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14 de enero 2026 - 5:00hs

La firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea es celebrada por oficialismo y oposición como la ratificación de una política de Estado que tiene como horizonte una mayor apertura e inserción comercial.

El ingreso a nuevos mercados –o la reducción en el pago de aranceles– son señalados tanto por el gobierno como por especialistas como los beneficios que traerá el acuerdo y que redundarán, según datos preliminares del MEF, en aumentos del PBI de algo más de 1,5%, de las exportaciones de bienes del orden del 4%, del empleo del 0,5% y del salario real cercano al 1%.

Pese a esto, la liberalización del mercado también traerá algunas consecuencias negativas para algunos sectores uruguayos, que pasarán a competir con menos ventajas con productos europeos una vez que se cumplan los plazos acordados.

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Esta razón es la que ha llevado al PIT-CNT –ya en 2024– a posicionarse en contra y motivó que este martes algunos de sus representantes se reunieran con autoridades de la Cancillería y el Ministerio de Economía.

“Tenemos una opinión general bastante contraria y seguramente en unos días podremos tener más datos”, dijo a El Observador el presidente de la Confederación de Sindicatos Industriales (CSI), Danilo Dárdano.

El sindicalista, que estuvo en el Palacio Santos junto a José Olivera, mencionó que no tenían documentos de análisis específicos sobre los impactos pero sabían que entre los “ganadores” estarán los agroexportadores y entre los “perdedores” la “industria nacional”. “Si no logramos revertir la tendencia, se va a perpetuar la primarización de la economía”, planteó.

Los reparos también habían sido realizados por el ministro de Trabajo, Juan Castillo, en una entrevista con El Observador semanas atrás.

El jerarca, que además es uno de los principales referentes del Partido Comunista, planteó que hacía falta un "gran debate" y que no estaba de acuerdo con ser "invadidos por productos elaborados en otro lugar". "Quiero ver cuál es el rol entonces que tienen los trabajadores y las trabajadoras de nuestro país y la producción. No quisiera que el final de la película sea que nosotros sigamos siendo eternamente suministradores de materia prima para el resto”, dijo.

Más allá del dato divulgado por Oddone y los reparos que se han expresado públicamente, en el gobierno están terminando de actualizar los análisis de impacto realizados desde 2019. Fuentes del MEF señalaron que esperan tenerlo listo para febrero, mientras que en la Cancillería adelantaron que en los próximos días quedará pronto uno realizado junto al BID.

Mientras tanto, técnicos y jerarcas de ambos ministerios manejan una serie de informes elaborados por instituciones sudamericanas y europeas acerca de los impactos que tendrá el acuerdo.

Son aproximaciones que incluyen los efectos para Uruguay. Grosso modo, todos coinciden en que será un “ganar-ganar” para los bloques porque las economías son complementarias pero advierten que habrá consecuencias en sectores como el manufacturero.

Uno de ellos es una evaluación realizada por el Banco Mundial en el año 2022 y utiliza un modelo de Equilibrio General Computable (CGE). Entre los efectos hacia 2040, el análisis muestra –para Uruguay– un aumento del 0,74% del PBI. Las exportaciones aumentarían un 1,4% mientras que las importaciones crecerían 1,6% en términos reales.

El trabajo menciona que la agricultura y los alimentos experimentarían la mayor expansión (1%) respecto al escenario base y que la carne bovina, los productos animales y el trigo serían los principales beneficiados.

A su vez, dice que los vehículos y las autopartes, los productos minerales y metálicos y los lácteos tendrían las “mayores caídas”.

Un segundo informe, titulado El impacto económico del acuerdo Unión Europea-Mercosur en España realizado por Hidemichi Yonezawa y Zoryana Olekseyuk dice que al decimosexto año de entrada en vigencia, permitirá un incremento del 1,6% del PBI de Uruguay, un aumento de las exportaciones de 2,9%, de 4,1% de las importaciones y 0,6% en el empleo.

A su vez, otro de los trabajos, realizado por los investigadores europeos Jan Hagemejer, Peter-Tobias Stoll, Bettina Rudloff y Kristina Mensah para el parlamento de ese bloque en junio de este año muestra que Uruguay tendría un incremento del 0,2% del PBI, que las exportaciones crecerían 1,5% mientras que las importaciones subirían 1,3% y que los salarios crecerían 0,5% los calificados y 0,6% los no calificados.

Un cuarto informe en manos de las autoridades es el realizado por la London School of Economics and Political Science (LSE) para la Dirección General de Comercio de la Comisión Europea en 2020. Este documento reconoce que habrá “reducción del empleo en ciertos sectores manufactureros del Mercosur”, algo que se compensa “con el aumento en los sectores de la agricultura y la producción de alimentos”.

Muestra también que habrá un aumento en las importaciones de bebidas alcohólicas, ropa, productos farmacéuticos, maquinaria, equipos electrónicos y vehículos.

A su vez dice que las exportaciones de productos lácteos de la UE al Mercosur aumentarán un 91% en un escenario conservador y un 121% en uno ambicioso como “resultado de la reducción de los elevados aranceles de importación en el Mercosur”.

Los lácteos, complicados

El sector lácteo uruguayo ya ha planteado que será uno de los perjudicados y de hecho, un informe de diciembre realizado por la economista del Inale, Mercedes Baraibar, divulgado por Carve, estableció que habrá una "mejora de acceso para la Unión Europea en el Mercosur", algo que será negativo para los productores uruguayos.

Esto porque antes del acuerdo la UE podía entrar al Mercosur pagando el Arancel Externo Común de 16% para la mayoría de los lácteos pero una vez entre en vigencia tendrá libre acceso para leche en polvo, fórmulas infantiles y quesos en los países del Mercosur, para las toneladas establecidas en las cuotas (se alcanza el libre comercio dentro de las cuotas en el año 10).

“Desde el punto de vista del acceso de la UE en el mercado del Mercosur, la mayor flexibilidad para el ingreso de productos puede tener consecuencias negativas para nuestros lácteos. Por un lado, en el mercado interno de Uruguay, pero fundamentalmente en Brasil (demandante neto de lácteos). En este último, habrá un mayor número de competidores europeos luego de la puesta en vigencia del acuerdo. En este sentido, afectaría a las exportaciones de Uruguay en ese mercado”, subraya.

A su vez, establece que si bien las cuotas son recíprocas, la UE no se caracteriza por ser demandante de leche en polvo, más bien es exportador tiene "diversos instrumentos no arancelarios que dificultan el ingreso para productos agrícolas".

"El mercado europeo está caracterizado por venderse y comprarse lácteos a sí mismo o a otros países de Europa (que no forman parte de la Unión Europea)" por lo que no se visualizan “cambios positivos” para el sector por el mayor acceso que se otorgará en el mercado de la UE una vez puesto en vigencia el acuerdo.

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Uruguay Acuerdo Mercosur Unión Europea industriales Industria Mercosur

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