorados.
Joaquín Alonsopérez e Ivonne Casella tuvieron tres hijas: Ana, Laura (esposa del presidente Yamandú Orsi) y Mariana. El diputado del MPP es hijo de Ana y de Fabián Garlo. Su madre es psicóloga, su padre administrativo y su hermano Nicolás, cuatro años más chico, trabaja en una empresa de telefonía.
Sus abuelos paternos, Enrique Garlo y Renée Cariaga, oriundos de Montevideo, eran frenteamplistas y habían tenido algún tipo de militancia.
En esa mezcla ideológica creció Garlo, que desde chico se sintió atraído por historia gracias a la biblioteca que había en su casa céntrica de Maldonado, en 3 de febrero y Zelmar Michelini. Los libros vinculados a la llamada historia en general, y en especial a historia reciente.
Fue un alumno destacado y abanderado en la Escuela N°2 de Maldonado. Tenía 10 años cuando Adela Lladó, directora de Cultura de la Intendencia, propuso que un escolar hablase en el acto del 18 de julio acto. La responsabilidad cayó sobre él: una foto de ese día muestra a un niño entre castaño y pelirrojo, de túnica impoluta y prolija moña azul que sostiene en sus manos un carpetín con el discurso que aún conserva y del que repite el comienzo sin dificultad, a pesar de que pasaron casi 20 años.
Joaquin Garlo orador en acto del 18 de julio cuando tenía 10 años y asistía a la Escuela N° 2 del departamento.
Foto cedida por Joaquín Garlo.
Tres años antes, el escolar que habló ante autoridades departamentales en la plaza de Maldonado había concurrido por primera vez con sus padres a un acto político, en la campaña de 2004, que culminó con el triunfo del Frente Amplio por primera vez en la historia, con la fórmula integrada por Tabaré Vázquez y Rodolfo Nin Novoa.
Estaba parado entre la gente en calle 7 y Camino de los Gauchos cuando arriba del escenario se encontraba un orador que no pasaba desapercibido: el senador Eleuterio Fernández Huidobro. No recuerda qué dijo, pero quedó atrapado con su forma de hablar.
En esa elección, incorporó una costumbre que mantiene hasta ahora: coleccionar listas. Las pedía por la calle y también las retiraba de los cuartos de votación cuando acompañaba a votar con sus padres.
Unos meses después de aquel acto de Fernández Huidobro, el 1° de marzo de 2005, también con sus padres, viajó a Montevideo para ver cómo Vázquez asumía el gobierno, en lo que fue el inicio un ciclo de 15 años de gobiernos frenteamplistas.
La incorporación al Frente Amplio
El interés por la historia llevó a Garlo a acercarse a lo ocurrido en la dictadura y años previos; a los 13 años se acercó a grupos vinculados a Derechos Humanos que organizaban la Marcha del Silencio. La primera vez que concurrió, le dijeron que estaban haciendo una pancarta para el 20 de mayo y colaboró con la pintada. Fue su primer acto formal de militancia.
En ese ámbito conoció personas con las que comenzó a militar y a los 14 años se afilió al Frente Amplio. Era el más joven del Comité de Base y ahora, 15 años después, sigue siendo uno de los de menor edad. A esa altura estaba en el liceo, que cursó en las Hermanas Capuchinas de Maldonado, si bien ahora se define como agnóstico.
Gloria Fuentes es una frenteamplista independiente, que durante años integró el MPP y el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T). Oriunda de Montevideo, desde hace años vive instalada en Piriápolis y desarrolló buena parte de su militancia Maldonado. En ese contexto, un día vio a Garlo, con 13 o 14 años, exponiendo en un comité de base, recordó a El Observador.
Enseguida le llamó la atención su discurso sobre temas sociales y derechos humanos. Poco después, Garlo se sumó al MPP y empezaron a trabajar juntos, a nivel político y años después en la Junta Departamental del Maldonado.
“Cuando empezó a militar con nosotros siempre supimos que se iba a destacar por su forma de ser, era muy estudioso”, recordó Fuentes.
“Lo vi agarrar coraje. Milita mucho, habla con la gente mayor. Está ganando prestigio dentro del MPP por su forma ser. Es difícil que la bancada te deje hablar y él se mantiene”, agregó.
En el último tiempo, Garlo fue ganando prestigio en la interna frenteamplista. Otras fuentes consultadas por El Observador consideran que es “un poco individualista” y que le cuesta ceder terreno, porque conoce que tiene más preparación que otros militantes o parlamentarios.
También destacan que nunca intentó sacar ventaja por el hecho de ser sobrino político del presidente Orsi.
El exalcalde de Piriápolis Mario Invernizzi conoció a Garlo “de gurí chico”. “Era un muchacho que tenía una gran madurez, muy respetuoso, preocupado por temas sociales. Se fue preparando con ese objetivo. Estudió Derecho, le gusta la historia, los movimientos sociales, la realidad de la gente y va formándose una opinión propia cuando es bastante difícil tener pensamiento propio”, dijo a El Observador.
Invernizzi destacó que Garlo forma parte de “una nueva generación de políticos”, que tienen “otra cabeza” y apuestan al trabajo colectivo.
El exalcalde frenteamplista, recordó que una vez se encontraba en Piriápolis con un jerarca del Partido Nacional, cuando se acercó Garlo a saludarlos. “Ahí viene el futuro, me dijo esta figura, que no voy a decir el nombre. No me dijo el futuro de qué, pero me contó que lo llamaba así”, recordó Invernizzi.
Momento MPP
Cuando tenía 16 años, Garlo se afilió al MPP, donde encontró una forma de militancia atractiva y una ideología que lo sedujo.
José Mujica y Joaquín Garlo cuando el actual diputado era un joven militante del MPP.
Foto tomada del IG de Joaquín Garlo.
¿Qué lo atrajo del MPP?
Varias cosas. En primer lugar, la figura de los viejos. De Pepe (Mujica), de Lucía (Topolansky), de Flaco (Ernesto) Agazzi, que siempre me cautivaron por su discurso, por su forma, por sus ideas. En segundo lugar, la militancia. Era un ámbito abierto para participar. Yo llegué y me sentí muy cómodo. Era un adolescente militante que se sentaba en la misma mesa con un viejo militante histórico de la organización a discutir de igual a igual sobre cualquier tema. Cosa que reivindico hasta el día de hoy. Mi organización tiene esa característica de la participación efectiva internamente y fomentando además hacia afuera la participación. Para mí eso es clave.
¿Ve a ese MPP en lo que es el MPP hoy?
Sí, y hasta reforzado en algunos sentidos.
¿En qué sentido?
El MPP hace un tiempo resolvió fomentar más la participación de los jóvenes y generar espacios para que los jóvenes tengan lugar de militancia activa. Todo el trabajo de los gurises MPP con las clases de apoyo para los exámenes, el trabajo comunitario en los barrios, las brigadas solidarias que atienden situaciones de emergencia habitacional, de donaciones, en fin. Justamente ha potenciado esa participación. No es solamente la discusión política ideológica, sino la acción política.
Se habrá encontrado con gente que le dijo que, con la muerte de Mujica, el MPP ha perdido mucha identidad también y que falta una cabeza clara. ¿Quién lidera hoy el MPP?
Creo que hay un claro proceso de construcción de liderazgo del Pacha Sánchez. Sin lugar a dudas. Junto a Lucía, por supuesto, que sigue siendo una referencia indiscutible. Y otros viejos compañeros que también fundadores, que siguen siendo el sostén. Pero, claramente, hay un proceso de construcción de liderazgo del Pacha al frente de la organización, indiscutiblemente.
¿Considera que tiene que ser el candidato?
Todavía no es tiempo de hablar de candidaturas. Estamos en el medio, estamos gobernando.
Se acercó al MPP siendo muy joven y atraído por la historia reciente. Ahora que tiene otra edad, está sentado en el Parlamento y tiene otra responsabilidad, ¿no tiene nada para criticar del accionar de aquellos veteranos que lo deslumbraron?
Siempre tuve una visión crítica, desde que resolví afiliarme al MPP. Nunca tuve el balde en la cabeza ni nunca fui un fundamentalista, ni un fanático. Ni me enamoré de nadie políticamente. Recuerdo después de que Pepe dejó la Presidencia, una vez que vino Maldonado, no me acuerdo con exactitud el tema de la discusión, pero tuve un intercambio bastante intenso con el viejo. Era un tema controversial, una cuestión tributaria, no me acuerdo el punto de la discusión.
Diez años después
Garlo votó por primera vez en las elecciones departamentales de 2015. Por edad no pudo hacerlo en ninguna de las dos ocasiones consecutivas en las que el Frente Amplio conquistó y retuvo el gobierno nacional.
En 2014, cuando Vázquez retornó al gobierno, Garlo no votó, pero fue delegado partidario. Tenía credencial cívica pero no podía ejercer el sufragio por la edad, entonces tramitó un permiso ante la Corte Electoral que lo habilitaba a cumplir esa función.
En la credencial aparece vestido con el uniforme del liceo Hermanas Capuchinas de Maldonado. Cuando salía de clases, iba a abrir el local del MPP ubicado en la calle Román Guerra, en el Centro del departamento.
“Con algún veterano compañero, repartíamos una publicación mensual que tenía el MPP que se llamaba Participando. Poníamos una mesita en la puerta”, recordó.
Diez años después, las cosas cambiaron y su protagonismo creció. Se hizo fuerte en el departamento, tanto como edil como en las recorridas. Dicen sus allegados que nunca cedió terreno, incluso en la época de Antía. Que no perdía ocasión de participar de inauguraciones y actividades organizadas por los gobiernos departamentales y nacionales, aunque no fuesen de su color político.
Ahora Garlo está enfocado en la defensa del gobierno y en “ofrecerle a Maldonado una forma distinta de hacer las cosas para mejorar la calidad de vida de la gente”.
“Cuando yo asumí en el Parlamento en febrero del año pasado, me marqué un objetivo muy claro y era garantizar que el gobierno nacional del Frente Amplio le prestara la debida atención a Maldonado”, dijo Garlo.
Su decisión parece haber encontrado eco en el gobierno nacional. Todas las semanas llegan a Maldonado ministros y autoridades nacionales, que realizan recorridas, se reúnen con autoridades y representantes de la sociedad civil. El buen vínculo entre el presidente Orsi y el intendente Abella también incidió en ese ida y vuelta, que en algunos casos ha irritado a dirigentes blancos. Por ejemplo, cuando el jefe comunal se muestra cercano y defiende a la ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, que es cuestionada por varios aspectos de su gestión en particular por el diputado blanco del departamento, Federico Casaretto.
¿Hubo una decisión expresa del gobierno del presidente de priorizar a Maldonado?
Hay una definición política que nosotros adoptamos desde que asumimos con Marita Araujo, que es vamos a pelear por Maldonado. Siempre con el cuchillo entre los dientes. Se consiguió el apoyo para Maldonado la ampliación del hospital, en políticas de vivienda, de obra pública, en política ambiental. Y la presencia de los ministros en el territorio también es muy importante.
¿Eso no ocurría antes?
En los gobiernos del Frente no era así. En el gobierno pasado no era así. Y el Frente a Tabaré en el último periodo también se lo reclamaba. O que venía y no nos enterábamos. Hay un cambio porque además hay una definición clara de que Maldonado aporta mucho al Uruguay y el gobierno tiene que darle a Maldonado lo que Maldonado se merece y necesita. ¿Por qué mi desvelo en que el gobierno nacional del Frente Amplio le preste la debida atención a Maldonado? Porque Maldonado es el único departamento del Uruguay que hacia el 2045 va a incrementar la población mientras el resto la pierde. Y ese crecimiento sostenido que tiene el departamento necesita de un acompañamiento del gobierno nacional. Ese es mi objetivo en este quinquenio.