En setiembre del año que viene Los Teros se enfrentarán a una exigencia inédita: Inglaterra, Gales, Australia y Fiyi en poco más de tres semanas, en el Grupo A del Mundial de rugby. Es el mejor ejemplo del David contra Goliath deportivo: por un lado, los superprofesionales; por el otro, los –en su gran mayoría– amateurs que deberán hacer frente al reto de sus vidas, y tratar de competir de la manera más pareja posible.
La difícil tarea de Los Teros: acercarse a los monstruos
Los Teros empezaron los trabajos físicos para el Mundial; buscan el techo de rendimiento individual para recortar distancia con las potencias