Luis Alberto Lacalle Herrera llegó al encuentro blanco en La Paloma el sábado 25 apenas unos minutos después que su hijo, Luis Lacalle Pou. Bajó del auto y empezó a saludar militantes, que con sus ganas de felicitarlo por la victoria de su hijo demoraban la llegada del expresidente de la República a la carpa donde se iba a realizar el encuentro. “Hasta ahora, el mejor presidente que hemos tenido”, le dijo uno de esos militantes luego de abrazarlo y en clara alusión al cargo que ejercerá Lacalle Pou desde el 1° de marzo. Lacalle Herrera le sonrió.
En esa caminata con obstáculos hacia la carpa, un periodista de No Toquen Nada (Del Sol FM) le consultó si el retorno de Julio María Sanguinetti a la arena política no le generaba ganas de volver a tener un rol activo dentro del Partido Nacional. “Ganas sí, pero con un Lacalle alcanza”, respondió el expresidente.
Durante la campaña electoral, el expresidente apeló a tener la menor exposición pública posible. Prefería no ir a los actos de su hijo, salvo excepciones. Una de esas apariciones esporádicas fue el 30 de marzo de 2019 en el Parque Viera durante el acto de lanzamiento de campaña de Lacalle Pou, por entonces precandidato. Con los ojos llorosos de emoción y una sonrisa que no se le borraba, vio llegar a sus nietos, abrazó a Violeta –la única hija mujer de Lacalle Pou- y le dijo al oído: “Nunca te olvides de esto”.
Este sábado en La Paloma Lacalle Herrera volvió a emocionarse. Para el expresidente, la fecha representa una tradición. Los congresos herreristas nacieron en la casa del dirigente de Rocha José Carlos Cardoso hace más de 25 años y fueron mutando al sector Todos, luego de que Lacalle Pou comenzara su carrera hacia la Presidencia en 2012. Aquellos congresos del herrerismo nacieron por iniciativa de Lacalle Herrera y cambiaron tanto que el de este sábado pasó de ser un congreso a un encuentro de despedida de la vida política de Lacalle Pou durante los cinco años que durará su mandato.
Camilo Dos Santos
Al tomar el micrófono, el futuro mandatario quiso dejar lugar en su discurso para agradecer a su padre. Lo definió como “el puro exponente vivo del Herrerismo” y destacó que “entendió” que era necesario abrirse a otros sectores si el fin era obtener un nuevo gobierno blanco. “Es participar y estar sin ser protagonistas. Ese es un mensaje de generosidad”, dijo.
Lacalle Pou no suele mencionar a su padre en sus discursos. De hecho, esa mención con nombre y apellido fue prácticamente inédita en los últimos meses. La anterior había sido el 24 de noviembre, cuando debió dar un moderado discurso porque la Corte Electoral no había confirmado su victoria y Daniel Martínez no reconoció su derrota. “Déjenme dedicarle una frase a mi viejo. Una frase tan simple como profunda que en la televisión la está mirando y sabe que la voy a decir: ‘Las nubes pasan, el azul queda’. Siempre. Puede demorar, pero queda el azul”, dijo ante miles de militantes no solo blancos sino también de los socios de la coalición. “Las nubes pasan, el azul queda” tuvo su origen en Luis Alberto de Herrera, bisabuelo de Lacalle Pou, abuelo materno de Lacalle Herrera y líder nacionalista.
Camilo Dos Santos
Hace más de ocho años, padre e hijo estaban cenando junto a Nicolás Martínez, futuro secretario privado del presidente electo, que había llegado a ser jefe de campaña de Lacalle Herrera, cuando Lacalle Pou comunicó su futuro político. En esa cena le dijo su padre sobre la intención de ser candidato a la Presidencia y Lacalle Herrera le sugirió que Martínez fuera su jefe de campaña.
A partir de ese momento, más allá de que fue senador hasta 2015, Lacalle Herrera bajó el perfil. Da muy pocas entrevistas, participa de alguna que otra conferencia y puso al menos una pausa a su actividad política.