Soy Álvaro Irigoitía, subeditor jefe de El Observador. Hasta aquí, esta nueva entrega de Rincón y Misiones, la newsletter exclusiva para suscriptores Member de El Observador para entender mejor la realidad económica y los temas que tocan nuestro bolsillo, y contar con mejor información para tomar decisiones.
Ganadores y perdedores por el dólar
Aceptémoslo. Nadie tiene idea qué va a pasar con la economía, si se trata de una sobrerreacción de los inversores ante un virus que no se ha probado que sea tan mortal y temible como se lo presenta, o es el inicio de algo peor. Pero lo cierto que con lo visto hasta ahora varios organismos ya comenzaron a corregir a la baja las previsiones de expansión para este año.
En Uruguay, el dólar se montó a la escalada propiciada por todos los eventos internacionales, pero también teñida de algunas cuestiones locales.
En lo que va del mes ya subió casi 9%, y $ 1,70 (4,4%) desde el cierre de la semana pasada. En el mercado mayorista el promedio de operaciones diarias fue de $ 40,858 por dólar este jueves y en los cambios de la capital llegó a ofertarse a $ 42 en la venta al público.
Además de la influencia externa –en Brasil por ejemplo el dólar subió 1,2% este miércoles y cotizaba por encima de los 4,6 reales por unidad–, también inciden algunos factores locales.
Si bien antes de asumir el nuevo gobierno ya hablaba de la situación de “atraso cambiario” de la economía local, el mercado no había convalidado esas expectativas en enero y febrero, pese a que existía mucha disponibilidad de pesos. Incluso, cuando a mediados del mes pasado el Banco Central comenzó a cortar las licitaciones de instrumentos de regulación monetaria por tasa para no convalidar una suba mayor de los intereses que paga por esos títulos, los pesos sobrantes no incidieron sobre el dólar ya que los agentes no demandaron esa divisa.
No obstante, tras el 1° de marzo el mensaje tanto del presidente Luis Lacalle como de la ministra de Economía Azucena Arbeleche se hizo más explícito sobre el atraso cambiario, lo que, sumado a las presiones desde el exterior, llevó a los agentes locales a mostrarse más ávidos por el billete verde.
Pero, ¿a quién beneficia y a quién perjudica la suba del dólar?
Ganadores
Exportadores de bienes
El sector que destina sus bienes al mercado externo, los exportadores, es claro beneficiario de una suba del dólar. Eso se debe a que en gran medida sus costos de producción están pesificados, mientras que sus ingresos están en dólares. Si el billete verde se valoriza, pueden obtener más pesos por su producción manteniendo sus mismos ingresos en dólares, lo que lleva a una reducción relativa de sus costos y a una mejora de la rentabilidad del negocio.
Si bien la mejora de la competitividad se puede dar de muchas formas, como por ejemplo abaratando los costos productivos locales -salarios, tarifas públicas, impuestos, insumos, etc-, con mejoras de eficiencia o mejorando la productividad del capital y el trabajo, la suba del dólar suele ser el principal reclamo al que recurren los exportadores para obtener ese objetivo.
Turismo
Marcelo Umpiérrez
El caso es análogo para los exportadores de servicios en general, donde el turismo es la joya para la economía uruguaya, aunque los servicios profesionales y logísticos vienen ganando peso.
Con un dólar más fuerte los visitantes del exterior pueden acceder a más bienes y servicios en el país, o lo que es lo mismo, visitar Uruguay se “abarata” para las personas que llegan con billetes verdes en sus bolsillos.
Bancos
El sistema financiero local suele beneficiarse de las subas del dólar debido a que buena parte de sus activos están posicionados en esa moneda y superan a sus pasivos dolarizados. Eso lleva a que una suba de la divisa impacte positivamente en sus balances, y explicó buena parte de las ganancias superiores a los US$ 860 millones que el sistema bancario local registró en 2019, cuando el dólar aumentó algo más de 15% en el período.
Asalariados en dólares
Las personas que reciben sus ingresos en dólares se ven favorecidos porque la mayor parte de los bienes y servicios que consumen en el país tienen sus precios en pesos, lo que lleva a que aumente su poder de compra con los mismos ingresos.
Perdedores
Importadores y comerciantes
A la inversa del exportador, el importador se ve perjudicado por la suba del dólar debido a que los productos que ingresan al país deben pagarlos en esa moneda. Si el dólar se encarece, necesitarán más pesos para adquirir los bienes, lo que repercute en los precios a los que luego los venden en el mercado local o en la ganancia que obtienen de su comercialización. Además, una suba de precios de productos importados, en general bienes durables como electrodomésticos, vehículos o vestimenta, desinsentiva el consumo privado.
Asalariados en pesos
La suba del dólar también perjudica a los consumidores que perciben sus ingresos en pesos, principalmente por dos factores. Uno de ellos es el mismo que viven los importadores: deben pagar más pesos por algo que no varía su precio en dólares.
El segundo es una derivación del encarecimiento de los productos transables, que son aquellos que fijan su precio en el mercado internacional. Al aumentar el precio de esa categoría de bienes, inciden en el índice de Precios al Consumo (IPC) que releva el Instituto Nacional de Estadística. Si bien una parte importante de esa canasta no tiene entre sus costos insumos cuyo precio se fije en dólares, el IPC es muchas veces una referencia que se utiliza para definir los ajustes en los valores de venta. Por lo que una suba del IPC impulsada por bienes más vinculados al dólar, también contribuye a que aumenten los que no están tan relacionados con la evolución de la divisa.
El Estado
Las arcas estatales también sufren con una suba del dólar, aunque cada vez menos. Para financiarse, el Estado toma créditos de inversores a través de la emisión de títulos de deuda en el exterior y con líneas de financiamiento de organismos internacionales. Una parte importante de ese endeudamiento está en moneda extranjera, particularmente dólares, y como los ingresos del Estado impuestos, tasas y tarifas- están en pesos, necesitará más recaudación para cubrir los servicios de la deuda (intereses) y las amortizaciones de capital.
De todas formas, al cierre de 2019 poco más de la mitad del stock de deuda del Estado uruguayo estaba nominado en dólares (54%), frente al 88% que representaba en 2005 la exposición a moneda extranjera.
También los entes estatales -en particular Ancap por el petróleo y UTE por las compras de energía a privados y otros insumos- tienen costos en dólares y cobran tarifas en pesos.
Bienestar financiero
Por Barbara Mainzer.
Luego de subir aproximadamente 40% desde comienzos de 2019 y tocar su máximo histórico el 19 de febrero, el S&P500, principal índice estadounidense, tuvo una bajada vertiginosa: perdió 1/8 de su valor en siete días. Este indicador –que también funciona como termómetro de riesgo– experimentó la mayor caída desde la crisis del 2008 y la corrección más rápida desde la crisis de 1929 (medido como la cantidad de días que tomó al índice entrar en fase de corrección, definido como una caída de 10% o más). Bloomberg estimó que se evaporaron casi 3 billones de dólares de valor de las acciones estadounidenses (lo que representa aproximadamente 50 veces más de lo que produce Uruguay en un año). También cayeron las otras bolsas mundiales como las europeas, las asiáticas y varios commodities –incluyendo el petróleo, que se hundió a valores cercanos a US$ 45-. El pánico se apodero de los inversores, que realizaron ventas masivas provocando estos sismos en los mercados globales.
Ex post es fácil explicar el comportamiento del mercado. La explicación de este cambio de humor en los inversionistas y la notable velocidad de la caída se explican por el coronavirus, que ahora también infectó a los mercados financieros.
Lee la columna completa haciendo clic acá
Además…
Con la gradual desaparición del formato CD y su sustitución por el streaming online, muchos creadores musicales se enfrentan a más dificultades para conseguir alcanzar un modelo de negocio sostenible. Y es que, por ejemplo, el precio de un único disco compacto de música ya supera el costo de suscripción mensual de Spotify premium. Esto por no hablar de la cantidad de usuarios que se contenta con consumir canciones en plataformas gratuitas.
Sobre la rentabiliad del sector en la actualidad, la versión alemana de la revista sobre temas musicales Beat ha calculado cuántas reproducciones son necesarias para que los creadores musicales se embolsen un solo euro. Tal y como muestra este gráfico de Statista, en Spotify, la plataforma de música por suscripción más usada en el mundo occidental, su número de es 254. En YouTube Music, la nueva web de pago de Google, las reproducciones necesarias superan las 1.600.
Otras noticias destacadas