Si una persona analiza lo que pasó en el día únicamente a partir de un acceso privilegiado al grupo de WhatsApp del directorio del Partido Nacional, dirá que no ocurrió nada en la mañana y que a la tarde, de forma sorpresiva, Pablo Iturralde rompió el silencio para comunicar que renunciaba sin que se abriera mayor debate.
Para esa hora, en realidad, no había blanco que no lo supiera ya que la noticia de sus chats con Gustavo Penadés había hecho arder, desde antes de que saliera el sol, los grupos paralelos de los nacionalistas.
Sin abrir la discusión en el directorio, Iturralde –que sabía desde la noche anterior que Búsqueda iba a publicar la información– tuvo un sinfín de conversaciones esa mañana. Habló con el presidente Luis Lacalle Pou, con la vicepresidenta Beatriz Argimón, con Álvaro Delgado, con Laura Raffo y con Jorge Gandini. Con ministros, subsecretarios, intendentes y dirigentes de todo el país.
A todos les dijo que iba a renunciar para no comprometer al Partido Nacional en medio de una campaña electoral, aunque la sensación de la mayoría era que ya había cometido el error, que los perjudicaba y, que el paso al costado era el mal menor, lo “correcto”. Que el daño estaba consumado y que la mejor forma de –intentar– apagar las brasas era con la salida.
También les dijo que, a la luz de los hechos, no había logrado influir en nada de lo que había dicho porque la fiscal Alicia Ghione le imputó veintidós delitos a Penadés pero que la nueva filtración de una carpeta de investigación era algo más “profundo” que iban a tener que atender.
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La mañana, para los blancos, fue frenética. La sorpresa de la noticia dio paso a la bronca por una nueva conversación de WhatsApp que los afectaba y un caso que empezaba a parecer un déjà vu de lo que ocurrió con Alejandro Astesiano.
"No aprendemos más", fue la frase que usó un dirigente al lamentar que otra vez habían dejado por escrito palabras comprometedoras.
Delgado, que estaba en Lavalleja, habló un par de veces en la mañana con Iturralde, valoró que hubiera tomado esa decisión, y esperó a que el dirigente le confirmara que había renunciado para hacer pública su posición. "Me pareció correcto, prudente y valiente", señaló aunque la última palabra hizo ruido entre algunos de sus apoyos.
Raffo, su competidora, también se pronunció pero desde Melo. "Hizo lo que tenía que hacer", expresó y agregó que no podían quedar "dudas" ni "suspicacias" sobre la "ética" o la "transparencia". En su entorno valoraban a la noche que había sido más contundente que Delgado en un caso que afecta, mayormente, al Herrerismo -una de los principales sectores que la apoyan-.
Silencio y relevo
Ya sobre el mediodía, con la salida indeclinable, los blancos empezaron a barajar, por fuera del grupo oficial de WhatsApp, opciones sobre quién podía sucederlo de forma transitoria, y rápidamente llegaron al consenso de que la mejor opción era la dirigente de Florida, Macarena Rubio.
Rubio pertenece al sector de Carlos Enciso y ocupa una de las tres secretarías del directorio. Los otros dos son Jorge Gandini y Armando Castaingdebat, nombres que descartaron porque buscan mantener que el presidente no esté en campaña y mantenga cierta independencia sectorial.
A su vez, barajaron la opción de reunirse virtualmente si es necesario el viernes o convocar a una sesión extraordinaria el lunes, la opción más probable a la noche de este jueves. A esta sesión, prevé ir Iturralde para ofrecer un informe con mayores detalles acerca de lo sucedido. El ahora expresidente se mantendrá en silencio hasta ese encuentro porque pretende "reflexionar" sobre lo ocurrido y sus próximos pasos.
Hacer algo
Pero en las conversaciones, más allá de la responsabilidad de Iturralde y la bronca por la situación, entre los nacionalistas también afloró un sentimiento de necesidad de "hacer algo" para detener las filtraciones de las carpetas de investigación de la Fiscalía.
Diversos dirigentes aludieron a la "acumulación" de casos en los que se conoce información que está reservada únicamente a los participantes de la causa y mencionaron que el "goteo" afecta la institucionalidad.
El senador Javier García habló de "carpetazo" en este caso mientras que Graciela Bianchi señaló ataques desde el Frente Amplio.
Compartiendo estos planteos, la bancada de senadores resolvió plantearle a Argimón la convocatoria al ministro de Educación y Cultura, Pablo Da Silveira, al Parlamento. El MEC es mediante quien se vinculan el Poder Ejecutivo y el Legislativo con la Fiscalía General de la Nación (un organismo descentralizado), encargado de llevar adelante las investigaciones.
La vicepresidenta -y presidenta de la Asamblea General- mantuvo las primeras conversaciones informales con Da Silveira y la intención es que asista el 4 o 5 de junio en régimen de comisión general. Para ese entonces, los blancos esperan que la tormenta ya haya pasado aunque reconocen que el teléfono de Penadés desempolvará varias conversaciones que les darán más dolores de cabeza.