24 de marzo de 2026 5:00 hs

—Mira, el único peligro que hay en Uruguay es, que de repente, te des cuenta que llevas dos días tumbado en el pasto viendo crecer la hierba, tomando mate dice Ángel Galán, un periodista español avecindado en Montevideo. Tiene razón.

El periodista David Santa Cruz comenzaba comenzó así su crónica sobre Uruguay, la que tituló El país de la calma. Ese lugar donde todo lleva su tiempo, avanza a ritmo cansino y sin grandes estridencias. Ese sitio donde algunas costumbres y filiaciones parecen heredarse de generación en generación. Sin grandes cambios.

Incluso la afiliación a un prestador de salud. El Tracking de Imagen y Posicionamiento de Instituciones de Salud que realiza la consultora Opción, uno de los trabajos más completos para ver el pulso del sistema sanitario desde la percepción de los usuarios, muestra que la mitad de los uruguayos encuestados lleva 15 o más años en la misma institución, aunque a veces se queje.

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Uno de cada siete encuestados está en la institución desde que nació o porque era el prestador de un familiar cercano. Y la mayor razón para estar afiliado es el cambio de la situación laboral (uno de cada cinco). Puede que hayan entrado a Fonasa, o que se quedaron sin trabajo, o…

La insatisfacción con el prestador solo explica el 18% de los traslados en un país donde el 85% de los consultados es “poco probable” o “nada probable” que se cambie de institución este año:

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Esa improbabilidad puede estar vinculada a la costumbre o tradición (el ser usuarios de “toda una vida”), puede estar asociada a beneficios, convenios, a la cercanía física o incluso al grado de satisfacción con la institución.

El monitoreo que hace Opción, y donde se incluyen ejemplos de prestadores concretos, da cuenta que en 2025 el 84% de los encuestados estaba “satisfecho” o “muy satisfecho” con la institución de salud. Es el guarismo más alto en seis años (desde que había iniciado la pandemia) y, es el segundo valor más elevado desde que hay registro (solo superado en 2019, pero dentro del margen de error de la muestra).

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Los menos satisfechos con los prestadores de salud

Aunque los insatisfechos son pocos (solo 16% calificó con menos de siete puntos a su institución en una escala del 1 al 10), basta para darse cuenta el principal motivo detrás de esa desazón: “demoras en el servicio y la atención médica”.

Dos tercios de los insatisfechos así lo piensan. No es tanto que la calidad del servicio sea mala, o la comunicación, o la atención médica en sí. El problema está en las “demoras”.

Y ahí existen problemas concretos que ha identificado Salud Pública, cuestiones de percepción (antes era todo más rápido o menos tolerancia a las demoras), y una cuestión de comportamiento: el reclamo de ir directo y ya mismo a una especialista para cada cuestión.

“No hay sistema de salud que tolere que la atención sea por especialistas en detrimento de la atención más generalista”, había dicho a El Observador la directora general de la Salud, Fernanda Nozar.

El MSP priorizó en las metas asistenciales que las instituciones midan su demanda de espera, “sobre todo en las especialidades que hoy son prioritarias como salud mental o la atención a la niñez. Pero puede que en el futuro sean otras”. Pero la meta de fondo es que la atención no recaiga en especialidades sin sentido.

La directora lo describe con un ejemplo extremo: “Si me duele el dedo índice, no tengo que ir a un traumatólogo directo, encima especializado en dedos, encima subespeciaizado en dedo índice de la mano derecha”. Ahí tiene que haber “mayor capacidad, atribuciones y formación de un primer nivel de atención de médicos generales o de familia que sigan al paciente”.

Nozar va más a fondo aún: “En muchas instituciones un medico general, internista o de familia no puede indicar una endoscopía digestiva, cuando es un método diagnóstico en muchos casos de prevención. Es el colmo. El sistema termina promoviendo un pase a gastroenterólogo para algo que ya lo puede ir adelantando el médico general ‘de cabecera’ que es quien se supone más debiera conocer a su paciente”.

La psiquiatría, salvo en aquellos casos que por protocolo tienen seguimiento casi inmediato como los intentos de suicidio, es una de las especialidades más asfixiadas. El MSP fue a medir las consultas en policlínicas y un 60% del tiempo es por repetición de medicación crónica o seguimientos de casos que los debería poder continuar el médico generalista y cada tanto derivar a psiquiatra.

En otros países más desarrollados, son incluso los licenciados en enfermería quienes tienen atribuciones de diagnósticos primarios, tratamientos, solicitudes de estudios y no solo dedicarse a coordinación o asistencia a lo que el médico le pida en un consultorio.

Las demoras, dice el estudio de Opción, se hacen notar más entre los sectores menos pudientes y en el extremo contrario (los más pudientes). Es entonces que se ve cómo los seguros privados son mejores evaluados en los tiempos y son la explicación de casi la mitad de los que se cambiaron a esa oferta.

Consultada por El Observador a mediados de enero sobre la posibilidad de cortar las cápitas del Fonasa (el dinero que las instituciones reciben por usuario) a los seguros privados, Nozar dijo que es una “discusión muy fuerte que hay que dar”. “¿Cómo se da la distribución de los recursos que salen de las arcas del Estado? ¿Tiene que ser tan homogénea hacia seguros privados? Lo otro es cambiar la reflexión y exigir a todos los prestadores las mismas condiciones de auditoría, de ejercicio sanitario, que las otras instituciones”, aseguró.

Para la directora de Salud existe hasta una “competencia que en determinadas circunstancias es desleal” entre los seguros privados y el sistema mutual porque los primeros se pueden llevar “los mejores recursos” tanto humanos como tecnológicos.

Nozar cuestionó directamente el “filtro” que tienen los seguros al seleccionar o prohibir el ingreso de algunos usuarios por antecedentes médicos o de edad. “Es uno de los principales filtros que hacen los seguros privados y que no corre para el resto de las instituciones. Eso no se debería poder hacer”.

Los seguros privados, aunque tienen su público claro, no son las marcas más presentes en los encuestados. La mayoría piensa primero en instituciones grandes de volumen de usuarios como Médica Uruguaya, la Asociación Española, CASMU o salud pública.

Pero muestra el informe de Opción que los seguros privados tiene una valoración en la “calidad y agilidad de la atención médica y no médica” superior a la media de otras instituciones.

Hablamos de una mínima cantidad en la magnitud del sistema de salud. En "el país de la calma" sigue reinando estos motivos para elegir una institución de salud y no otra:

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Sobre la encuesta

-Tipo de estudio: Encuesta telefónica.

-Universo: población de Montevideo y Área Metropolitana mayor de 18 años.

-Muestra: 671 casos.

-Muestreo: Muestreo aleatorio estratificado no proporcional con mantenimiento de cuotas de sexo, edad y nivel educativo.

-Margen de Error Muestral: +/- 4.9% de error global y 5,2% de error para cada zona geográfica (95% de nivel de confianza).

-Fecha de realización de las encuestas: 17 al 24 de diciembre de 2025.

-Ponderación: Los ponderadores son calculados mediante la técnica de calibración conocida como post-estratificación incompleta (rake). Las variables utilizadas para la calibración son género, tramos de edad, región, nivel socioeconómico y afiliación a instituciones.

-Supervisión y control de campo: Supervisión presencial del 20% de las encuestas realizadas. Supervisión telefónica de 10% de encuestas. Grabación del 100% de las encuestas.

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