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10 de enero 2026 - 5:00hs

Escepticismo es el sentimiento que más han tenido los gobernantes uruguayos en relación con el acuerdo que el Mercosur y la Unión Europea vienen negociando desde hace más de 25 años. No porque lo rechacen o estén en contra sino más bien por lo contrario: el oso siempre se escapaba cuando estaba por ser cazado.

Ese sentimiento –que unió a Tabaré Vázquez y Luis Lacalle Pou con Yamandú Orsi– dio paso este viernes al optimismo porque ya desde el amanecer las señales de Bruselas eran distintas. Con Italia inclinando la balanza, los embajadores de los países europeos habían transmitido informalmente que el Consejo llegaba a la mayoría calificada para aceptar la conformación de la mayor zona de libre comercio del mundo. Faltaba la oficialización, que tenía que esperar hasta después de la una de Uruguay porque los países aún podían presentar objeciones, pero el oso ya estaba.

“Es el fin de un largo proceso y el inicio de una fase esperanzadora que permita crecimiento, trabajo e inversiones”, dijo a El Observador Mario Lubetkin, minutos después que las instituciones europeas oficializaran su aval.

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El canciller detalló que la firma, para la que vendrán Ursula von der Leyen y Antonio Costa –principales autoridades europeas–, será el 17 de enero en Asunción. Orsi también dirá presente porque la idea es que los presidentes sudamericanos den un respaldo simbólico pero explícito al acuerdo. Los encargados de la rúbrica, tal como ocurrió recientemente con EFTA, son los cancilleres.

Una vez firmado, el siguiente pasó será la ratificación por parte de los parlamentos: el europeo –cuya votación volverá a ser ajustada– y los de los países del Mercosur.

La vicecanciller Valeria Csukasi, que como diplomática lideró las negociaciones hasta 2019 –la primera vez que se cerró–, dijo que se había dado “un paso más” y explicó que el acuerdo entra en vigor de forma “uno a uno”. Esto quiere decir que si Uruguay y los europeos lo ratifican ya arranca a regir y no es necesario esperar a lo que ocurra con Argentina, Brasil y Paraguay.

Los parlamentarios uruguayos ya transmitieron su compromiso a la Cancillería de ser “los primeros” en aceptarlo, por lo que en el Palacio Santos esperan que comience a ejecutarse este 2026.

Impactos para Uruguay

En ambos bloques viven 722 millones de personas: 449 millones en Europa y 273 millones en Sudamérica. El año pasado, los intercambios –en bienes– superaron los US$ 100.000 millones. El acuerdo unirá la segunda y la quinta economía mundial.

El ministro de Economía, Gabriel Oddone, aseguró que de acuerdo a estimaciones preliminares de su cartera, el acuerdo generará “aumentos del PIB de algo más de 1,5 puntos porcentuales, de las exportaciones de bienes del orden del 4%, del empleo del 0,5% y del salario real cercano al 1%”.

Csukasi, a su vez, señaló que habrá “beneficios inmediatos” en el corto plazo para los productos que ya se exportan, mientras que se generarán oportunidades para nuevas inversiones y acceso a mercados que hoy no están vigentes.

La vicecanciller, junto a la directora de Mercosur de la Cancillería, Paola Repetto, y la diplomática de su gabinete Victoria Codina elaboraron recientemente un informe acerca del acceso comercial de Uruguay a Europa.

El trabajo, publicado en el anuario de la Opypa, destaca que toda la oferta exportable de Uruguay hacia la UE recibirá un “acceso preferencial”, lo que “representará una ganancia significativa para los exportadores que actualmente dirigen parte de su producción a ese destino comercial”.

“La reducción de aranceles para ingresar a la UE transcurrirá de forma diferenciada por productos: mientras el 70% de los aranceles desaparecerá al momento mismo de la entrada en vigor del acuerdo, otros productos se beneficiarán de una reducción progresiva de los aranceles en períodos de 4, 7 y un máximo de 10 años”, dice. Los productos pueden leerse acá.

“Se destaca en particular el resultado para productos como cítricos, pesca y cueros, de especial relevancia para Uruguay, ya que habían perdido sus condiciones preferenciales de acceso al mercado europeo tras la caída del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) en 2014”, agrega.

A este acceso deben sumarse las concesiones otorgadas por la UE para los productos más sensibles, que coinciden con varios de los productos de interés exportador de Uruguay, como son carne bovina, arroz y miel así como azúcar, etanol y lácteos, entre otros.

En el caso de la carne bovina, representó el 65% del total de aranceles pagados por Uruguay a la UE en 2022. Actualmente, la que ingresa fuera de cuota paga aranceles que oscilan entre 44% y 62% ad valorem. El acuerdo otorga al Mercosur una cuota de 99.000 toneladas (peso carcasa) con un arancel intracuota de 7,5%. La cuota se subdivide en 54.450 toneladas de carne bovina fresca y 44.550 toneladas de carne bovina congelada. La implementación será progresiva. A esta concesión se suma la eliminación del arancel intracuota para la cuota Hilton, que es de un 20%. En 2024 Uruguay pagó por concepto de aranceles para la carne bovina exportada a Europa, dentro de la cuota Hilton, entre 10 y 15 millones de dólares.

Para el arroz, en tanto, la UE abrirá una cuota libre de aranceles de 60.000 toneladas, que se implementará de forma gradual en un plazo de 5 años, mientras que en los lácteos, los bloques se otorgan en forma recíproca cuotas de acceso para los siguientes productos:

  • Leche en polvo: Cuota de 10.000 toneladas a ser implementada en 10 años.
  • Fórmula infantil: Cuota de 5.000 toneladas a ser implementada en 10 años.
  • Quesos: Cuota de 30.000 toneladas a ser implementada en 10 años (la muzzarella fue excluida de la cuota ofrecida por el Mercosur).

Respecto a la miel, que paga actualmente un arancel ad valorem de 17,3%, la UE concede una cuota sin arancel de 45.000 de toneladas a implementarse en 5 años. Ello implica que, al entrar en vigor el acuerdo, la cuota será de 7.500 toneladas e irá en aumento proporcional año a año.

Csukasi señaló también que están trabajando con trabajadores, empresas y sociedad civil sobre los “desafíos” que habrá por el aumento de las importaciones europeas y recordó que el acuerdo tiene “cláusulas de salvaguarda” que se pueden aplicar en caso de distorsiones de mercado.

En este sentido, el trabajo menciona que el Mercosur tiene una canasta de desgravación de hasta 15 años en la que se incluyen “productos de cierta sensibilidad, que contarán con más tiempo para eliminar su protección arancelaria”.

Rechazo y disputa

Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría fueron los países que lo rechazaron, mientras que Bélgica se abstuvo. Hubo protestas en varias ciudades europeas, protagonizadas principalmente por agricultores.

Es la primera vez que un acuerdo comercial recibe votos negativos en el Consejo. Pese a esto, von der Leyen dijo que era “beneficioso” para todas las partes ya que creará “más oportunidades de negocios para Europa e impulsará la inversión europea en sectores estratégicos”.

Para sacar el acuerdo, la Comisión Europea debió destinar 45 mil millones de euros adicionales para la agricultura e introdujo –unilateralmente– salvaguardas más restrictivas para los productos del bloque sudamericano.

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