29 de agosto de 2014 18:08 hs

En la industria audiovisual la presencia o ausencia de ciertos matices en una escena comunica algo al espectador. En la posproducción de un film, uno puede acentuar un elemento, inducir a que la persona lo visualice, o por el contario escondérselo; generar una atmósfera y hasta producir sentimientos a través del color. En definitiva, el color cuenta historias.

Por lo tanto, es esencial trabajar la imagen digital para obtener el look deseado para cada secuencia narrativa. Hace un tiempo, la finalización de un contenido audiovisual se realizaba en Uruguay de forma “artesanal” y se recurría a países vecinos para hacerlo profesionalmente.

Hoy esto puede hacerse en Uruguay con ColoUr, un pionero estudio de Intermedio Digital y Finalización que se especializa en sacar lo mejor de la imagen digital para su exhibición tanto en cines como broadcast. Su función es retocar colores, perfeccionar la imagen y hasta puede quitar un elemento que no debe estar en escena.

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Para hacer esto, se enfocan en el Digital Intermediate (proceso de digitalizar una película para manipular el color u otras características de la imagen); Finishing (ajuste final); y DCP (Paquete Digital Para Cine, por sus siglas en inglés, archivos digitales que se usan para almacenar y transmitir contenidos audiovisuales).

La empresa abrió sus puertas formalmente a principios de año, pero sus fundadores Germán Nocella (28) y Daff Schneydher (31) ya venían trabajando en esta área desde hace varios años por separado, y a partir de mediado de 2013 como un equipo.

El nombre de la empresa, más allá del obvio significado de “color” en inglés, refiere a la unión de los países de origen de ambos fundadores: Colombia y Uruguay. Schneydher es colombiano pero hace diez años que vive en Uruguay, país en el que se asentó por cuestiones laborales de su madre.

La filosofía de este estudio acentúa el concepto de boutique, ya que se destaca por hacer un trabajo personalizado, en constante contacto con el cliente.

Desde su inicio formal, ColoUr ha trabajado con 20 productoras y sobrepasado los 100 proyectos, entre ellos el film uruguayo Maracaná, un programa televisivo que trata sobre el nacimiento del Uruguay (El origen), el programa Voces Anónimas, producciones para HBO Latinoamérica, MTV, y varios comerciales.

Juntos, más efectividad
Schneydher estudió en Colombia Audiovisual y Color en Argentina e hizo un curso en Cuba.
Por su parte, Nocella se formó en Fotografía en Irlanda, cursó la Escuela de Cine de Uruguay y se profesionalizó en Color en Buenos Aires, en el mismo curso que Schneydher, pero en momentos distintos.

Finalizadas sus formaciones, ambos se dedicaron a colorear contenidos audiovisuales y, si bien sabían quién era uno y el otro, ya que eran de los pocos en Uruguay que brindaban este servicio, no se conocían personalmente.

En 2011, Schneydher trabajaba en la Productora Oriental y le pidieron que hiciera la posproducción de la miniserie argentino-uruguaya, Historias de Diván. Era un proyecto grande con requerimientos técnicos muy específicos, así que la empresa contrató a Nocella, quien se desempeñaba de forma freelance, para colaborar con el trabajo. Fue así que se conocieron los actuales socios de ColoUr y descubrieron que trabajan muy bien juntos.

A continuación, Schneydher viajó por dos semanas a su país de origen y la productora recurrió de nuevo a los servicios de Nocella para que coloreara en su lugar por ese período. Los coloristas se comunicaban de forma constante para conversar de los proyectos y se generó confianza entre ambos. Además, establecieron un método de trabajo que utilizan hasta el día de hoy.

“Todos los proyectos pasan por dos pares de ojos. Cuando uno lo termina, el otro lo toma y le ajusta lo que le parece. Sobre todo porque el color tiene algo muy subjetivo, de percepción, e interfiere el cansancio y el gusto”, explicó Nocella a C&N Emprendedores.

Al aplicar esta técnica notaron que mejoró el trabajo de ambos. A partir de ahí, su vínculo se fortaleció. Más adelante, comenzaron a recibir mucho trabajo por separado, pero era difícil asumirlos, ya que tenían poco tiempo por sus empleos formales.

Nocella llamó a Schneydher y le expresó su inquietud por dejar pasar trabajos que le gustaría hacer. Siempre hablaban de lo que faltaba en Uruguay; en especial de que no había nadie que se dedicara de forma exclusiva al color. “¿Y si nos dejamos de quejar y lo hacemos nosotros?”, le preguntó Nocella a su actual socio. En ese momento, a comienzo de 2013, le propuso trabajar juntos.

La búsqueda de independencia
Tenían la ventaja de que sus fuertes fueran en distintas áreas por lo que se complementaban: Nocella la fotografía y Schneydher la posproducción.

“Cuando coloreamos cada uno tiene su posición marcada. A veces encaramos los problemas desde dos frentes y se logran resultados de una u otra forma. Podemos comparar las soluciones y está buenísimo, porque ves qué es optimo, y qué no. Eso nos ha resultado”, contó el socio colombiano.

No abandonaron sus empleos, porque necesitaban un sueldo fijo para mantenerse. Empezaron a trabajar juntos en sus casas y se cruzaban los proyectos, dependiendo la disponibilidad de cada uno.

No aceptaban proyectos de publicidad, ya que la productora en la que trabajaba Schneydher realizaba este tipo de producciones y no querían tener conflictos de intereses. No fue algo impuesto por la productora sino que les pareció ético actuar de esta manera.

Por un tiempo trabajaron en sus empleos formales y luego de hora en sus proyectos, hasta que no dieron abasto. Así que optaron por ahorrar todo lo que ganaban para invertirlo en crear su emprendimiento e independizarse. Otro factor que pesó en esta decisión fue la necesidad de tener una oficina y un horario más extenso, debido a que se reunían con los clientes en la noche y en la casa de alguno de ellos, sin contar con un ambiente ideal para apreciar el contenido audiovisual.

En noviembre de 2013, Guillermo Lockhart, creador y conductor de Voces Anónimas, los contrató para hacer el tráiler del ciclo, y luego para colorear la serie completa. Asimismo, se los llamó para trabajar con la película Maracaná. Con esos dos proyectos contaban con un sueldo fijo que les permitía cubrir los costos de una oficina y adquirir los equipos para instalar el emprendimiento.

Referentes en la región
La empresa se instaló en Sinergia Cowork, en Palermo, lugar dónde se sienten muy cómodos. Trabajan solos, y se encargan de hacer de todo, desde presupuestos, balances y hasta servir café a los clientes –dicen en tono de broma–. Los socios creen que emprender es luchar por lo que uno desea; no quejarse de las cosas que no les gustan sino actuar para cambiarlas.

En la actualidad, la empresa funciona muy bien. A futuro quieren crecer despacio. Su ambición es llegar a ser referentes regionales del servicio que brindan . “Que la gente venga hacerlo a Uruguay porque crean que andamos volando”, recalcó Nocella.

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