15 de mayo de 2024 12:16 hs

En los años siguientes al último enfrentamiento civil, que terminó con la muerte de Aparicio Saravia en 1904, Uruguay inició una serie de transformaciones en su capital.

El Parque Urbano –luego rebautizado Parque Rodó– nació para emular los paseos europeos. Pero la diferencia abismal que lo separaba de su inspiración quedaba demostrada por la actitud de los uruguayos. Dejaban vacío el parque y se iban a pasear por la playa.

Tras la inauguración del Parque Hotel en diciembre de 1909, la intendencia de la época –encabezada por el primer intendente de Montevideo Daniel Muñoz– empezó una serie de obras para embellecer su entorno.

Más noticias

Y uno de los últimos vestigios de este proyecto iba a ser demolido en las próximas semanas, hasta que intervinieron vecinos y activistas del patrimonio.

Se trata de la escalinata de la calle Juan Manuel Blanes, que hasta el día de hoy mantiene las columnas de iluminación de la fundición francesa Val D’Osne, una vez características de la rambla de Montevideo.

La rambla original y el Parque Hotel

“En aquella época se importaba todo. El ornato público mayormente de Francia”, explicó Eric Schaffner, presidente de Patrimonio Activo.

“Esta escalinata es elemento fundacional y conformante del paisaje Parque Rodó y el Parque Hotel. Es una pieza del patrimonio urbanístico de Montevideo de altísimo valor”, aseguró.

La escalinata permite bajar desde la calle Juan Manuel Blanes hacia la calle Luis Piera –antes llamada Tacuarí–, que da hacia la parte de atrás del hotel.

El libro El Paisaje y La Mirada. Historia Del Parque Rodó 1896 – 1930 (escrito por Alicia Torres Corral y publicado por la editorial Cal y Canto en 2000) hace referencia a esta construcción.

"(…) Tacuarí fue pavimentada y en su intersección con la calle Blanes se construyó una 'escalinata semimonumental' a efectos de salvar el desnivel allí existente. Estas obras pretendían evitar que el hotel fuese 'encajonado' por el amanzanado circundante", contaba Torres Corral.

El libro recuerda que se hizo otra escalinata también: la que permite bajar de Joaquín Requena a Gonzalo Ramírez –antes llamada Estanzuela–. Hay otra, alejada a unas pocas cuadras del Parque Rodó, que es la que se encuentra en la intersección de Edil Hugo Prato y Bulevar Artigas, cerca de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo.

Estas tres escalinatas son rasgos típicos de la arquitectura de la zona. Fueron construidas en la misma época y bajo el mismo estilo. Sin embargo, la única que conserva "su condición original con balaustradas y farolas Val d’Osne" es la de Blanes, dijo Schaffner.

La escalinata de la calle Juan Manuel Blanes y Luis Piera en el Parque Rodó

La decisión de salvarla

El Municipio B hizo un llamado a concurso para diferentes obras y fue premiada una que proponía demoler la escalinata de la calle Blanes para hacer otra donde se priorizara la accesibilidad.

En el resultado del concurso, se ve que la empresa constructora sería Garrido Instala SRL y que el equipo de arquitectos estaría liderado por Maximiliano García Vairo y Martín Cianni. En la licitación publicada en la web de Compras Estatales dice que se le iba a pagar $ 4.430.232,60 a la empresa para realizar las obras.

El proyecto implicaba la demolición de la construcción actual para hacer una nueva escalinata con una rampa que zigzagueaba entre espacios con árboles y la escalera central.

Resultado de concurso para arreglar la escalinata de Blanes
Resultado de concurso para arreglar la escalinata de Blanes

Sin embargo, hubo una marcha atrás, dijo a El Observador la alcaldesa del municipio, Silvana Pissano.

"Cada uno de los proyectos se transforman desde una propuesta inicial en proyectos ejecutivos para poder construirse. Para esa transformación es que nosotros hablamos con Patrimonio de la Intendencia de Montevideo, con la comisión de vecinos y vecinas de Parque Rodó, con los vecinos del entorno de la escalinata Blanes y entonces ahí empiezan las preocupaciones sobre el proyecto que implica la demolición", contó.

Desde algunos colectivos patrimonialistas les manifestaron también que no veían con buenos ojos la sustitución.

Al Consejo Municipal le llegó además "una propuesta concreta de iniciar un proceso que significa la futura declaración de Bien de Interés Municipal Patrimonial" por lo que se decidió a abandonar el proyecto y avanzar hacia otro.

"El municipio no va a demoler", prometió Pissano.

Todavía deberá determinarse quién se encargará de las nuevas obras y si serán los que hicieron la propuesta ahora abandonada. "Estamos en diálogo, pero no sé, no se sabe", dijo la alcaldesa.

El nuevo proyecto deberá valorar la accesibilidad, la inclusión, el cuidado del ambiente, como el anterior, pero también "la puesta en valor de un patrimonio".

Más allá de la posibilidad de que se la declare de interés municipal patrimonial, el municipio cuidará la escalinata porque le "basta con que los vecinos y las vecinas quieran cuidar, mantener y poner en valor ese lugar", dijo su alcaldesa.

Descuido por el patrimonio: un problema que lleva décadas

Desde Patrimonio Activo celebraron que se haya suspendido la demolición de la escalinata, pero es apenas un triunfo.

La preocupación de ciertos actores por el descuido del patrimonio lleva décadas. Así lo reflejaba una nota de la revista Posdata, publicada en enero de 1997, a propósito de la demolición de varias casonas de Pocitos "testigos de una Montevideo refinada y esplendorosa".

Y eso que en aquel momento el intendente era Mariano Arana.

El arquitecto, llamado usualmente un "enamorado de la ciudad", había estado entre quienes comenzaron a reivindicar las construcciones de alto valor patrimonial treinta años antes de ser intendente, afirmaba Posdata.

"La revaloración del patrimonio arquitectónico de la ciudad comenzó a principios de la década de los setenta, cuando algunos arquitectos, urbanistas, e historiadores –notoriamente entre los primeros el hoy intendente municipal, Mariano Arana– comenzaron a notar que en la Ciudad Vieja se estaba demoliendo indiscriminadamente casas que formaban parte del acervo histórico y artístico de la nación. Esa toma de conciencia fue seguida por un debate que se extendió hasta hace muy pocos años, acerca de qué y cuánto debía preservarse del patrimonio arquitectónico montevideano, y de qué manera debía hacerse", decía la nota titulada La ciudad derrumba su pasado.

"El debate pareció cerrarse recientemente, al implementar la Intendencia medidas de preservación y esquemas de control para evitar que se demolieran edificaciones consideradas de interés. Sin embargo, estas medidas son inevitablemente flexibles", continuaba la nota.

Para Augusto Alcalde, secretario de la ONG Patrimonio Activo, en 2024 el problema sigue siendo "exactamente el mismo".

"Una normativa que parece importarle y preservar valores patrimoniales pero que no tiene la suficiente rigurosidad para lograr el objetivo que dice pretender. De hecho las comisiones especiales y permanentes son asesoras. No resuelven. Recomiendan", afirmó en diálogo con El Observador.

Desde Patrimonio Activo advirtieron de una demolición en el barrio Prado. Es una casona "art nouveau" en Agraciada y esquina 19 de abril.

201510 Casona del Prado en Agraciada y 19 de abril. Sacada de Google Maps. Octubre, 2015

"Se trata de antigua vivienda en el corazón del Prado que fue construida en la primera década del s. XX y perteneció a la familia Introzzi, fundadores de la Gran Tienda Introzzi en Av Rondeau y Galicia", advirtió la ONG en una publicación de Instagram.

Según dijeron desde Patrimonio Activo, la Comisión Especial Permanente del Prado aprobó la demolición.

La "caída galopante" post-Arana

William Rey es el presidente de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación que se encarga de proteger los monumentos históricos nacionales.

Tanto en el caso de la escalinata, como en la casona del Prado, Rey no tiene poder de intervención, pero eso no le prohíbe opinar.

Respecto a la casona de Agraciada, destaca los elementos art nouveau y que "forma parte de la buena época del Prado".

Si bien, "no es una construcción excepcional, es una construcción que acompaña bien el ambiente del Prado", indicó y dijo que es la Comisión Especial Permanente del Prado quien debe protegerlo. Al no ser un patrimonio histórico, Rey no tiene esa potestad.

A su criterio, la sociedad uruguaya tiene "una cultura de bajo mantenimiento y mala conservación".

Sin embargo, considera que hubo una "caída galopante" respecto al cuidado del patrimonio después de que Mariano Arana dejó de ser intendente.

"He notado mucho en este período, y en el periodo anterior, una pérdida de preocupación que sí había en la época de Arana por los bienes patrimoniales, sobre todo los públicos: parques, monumentos, fuentes. Tiene que ver con el lugar escaso, pobre que el patrimonio tiene en las políticas departamentales", sostuvo.

El impulso de Di Candia

En agosto de 2019, la demolición del exClub Naval generó tal polémica que el intendente Cristian Di Candia –que había sustituido a Daniel Martínez– escuchó a los activistas y envió un proyecto de decreto a la Junta Departamental para implementar una medida cautelar por el plazo de un año que impidiera hacer demoliciones, sin autorización, en inmuebles del Centro, Cordón y Ciudad Vieja anteriores a 1960.

La intención era que mientras tanto se redactara un inventario patrimonial de esa zona de Montevideo, para luego hacer de otros barrios y eventualmente cubrir todo el departamento.

La Junta aprobó la herramienta impulsada por Di Candia y Basta de Demoler Montevideo –la organización de la que luego nació Patrimonio Activo– y el colectivo Ghierra Intendente hicieron un inventario.

El base a esa primera versión de los activistas, al intendencia hizo un inventario, pero todavía no se aprobó. "No ha entrado en vigencia, no ha sido remitido a la junta departamental", explicó Schaffner.

Por lo tanto, se sigue aplicando la protección cautelar que pide una autorización en estos casos.

"Lo que sucede es que queda a criterio de la intendencia determinar si cada caso en particular tiene valor o no. ¿Y qué ha sucedido? Eso ha dado lugar a que haya una laxitud en cuanto al tratamiento de determinados permisos de construcción y de demolición en el cual se ha entendido que no tienen valor construcciones que sí son de alto valor y se han otorgado permisos de demolición", aseguró el presidente de Patrimonio Activo.

De todas formas, para su compañero Alcalde, "la política de definición de zonas de protección o un inventario exhaustivo hace que el objetivo no se cumpla nunca".

"Hay valores patrimoniales en todos los barrios. Exista o no área patrimonial definida. Nosotros entendemos que se deben promover mecanismos transversales de protección. Que por ejemplo no estén ligadas a una ubicación geográfica sino a una condición o tipo", explicó el arquitecto y actual titular de la Dirección Nacional de Catastro.

En 2019, Patrimonio Activo aprovechó el #10yearchallenge –un desafío para que los usuarios de redes subieran fotos para comparar cómo se veían diez años atrás– e ilustró con varios ejemplos el patrimonio que había ido perdiendo la ciudad. Allí se veían ejemplos de Parque Rodó, Malvín, Cordón, Centro, Pocitos.

"El derecho que tenemos como montevideanos a conservar nuestro patrimonio arquitectónico tiene que estar por encima del los intereses económicos de unos pocos. (...) Lejos de ser un capricho nostálgico, la preservación de estas obras es un deber y una necesidad", decía una de las publicaciones, que luego continuaba: "Todos estamos a favor del desarrollo y de la mejora de Montevideo, de la construcción de nuevas obras de calidad que incorporen valor a nuestro espacio urbano. Pero estas nuevas obras no pueden ser construidas demoliendo lo que ya es valioso para nuestra ciudad. ¡Terrenos para edificar sobran!".

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos