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“Por estar en política, ahora la gente no me cree”

Entrevista de Facundo Ponce de León a Edgardo Novick para el ciclo De Cerca

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18 de septiembre de 2019 a las 22:05

 

Después de la buena votación que obtuvo en las elecciones municipales de 2014, con casi 205 mil votos, Edgardo Novick decidió lanzar su candidatura a la Presidencia y fundar un partido. Quiso poner el énfasis en la seguridad y para ello trajo al exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani. Pero, como él mismo admite, otros políticos –el excomandante del Ejército Guido Manini Ríos, por ejemplo– le han quitado protagonismo en ese y otros de sus ejes temáticos. Y su candidatura no ha logrado despegar.

En el segundo programa de De cerca, el ciclo de entrevistas a los candidatos conducido por Facundo Ponce de León, Novick habla de su carrera política y de las dificultades con las que se ha topado, de su trayectoria empresarial y de aspectos más íntimos de su vida. Lo que sigue es un resumen de los aspectos más políticos de la charla.

La feria, los comercios, te dieron la universidad de la calle, ese roce social. ¿Cómo convive ese roce con una idea de “tolerancia cero en la calle”, esto de que en la calle no puede pasar nada, que todo tiene que estar controlado?

La primera cosa es que cambiaron mucho los tiempos en ese sentido. Yo vivía en un barrio pobre de una familia humilde donde todos tratábamos de salir adelante como pudiéramos. Pero a nadie de mis amigos –que algunos eran más pobres que yo– se les ocurría salir a robar porque eran pobres. Era una pobreza digna y había un orden. Ahora las cosas cambiaron, y perdimos el valor del respeto, el valor de la familia, esa cordialidad entre vecinos.

¿Por qué se perdió?

Fue cambiando la cultura, la feria mismo, la cultura del trabajo.

Pero el respeto no se cambia desde la política. Se cambia desde cada uno como ciudadanos respetando al policía, al vecino, ¿no?

A veces el gobierno tiene que imponer determinada disciplina para que los valores se puedan cumplir. Y que aquellos que no cumplen con esos valores tengan una determinada sanción, porque así a veces funcionamos los humanos. Es como la multa. Si te pongo que no podés andar a más de 60 y te pongo una multa vos vas a aprender que no podés andar rápido. Lo mismo en el barrio.

¿Tuviste experiencias complicadas en la calle en tu juventud, en tu adultez? ¿Te robaron alguna vez?

Un día me quisieron robar. Mi barrio era muy carnavalero; alrededor de mi casa, a ocho o diez cuadras, teníamos cinco tablados. Un día saliendo de un tablado, que nos quedamos hasta tarde, doblando una esquina uno me mandó un cuchillo.

¿Y te robaron?

No, en ese momento uno no sabe y le dije: “¡Andate que está pasando un patrullero, rajá, no tengo nada!”. Se puso nervioso. Se ve que era nuevito. No era muy normal que te roben. Fue un episodio muy aislado.

¿Por qué te parece que alguien roba, delinque?

El otro día estaba en un barrio muy humilde de Montevideo, en un asentamiento hablando con los chicos y algunos más veteranos, y decían: “Acá los chicos dejan de estudiar a los 12 o 13 años, no consiguen trabajo. ¿Qué quiere, Novick? Si no tienen trabajo y no tienen estudios tienen que salir a robar”. Yo le dije: “Mire, señor, no se lo voy a permitir”, y le hablé de la pobreza digna. Hoy el tema está mucho más complicado; la mitad de los uruguayos dejan de estudiar y no llegan a tercer año (de liceo).

¿Entonces, cómo hacemos?

La tecnología está suprimiendo el trabajo primario y esa gente no consigue trabajo. Ellos se escudan diciendo “como no tengo futuro no tengo más remedio que salir a robar”. Algunos tienen hijos siendo jóvenes; chicos que a los 17 o 18 años son padres. El otro día estaba en un asentamiento y vi a una chica joven con un bebé en brazos y le pregunté: “¿Cuántos años tenés?” Me dijo que 17. “¿Y ya tenés un bebé? No, Novick, este de 3 es mío”. Eso fue en Casavalle. Después me fui a Cerro Norte y había una chica embarazada. Tenía 21 e iba a tener el cuarto, pero me dijo: “Novick, quedate tranquilo. Ahora me voy a coser las trompas y no tengo más”.

¿Creés que podés ayudar a esas personas?

Ingresé en política por dos temas. Primero, para devolverle al Uruguay lo que me dio y porque pienso que tengo la fuerza de las ganas y el conocimiento para ayudar a la gente. Y el otro es que estoy convencido de que se pueden resolver los problemas que tiene Uruguay. Si no, no estaría acá. El otro día me hicieron una entrevista y dije quiero devolverle al Uruguay lo que hizo por mí y por mi familia. Miré a la cara al periodista y me miró con esos ojos como diciendo “todos los políticos dicen lo mismo”. Ahí reflexioné y dije: ahora estoy en política y no soy la misma persona de toda la vida, que siempre hablé y la gente me creía. Ahora, por estar en política, no me creen. Los políticos tenemos que revertir esa situación de que la gente pasó a no creernos y a pensar que todo lo hacemos por un bien de cuidar nuestra chacrita. Pienso que no es así. Tenemos que demostrar que cuando decimos algo, cuando votamos algo, es por el bien del país. Siempre por eso, y si tengo que votar algo que no sirva a mi partido político o a mí personalmente, lo tengo que votar por el bien de la gente. Los que estamos en política tenemos que demostrarle a la gente que vamos por ese camino. Si no, no nos van a creer.

Veo que ya te ponés en el bando de los políticos, porque en muchas notas vos decías “yo no pertenezco a la política”. Ahora estás hablando en primera persona como político.

Es que me está pasando eso, o porque los demás me toman como un político. No me siento así pero veo que me escuchan como tal, y ¿qué tengo que hacer? Si toda mi vida fui por todos lados y fui creíble. Ahora digo que vengo a ayudar y la gente me dice: “No sé”.

Como empresario exitoso también ayudás a la gente. Das trabajo, generás empleo y tenés tu historia del Nuevocentro Shopping. ¿Por qué tenías que ingresar a la política si como empresario también podrías hacer buenas obras?

Empecé con un empleado en ese localcito de seis metros en la Galería Cristal. Hoy doy trabajo a más de 500 personas y es un orgullo para mí. Tengo gente que hace 30 años que trabaja conmigo. Algunas mujeres que fueron madres trabajando conmigo y hoy algunas son abuelas, siempre trabajando conmigo y creciendo juntos. Por eso digo que he podido hacer crecer a la gente. Llegué a un momento de mi vida en el que mi familia ya estaba grande, mis hijos se fueron de mi casa y mi posición económica ya estaba satisfecha. Pero desde la política podés transformar muchas cosas. Los uruguayos somos gente sencilla y queremos pocas cosas. Exigimos al gobierno tener seguridad, que nuestros hijos y nuestros nietos estén bien educados, tener buena atención de salud y que la mayoría de los uruguayos tengan la oportunidad de tener trabajo. Esas cuatro cosas, que parecen sencillas, hoy no se están cumpliendo. Entiendo mucho a los uruguayos porque pasé por todas las clases sociales, desde la más baja y fui creciendo. Creí que con este conocimiento de los uruguayos y de vida podía ayudar desde ese lugar.

Son muchas historias de éxito: en la feria, en los comercios, empresas, el partido. En política empezaste igual. En la intendencia, el candidato nuevo vota muy bien. ¿Por qué lanzarse a la Presidencia y fundar un partido? ¿Por qué no dijiste: “Voy a volver a trabajar por una nueva intendencia”?

Podía haber pasado. Nosotros pusimos una forma diferente de hacer política sin compromisos políticos y con las manos limpias. También, y lo sigo creyendo, es que uno de nuestros eslóganes era: "No venimos a cambiar tu ideología, venimos a cambiar Montevideo”. Sigo creyendo que la discusión entre izquierda y derecha ya no está más. Las próximas generaciones van a votar a la persona que crean que administra mejor, que gestiona mejor.

Pero hay una ideología ahí. Quizá superemos la derecha y la izquierda, pero tenés una ideología para gestionar y administrar los recursos de esta manera u otra, y eso tiene que ver con tu manera de hacer las cosas.

Esa manera de ver las cosas sin mi ideología es el trabajo. O sea, en mis años de trabajo nunca pensé si lo que hacía era de derecha o de izquierda y lo vuelvo a decir ahora: si dar una mejor educación a los niños de las familias más humildes y distribuir mejor entre la gente más pobre es ser de izquierda, soy de izquierda. Si tener una conducta firme, con tolerancia cero con la delincuencia y tratar de terminar con el narcotráfico –que está dañando a familias enteras– es ser de derecha, soy de derecha. Siempre pienso si es bueno o es malo, no si es de derecha o izquierda.

¿Qué aprendiste de la política?

Estoy aprendiendo. Recién empiezo. Una es el arte de negociar. Y justamente eso es lo que está pasando.

¿Te considerás un buen negociador en política también?

No, no me considero un buen negociador.

¿Por qué? ¿Porque te enojás?

No, no es que me enoje. Pienso en un objetivo, y los que estamos en política tenemos que hacer siempre mirando el bien de la gente y no mirando...

Eso lo dicen todos los políticos.

Y por eso no negocio bien, porque no miro o ya no estoy negociando para ver si alguien va a tener un cargo o si una chacrita es buena para nuestro partido. Como me paro en otro lugar no soy un buen político.

¿Te imaginás en política lo que te queda de la vida?

Voy a hacer lo posible siempre por ayudar a la gente, pero es la gente la que me va a decir “sí, quiero que sigas en política, tenés un perfil para ayudarnos”. Ahí sí voy a seguir. Si la pregunta tuya es si estoy dispuesto, estoy dispuesto. No es solo el dinero. Algún periodista me preguntaba el otro día: “¿Usted va a dejar el dinero?”. El dinero lo hice en este país, todo lo que gané lo invertí en este país, le doy trabajo a 500 personas. Y no es eso, el dinero va y viene. No tengo problema, y lo más importante es el resto de mi vida. Ya tengo 62 años. Cuando tenés esta edad empezás a decir: “¿Cuántos años voy a vivir? ¿Cinco, diez, 20, 30?”

¿Cuántos años creés más o menos que vas a vivir?

Mi padre vivió hasta los 83 años y mi mamá tiene 88 y vive. Pero, por más que piense que voy a vivir 20 años más, vivo cada día como si fuera el último día. Y eso es lo que me hace dormir tranquilo. Voy a dejar mi vida por el país siempre que el país quiera, no por un proyecto personal. Esto no es un proyecto personal, es algo que quiero hacer, y si la gente me lo pide estoy dispuesto a dejar el resto de mi vida para la política.

¿Y cómo te gustaría ser recordado dentro de cien años?

Como un trabajador, como un ejemplo de trabajo, de esfuerzo y de honestidad. Siempre le enseño a mis hijos que hay que ser honesto y tratar de hacer cosas para la gente en lo que podamos.

¿Cómo se enseña a ser honesto? ¿Qué les decís a tus hijos?

Con el ejemplo. No es hablando. La honestidad se muestra con el ejemplo.

¿Te acordás el día que juntaste a tu familia y le dijiste que te ibas a dedicar a la política? ¿Fue un momento especial?

Sí. Con mi señora siempre les dijimos a mis hijos –que son cuatro y todos diferentes– que hagan lo que los haga felices. No importa si van a hacer más o menos dinero porque en definitiva lo más importante es que el dinero es un medio para ser feliz. Si vas a hacer algo que no te hace feliz, no lo hagas. Y son felices porque hacen lo que a ellos les gusta. Cuando les planteo que quiero entrar en política, ¿qué me dicen? “Papá, si te hace feliz…”.

¿En serio te dijeron eso los cuatro? ¿También Victoria, que es la que menos aparece contigo?

No, lo que me dijo Victoria es que no me quiere ver triste.

Sin embargo, te veo triste.

No, no. Me emociono al hablar de mi familia.

¿Qué se necesita para ser presidente?

Primero –como todo en la vida– querer serlo, y para querer serlo se tiene que tener un propósito. El propósito es tener las ganas, decir: “Voy a dedicar mi vida a ayudar a la gente”. Y estar dispuesto a dedicar el tiempo necesario y suficiente a proponer y a estudiar; yo estoy aprendiendo mucho.

Por otro lado, si fundás un partido tenés que tener gente. Esa gente tiene que estar en las listas y esa gente después se hace edil, diputado, te pide cosas, tenés que velar por sus intereses, y ahí es donde empieza a complicarse.

Es parte de la política. Pero cuando creás un partido nuevo tenés la ventaja de tener las manos libres para poder hacer estas cosas que otros partidos, por su gran estructura, porque ya tienen 180 años y porque tienen algunos cargos, no pueden lograr. Es una nueva forma de ser político. Ojalá haya más candidatos, más partidos nuevos y la gente pueda decidir entre más. Eso para mí es mucho más democrático.

Decís primero el país, después el partido”, pero en realidad es: “Quiero pelear por llegar a ese lugar”. Vos tenés un ansia de poder al fundar el partido.

No, el objetivo es poder hacer el bien. En las elecciones departamentales tuve una buena votación, por lo que pude tener ediles. Luchaba para que no ganara el Frente Amplio y fui muy crítico de Daniel Martínez. Cuando llega a ser intendente, el Frente Amplio quería endeudar a Montevideo en US$ 500 millones y dije que era un disparate. Después se hizo por US$ 250 millones en obras que eran necesarias.

Y votaste a favor.

Y voté a favor.

Es un cálculo de poder también.

No estoy de acuerdo con lo que estás diciendo. Lo hice por el bien de la gente. Te invito a ir conmigo a la avenida San Martín, a avenida Belloni, donde todavía está en obras y era urgente. Había gente que se estaba muriendo porque andaban con el cochecito de bebé por la ruta donde hay taxis, ómnibus...

Bien, estoy equivocado.

No, pensamos diferente.

Entonces, ¿por qué no les creen tanto?

Porque en la historia ha pasado que la gente siempre ve que lo hacen por su chacra y no porque trata de...

Aunque digan que no están pensando en su chacra, en el fondo siempre lo están.

Exacto. Acabamos de ver una cosa donde (José) Mujica, (Danilo) Astori y Daniel Martínez dicen que en Venezuela hay dictadura, cuando lo sabían hace tiempo. Lo que pasa es que la gente y los focus (group) les están diciendo que todo el mundo dice que hay dictadura y ahora están convencidos. La gente ve que hay presos políticos, que hay asesinato, que la gente está pasando hambre.

Pero dejame decirte una vez más: se puede ayudar de muchos lugares, no solo de la política.

Sí, a un sector. Pero la política es la mejor herramienta para hacer muchas cosas por el país, que el país esté mucho mejor en los temas de seguridad, educación, salud y trabajo. No es la única. Hay muchas y muy válidas, y cada uno ayuda donde le parece.

¿Tenés una decisión tomada con respecto a qué vas a hacer después de estas elecciones, suponiendo que no vas a salir presidente?

Espero salir senador. Espero tener una bancada importante de algún senador más algunos diputados y trabajar desde el Parlamento para hacer todo lo que podamos, ayudar al gobierno que esté y apoyar todas las cosas que quieran cambiar que nosotros entendamos que sea bueno para el país.

¿No te parece que Guido Manini Ríos y Ernesto Talvi –o en su momento Juan Sartori– te quitaron ejes de tus discursos?

Sí, claro, pero es parte de la política. Fui enfático en el tema de seguridad, fui a buscar a las personas más capaces para manejar la gestión de la delincuencia y fui a buscar a los mejores del mundo. Pero tanto Manini, que es un militar, como yo hemos estado en contra de la propuesta de (Jorge) Larrañaga de militares haciendo de policía. ¿Por qué? Porque los militares no están preparados para hacer de policía. Manini es para mí una persona muy importante y muy capaz en el tema de defensa nacional. Para eso me parece que era una persona muy capacitada.

Aquí podés ver todos los contenidos del ciclo De Cerca

De cerca es producido por Mueca Films y presentado por TV Ciudad, El Observador y WILD Fi.

Otros fragmentos de la entrevista a Novick en De cerca
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