Nacional > Entrevista Pablo Mieres

“Murro le ha generado al sistema de seguridad social un incremento del déficit brutal“

Para el futuro ministro de Trabajo, “no hay ninguna duda” de que habrá “un foco de conflictividad” en 2020 cuando se vote el presupuesto nacional, en el que se tendrá que bajar el gasto

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26 de diciembre de 2019 a las 05:03

Por Natalia Gold y Andrés Oyhenard

Pablo Mieres cree que, como líder del Partido Independiente, llegará al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social para marcar “una señal de amistad” con el sindicalismo. El futuro ministro designado por Luis Lacalle Pou analizó en entrevista con El Observador que integrar el gabinete con la magra votación conseguida –con la que apenas obtuvieron un diputado– se relaciona con el lugar que ocupa el partido en la coalición multicolor. “Es el ala izquierda”, dijo. Para el futuro ministro de Trabajo, no es posible plantear por ahora un plazo para el aumento del salario mínimo pero se comprometió a que no habrá pérdida del salario real y adelantó que habrá “focos de conflicto” en el año que comienza producto de las discusiones presupuestales. Mieres cuestionó a Murro por su postura ante la seguridad social y dijo que en 2020 debe comenzar a prepararse una reforma que incluya a todos los partidos.

A continuación, un resumen de la entrevista con El Observador.

¿Qué ejes de trabajo se plantean para estos cinco años en el ministerio que encabezará?

Hay tres líneas: salario, empleo y seguridad social. Esos son los tres grandes ámbitos. En materia de salarios hay un objetivo que es mantener los ámbitos de negociación bipartitos, con participación de gobierno en la medida en que sea necesario. Con un objetivo de que los Consejos de Salarios sigan teniendo una significación relevante, más allá de una cierta flexibilización en la aplicación de los laudos, según criterios que va a haber que discutir caso a caso. En los Consejos de Salarios se sientan las partes más fuertes de los dos lados. Es decir, las empresas más poderosas del sector y los sindicatos también más poderosos, entonces hay que atender que esos acuerdos deban también hacerse cargo de aquellos que están menos representados y que pueden tener dificultades para cumplir con los acuerdos generales. A mí me gustaría, eso ya mirado en perspectiva de los cinco años, generar un ámbito de producción de información que sea validable por las partes y genere una unidad de análisis. Existe hoy una unidad de análisis pero queremos que se potencie y se convierta en una referencia tanto para las cámaras empresariales como para la central sindical y que demos un paso más en los acuerdos, al asumir que ciertos datos de la realidad son incontrastables, no que cada tenga su mapa. Que haya una lógica de mapa común que después define los márgenes de la negociación. Eso al mediano plazo, no es algo inmediato.

Casi todos los convenios se vencen en 2020.

El grueso es el 30 de junio y esto no es una cosa que uno pueda hacer de un día para el otro. Tenemos que ir trabajándolo pero es una mirada de mediano plazo.

A priori para esta negociación el tiempo no les da para hacer muchos cambios.

Hay que ver cada sector y qué problemas hay de aplicabilidad y esa flexibilidad podrá establecerse. También están los parámetros que va a fijar la macroeconomía, eso también va a estar arriba de la mesa. Nosotros no vamos a ir a una ronda de negociación salarial sin un marco de política económica que marca señales y que lo vamos a tener que atender. 

¿Tiene posición definida sobre dar incremento adicional a los salarios más sumergidos?

Creo que es deseable seguir con una política de que el mínimo sea de crecimiento mayor, pero hay que ver qué márgenes tenemos. No va a haber pérdida de salario real. Vamos a estar en una línea de aumentos equivalente al IPC. Se podrá ir más arriba, depende. Y ahí empiezan las condicionantes de la macroeconomía. 

¿Se plantean un objetivo de aumento del salario mínimo en un plazo?

No está planteado. 

¿Es partidario de dar una cifra en algún momento de la administración?

No lo sé. Depende mucho de muchos factores pero por ahora ese lineamiento tiene que ver con no perder salario real. 

¿Estará en el proyecto de ley de urgente consideración la eliminación de la ocupación como extensión del derecho a huelga?

Va a haber un marco jurídico prohibiendo las ocupaciones, equiparando a los trabajadores públicos y privados. Hoy el gobierno no tolera las ocupaciones de oficinas públicas y genera una diferencia en el tratamiento. Lo que vamos a hacer es equiparar. No se puede ocupar ni oficinas públicas ni empresas privadas. La forma jurídica para eso la estamos estudiando.

¿Se incluirá en el proyecto de ley de urgente consideración?

Por lo menos alguna norma referida. Y también está el decreto, que no requiere de una ley para derogarlo. La señal es clara: vamos a cumplir con lo que todos los partidos que hoy integramos la coalición de gobierno dijimos durante la campaña electoral. Sobre la ocupación no hubo dos opiniones.

¿Cree que el 2020 va a ser un año muy conflictivo?

Va a haber posibles focos de conflicto. Todo año presupuestal es difícil, eso ha pasado con todos los gobiernos y no veo por qué no va a pasar en este.

Y es un presupuesto en el que se supone que habrá recortes.

Es un presupuesto donde tenemos que bajar el gasto. Obviamente va a haber ahí un foco de conflictividad, no hay ninguna duda. 

Hay un proyecto de ley que ingresó al Parlamento sobre las observaciones de la OIT que no llegó a tratarse. ¿Qué van a hacer con eso?

La primera lectura que le dimos a ese proyecto que presentó el gobierno actual es muy atendible y está muy cerca de lo que buscamos. Nosotros vamos a tener que darle la señal a la OIT que nos estamos poniendo en línea y es probable que algo muy parecido a eso sea lo que discuta el nuevo Parlamento.

¿Y el rol de la participación del gobierno en la instancia tripartita lo van a mantener?

Lo mejor es el acuerdo bipartito, pero el gobierno puede tener la necesidad en algunos momentos de provocar el acuerdo, creo que es una cosa que no debería desaparecer.

¿En qué perfil piensan para la Dirección Nacional de Trabajo?

Tiene que ser alguien con una gran capacidad de negociación, gran conocimiento en materia de negociación y de derecho laboral y también del mundo sindical. 

¿Puede ser un sindicalista?

No hemos avanzado. Tengo claro que es un cargo fundamental y clave, tanto el director como el subdirector. Con este año que se viene tenemos que tener un dúo muy potente. 

Lacalle se reúne el 7 de enero con el PIT-CNT. Más allá de ese encuentro, ¿tienen pensado alguna reunión sin el presidente de la República?

Apenas ocurra ese encuentro vamos a tomar la iniciativa para reunirnos con el PIT-CNT e iniciar un proceso de diálogo que va a ser permanente. Lo mismo con las cámaras empresariales. La idea es tener diálogo muy abierto y permanente con los actores principales. Una señal que hay que dar es que la primera reunión sea con el PIT-CNT. Es bueno generar confianza. He escuchado todas las miradas apocalípticas sobre lo que va a pasar con las relaciones laborales y con los derechos de los trabajadores. Por eso la primera reunión formal de las autoridades designadas del ministerio va a ser con el PIT-CNT. 

¿Lo sorprendieron las declaraciones del ministro actual, Ernesto Murro?

Me sorprendió porque no tenía nada que ver con lo que habíamos hablado. Dice cosas que no son verdad. Yo escuché las conclusiones del plenario del Frente Amplio el sábado y el gran tema es el retroceso en la conquista de derechos y ese va a ser el objetivo del Frente Amplio para atacar a este gobierno que arranca. En particular el tema de los trabajadores y esa es la razón, creo, por la que Murro optó por hablar de este tema a la salida de la primera reunión.

¿Qué papel va a tener el ministerio con respecto a la seguridad social?

Este es un tema que trasciende la cartera. Implica un diálogo multipartidario que debe convertirse en política de Estado. La reforma de la seguridad social va a afectar a cuatro o cinco gobiernos. La demostración cabal de eso es el tema de los cincuentones.

El ministro de Economía, Danilo Astori, reconoció que la reforma del 2008 fue un retroceso en las reformas que necesitaba la seguridad social.

La reforma de 2008 adelantó la crisis de la seguridad social. Lo mismo que el cambio en el régimen de certificación por enfermedad y la solución a los cincuentones, que fue la más cara de todas. Murro le ganó la pulseada a Astori. Murro le ha generado al sistema de seguridad social un incremento del déficit brutal y por eso es el único que hoy sostiene que el sistema es sustentable hasta el 2040. Astori dice que hay que reformarlo ya y es el ministro de Economía. Esas contradicciones son flagrantes y está claro que tenemos que hacer una reforma. Espero que podamos lograr los niveles de madurez para alcanzar un acuerdo.

Ahí tienen que incluir al Frente Amplio

Yo aspiro a que haya un acuerdo multipartidario.

Son reformas por lo general no muy populares, de mucho rechazo de la población. ¿Es consciente de eso?

Es clarísimo. 

¿Se tendrá que plantear la posibilidad de que el retiro se retrase?

No es la lámpara mágica. Las dos variables más visibles son postergar la edad de retiro y bajar la tasa de reemplazo. Creo que hay que discutir todo de manera sistémica, completa. Pero no creo que la edad de retiro se la puedas cambiar a personas que están muy cerca de llegar a ella. No es solo del lado del trabajador, sino también del empresario. Soy muy hincha de incorporar mecanismos intermedios, como el retiro parcial. Que sea una posibilidad que el trabajador a partir de cierta edad, pueda bajar el horario a la mitad y jubilarse por la mitad del horario y aportando por la mitad que trabaja. A veces es muy traumático pasar del empleo a la jubilación de un día para el otro. 

¿Cuándo le gustaría empezar a encarar la reforma de la seguridad social?

Debería instalarse una comisión de trabajo en 2020 para llegar a 2021 con algo más concreto. Lo que no tengo ninguna duda es de que hay que seguir en el sistema mixto. Sigo pensando que la reforma de 1996 fue imprescindible. El BPS se hubiera fundido sin un sistema mixto. 

El Partido Independiente votó mal pero tendrá un peso significativo en el gobierno. ¿Cómo interpretan eso?

Tenemos pendiente la evaluación de la votación. El 16 de febrero se reunirá la junta electoral y dedicará la jornada a analizarlo. Seguramente hubo errores nuestros y un cambio del tablero ante el cual no supimos pararnos.

Pero con respecto al lugar que Lacalle les ofrece, ¿cómo lo analizan?

Lo valoramos mucho. Creo que tiene que ver con el lugar que el partido ocupa en la coalición. El Partido Independiente es el ala izquierda de la coalición y eso tiene un valor, cuando la oposición está a la izquierda de la coalición. Somos el partido fronterizo. El tamaño es valorable pero no es un valor absoluto. El posicionamiento en el sistema también lo es. Y el lugar tiene directa relación con eso. Es mandarle una señal al movimiento sindical, que es el más desconfiado con respecto al nuevo gobierno, de que ponen a alguien que está cerca de ellos, con quien pueden hablar. Es una señal de amistad. 

¿Creen que esta posibilidad de integrar el gabinete es una vidriera para 2024?

Sí claro. Además de que Iván Posada nos va a representar en el Parlamento, vamos a tener otras gestiones que hasta ahora no hemos tenido y ahí hay una oportunidad. 

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