Desde que comenzó el teletrabajo, la vida familiar se mezcla con la laboral. Contestamos mails y mensajes de WhatsApp hasta después del horario de trabajo, nuestro mejor aliado hoy en día es el teléfono y no tenemos una rutina del todo definida. ¿Esto es realmente trabajar a distancia?
“Esto no es teletrabajo, esto es una teleurgencia”, afirmó a El Observador el fundador de la plataforma Jobin –dedicada a potenciar el trabajo remoto- Fabio Boggino. Explicó que estos son modelos distintos, en donde uno funciona para salir de una situación complicada, pero es inviable seguir implementándolo de cara al corto plazo.
En este sentido, subrayó que es imposible que el trabajo remoto se dé de un día para el otro, sino que tiene que ser un cambio paulatino, que mueva los cimientos de la empresa y haga cambiar algunos aspectos de su cultura. La mayor diferencia es que, cuando todo íbamos a la oficina, había un control de horario y de productividad, sin embargo, ahora solo puede caber una mirada de los resultados obtenidos día a día.
Para Boggino es difícil evaluar el trabajo de alguien “que está en la casa, mientras cuida los hijos o lo que sea, intentando trabajar”. Otro de los puntos que suele influir es que el teletrabajo no está hecho para implementarlo todos los días, sino que dos o tres veces por semana es lo ideal. “Para hacer un cambio cultural hay que hacerlo de a poco, por eso que sea paulatino es clave”, añadió el director de Jobin.
¿Cómo se puede teletrabajar?
Si bien es una situación nueva en materia mundial, hay compañías que desde hace algunos años implementan el trabajo remoto. Eduardo Mangarelli –decano de la facultad de Ingeniería de la Universidad ORT- implementó esta modalidad por más de 15 años, cuando lideraba equipos alrededor de todo el mundo dentro de Microsoft.
En coincidencia con Boggino, para Mangarelli el teletrabajo de hoy en día está lejos de ser el ideal, pero hay algunas acciones que pueden ayudar para que el colaborador se sienta más cómodo. La primera de ella es encontrar un lugar dentro de la casa que sea cómodo para trabajar, esto no siempre resulta porque no hay una habitación disponible, pero cualquier rincón alejado puede funcionar como oficina.
Sin embargo, hay un punto que resulta preponderante en la vida laboral remota: la rutina. Para Mangarelli, sin un quehacer claro todos los días, es muy difícil encontrar un balance entre productividad y vida familiar. “Esto quiere decir que me organizo de tal forma que puedo marcar mi día según las tareas que tenga”, comentó.
En la misma línea habló el fundador de Xn Partners, Enrique Baliño, y dijo que el trabajo remoto no es algo nuevo, sino que resulta novedoso por estas latitudes. “Yo en el 95 ya teletrabajaba y tener una agenda clara me resultó clave”, sostuvo.
Mangarelli hizo la salvedad de que esta rutina conviene cumplirla de manera diaria, pero no necesariamente hay que ser demasiado estricto en cuanto a los horarios. Por ejemplo, en su caso personal, se levanta todos los días entre las 7.45 y 8 horas para planificar el día y allí empieza su jornada laboral. “No me levanto a una hora fija, pero hace años que hago lo mismo cuando me toca trabajar desde mi casa”, contó. Agregó que tener una agenda clara ayuda en dos direcciones: ser más productivo y no estar todo el día pensando en trabajo.
Para Mangarelli, esta rutina de actividades no puede escapar de los espacios de distracción porque es saludable planificarlos y así no excederse en el tiempo en que no se está trabajando. “Cada hora o cada dos horas, hay que tomar en cuenta algunos minutos para recargar energía y seguir”, recomendó.
Un pacto de equipo
Para poder cumplir las tareas diaria, hay un factor casi obvio pero que no siempre es tenido en cuanta: marcar actividades que sean realizables. Mangarelli afirmó que cuando los objetivos diarios son demasiado ambiciosos, llevan a la frustración y a la necesidad de trabajar más de lo debido para cumplirlos.
Este tipo de actitud debe estar en todo el equipo, según Mangarelli, porque no sirve de nada dejar de trabajar mientras siguen cayendo mensajes de otros compañeros. “Hay que partir sobre la base de que debemos respetar la rutina, para que todos vayan en la misma línea”, comentó.
Por eso todo el equipo de trabajo debe respetar los horarios de los demás compañeros. Es decir, si durante el horario de trabajo hay alguien que deba ayudar a sus hijos con una clase online, el resto debe tenerlo en cuenta para no interrumpirlo. “Si no se acuerda esto, es imposible establecer una rutina. Y acá la responsabilidad es de los jefes”, puntualizó.
El fundador de Xn Partners coincidió y dijo que esto es necesario también para elevar las capacidades de los trabajadores porque –en el corto plazo- estas serán los requisitos del nuevo mundo laboral.
Para lograr esto, la empresa debe tener en claro la necesidad de capacitar a toda la plantilla de empleados. “Quienes organizan los equipos y a los individuos también, porque no podemos esperar que tengan ya el músculo de trabajar a distancia”, sostuvo Mangarelli. Agregó que el factor tecnológico también es importante para llevar adelante las tareas, pero sin el aspecto humano y el conocimiento, no sirve de nada.
Si bien Baliño reconoció la importancia de los líderes, especificó que hoy en día hay mucha información al alcance de la mano y el trabajador puede adquirir conocimientos de antemano. “Desde tutoriales de YouTube, hasta pedirle consejos a alguien. Está todo para explorar, pero podemos transformarnos en víctima o protagonistas”, explicó.
La responsabilidad personal
Otro de los aspectos clave es poder ser responsable en un contexto que no favorece, explicó Baliño. “Pasás a ser mucho más importante de lo que eras antes”, afirmó. Para esto, en línea con tener una rutina, se debe generar una disciplina que permita cumplir con los objetivos porque “el mundo remoto exacerba la responsabilidad personal”.
Baliño subrayó que una persona puede controlar sus pensamientos y emociones, por lo que de la misma manera deber generar un hábito de teletrabajo en donde deje claro los límites. El mayor obstáculo suele ser el ambiente, ya que en una oficina esas fronteras están marcadas y tienden a ser respetadas. “Hoy en día, si querés, podés pasar todo el día en reuniones sin hacer el más mínimo movimiento. Por eso está en cada uno decir hasta cuándo”, explicó.