Economía y Empresas > Entrevista

Qué dijo Marcela Bensión sobre el reclamo de más gasto, el déficit fiscal y la gente que todavía come en las ollas populares

La directora de Política Económica respondió por las críticas sobre el manejo de la pandemia, y dijo que muchas de las medidas que se proponen no son nuevas

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13 de febrero de 2021 a las 05:04

Por Miguel Noguez y Andrés Oyhenard

Son horas de ajetreo para el  ministerio de la calle Colonia y Paraguay. En las últimas semanas, la agenda política y económica estuvo marcada por las potenciales medidas de apoyo para la reactivación de la economía por los efectos de la pandemia. Al Frente Amplio se le sumaron los socios de la coalición (Cabildo Abierto y Partido Colorado) que piden soltar un poco más la billetera para apuntalar a las pequeñas empresas y trabajadores. ¿Qué tiene para responder una de las principales figuras del equipo  económico? La directora de Política Económica del MEF, Marcela Bensión, dice que “muchas propuestas” no son nuevas y que no está previsto anunciar ningún plan de obras novedoso a lo que ya está planificado. Es optimista con la recuperación de la actividad en los próximos meses.  Lo que sigue es un resumen de la entrevista con El Observador.

Desde sectores de la coalición de gobierno hay reclamos  por más medidas de corte económico. También el senador Guido Manini Ríos habló de “cierta ortodoxia” del equipo económico. ¿Qué balance hace en general de las medidas que se tomaron hasta ahora y cómo ve estos pedidos de apoyo para algunos sectores, como las pymes en particular?

El comentario principal es a qué se refieren con ortodoxia. En general uno asocia la ortodoxia a reducción del gasto o a mejora del déficit fiscal. Ocurrió exactamente lo contrario, hubo un deterioro del déficit fiscal y un incremento del gasto. El déficit en 2019 fue de US$ 2.400 millones, y en 2020 fue de US$ 3.200 millones. Hay  US$ 800 millones de incremento del gasto, que coinciden con el gasto del Fondo Coronavirus que ronda los US$ 700 millones. Quizás hay una confusión de conceptos, y no se ha entendido lo que hemos llamado ´”las dos cajas” que maneja el ministerio. Esas dos cajas se componen del gasto necesario para atender la pandemia, que la ministra de Economía (Azucena Arbeleche) y el presidente (Luis Lacalle Pou) lo dijeron desde el día 1, se van a poner a disposición los recursos que sean necesarios para atender la pandemia en lo  sanitario, en lo social y en lo económico. La respuesta a esas críticas, a esos comentarios que ha habido es: expliquemos bien que es lo que se ha hecho para derribar ese mito de la ortodoxia que no ha sido tal. Lo importante es que de esos  US$ 800 millones, fundamentalmente fueron a atender población vulnerable, desempleados y pymes. Esos son los tres focos que ha tenido el gobierno en el set de medidas que se ha implementado y que permiten cuantificar estos US$ 700, US$ 800 millones del Fondo Coronavirus, y los otros US$ 500 millones de garantías a créditos (SIGA) que otorgó la banca pública y privada, y que permitió apalancar créditos. Se gastó más, pese a que se manejó la pandemia mejor que otros países y a que se recibió una herencia fiscal bien complicada. La otra caja es la prescindible, que es la del gasto ineficiente, la del eventual despilfarro, que ahí sí se pretende ahorrar y  ser más eficiente para poder financiar esta otra caja necesaria. En el neto si uno suma las dos cajas hubo más gastos. Cuando hablamos de los US$ 660 millones de ahorro en la caja prescindible, lo dijimos en dólares constantes para evitar ese ruido de variación de precios. Si lo cuantifico en dólares corrientes da casi US$ 2.000 millones de ahorro de gasto. Ese ahorro que se hizo en dólares corrientes permitió compensar la baja de ingresos por la recesión que también fue casi de US$ 2.000 millones.

El planteo que se hace desde distintos sectores es que la ayuda dada hasta ahora tiene gusto a poco.

Me gustaría saber qué quiere decir exactamente gusto a poco. Gusto a poco es tener pobreza, gusto a poco  es tener desempleados.  El desempleo y la pobreza existen desde antes de la pandemia. Lo que se hizo desde este gobierno fue poner más recursos sobre la mesa para atender estas dos problemáticas y en ese sentido se invirtió. Se pusieron a disposición US$ 144 millones adicionales a los gastados en 2019 en los programas Mides, Tuapp, asignaciones familiares y las tarjetas Uruguay Social. Ahí se destinó un 50% más de recursos para atender esos programas sociales. Con el seguro de desempleo pasó algo similar. La mayor parte de los egresos del Fondo Coronavirus fueron a atender a la población que en esta pandemia hubiera quedado despedida. Para eso se flexibilizó el seguro de paro que ya existía, se creó un nuevo seguro de desempleo parcial. Eso es un apoyo al trabajador y a la empresa también, porque eso permitió que el empresario contara con ese trabajador valioso que ya tenía su expertise, que  ese trabajador pudiera mantener la relación con la empresa, y que el empresario no tuviera que despedir a esa persona. La insuficiencia de recursos no entiendo por dónde está con la batería de medidas que se implementó. Ahora, que se sigue viendo que la pandemia sigue estando en 2021, y eso nos obliga a seguir teniendo las medidas vigentes e incluso implementar nuevas, sin dudas. Es lo que se hizo a lo largo de todo 2020.

El Partido Colorado presentó este miércoles algunas propuestas. Entre ellas la idea de crear un fondo de ejecución rápida para vivienda e infraestructura. ¿Cómo ve esas propuestas? ¿Hay alguna que el ministerio esté considerando aplicar?

El ministerio aplicó gran parte de las medidas que están puestas en esa presentación que hizo el Partido Colorado. Menciono la extensión del seguro de desempleo. Hoy el Ministerio de Trabajo tiene la potestad legal de extenderlo.  Menciono el subsidio para contratar trabajadores. Eso se implementó el año pasado. Se dio por tres meses un subsidio de $ 5 mil a las empresas que contrataran un nuevo trabajador o  retomaron a un trabajador que estaba en el seguro de desempleo. En el caso de las empresas del sector turístico ese subsidio se incrementó a $ 8 mil y rige hasta marzo. Son medidas que están vigentes y que siempre está sobre la mesa extender. También se han hecho extensiones y prórrogas de vencimientos de tributos. En obras públicas el Ministerio de Transporte tiene un plan, la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND) tiene un plan, y desde fin del año pasado estamos revisando todo ese mapeo para terminar de definir si se puede adelantar algo, incorporar algo o no, pero ya viene de antes. Está planificado. Se está conversando y si eventualmente hubiera que agregar algo adicional se comunicará. Es parte de la tarea diaria del gabinete de pensar y elaborar propuestas. El MEF siempre participa por el lado de los recursos y por la generación de empleo. Acá no solamente miramos un numerito fiscal: acá pensamos en los impactos que eso tienen en el nivel de actividad pensando en el empleo.

“No nos interesa mantener el grado inversor para colgarlo en un cuadro. Es porque si lo perdemos tenemos que destinar recursos que hoy son para apoyo social en pagar más intereses”

¿Cómo ve la propuesta de emitir un bono especial para obras?

Acá no hay nada nuevo. Ya hay un plan de obras y un plan de financiamiento de esas obras.

¿Qué posición tiene sobre el planteo realizado por el Frente Amplio en varias oportunidades respecto a instrumentar una renta básica transitoria para los sectores más golpeados por la crisis?

Este gobierno incrementó las ayudas a los hogares más vulnerables en 50% y eso implicó erogaciones por US$ 140 millones adicionales. Si uno mira qué ingresos podrían llegar a tener los diferentes hogares, puede variar de $ 2 mil a $ 12 mil por mes, dependiendo si son unipersonales o si tienen diferentes menores a cargo u otro tipo de integrantes. Ahí ya hay una política social en funcionamiento que se reforzó este año por la situación de la pandemia, y que permitió a este gobierno llegar a 240 mil personas más. Se llegaba a 600 mil personas en 2019, se llegó a  840 mil este año (por 2020). El otro aspecto es lo que  la ministra ha dicho en más de una oportunidad. La pandemia sigue y no sabemos cuándo termina, más allá que hay una situación esperanzadora con el plan de vacunación en marcha. Lo que nosotros pretendemos es poder acompañar a esos hogares durante toda la pandemia, y no como algunos países que han tenido que suspender las ayudas porque se gastaron el dinero que tenían. Hay que ser muy prudentes para no hacer esos cambios bruscos de política, y poder seguir acompañando a estos hogares. De los US$ 540 millones del Fondo Covid 2021, una gran parte está destinada a la población vulnerable.

¿Qué indicadores tienen sobre la evolución de la pobreza en 2020?

Miramos permanentemente ese indicador en los distintos ministerios. Si uno mira los diferentes analistas, el Banco Mundial, la Cepal, el Instituto de Economía, se habla de que la pobreza podría subir entre 2,5 y 3 puntos porcentuales y  llegar a 11,5%, que serían 120 mil personas más. Por eso para nosotros era muy importante atender a más personas. Ese número es preocupante y hacia ahí estamos enfocando todas las baterías. Lamentablemente no es algo exclusivo de Uruguay, y lo que uno ve es que la situación de incremento de pobreza en otros países es incluso más dramática. Eso no es consuelo para nada, porque ya un 0,1 de aumento es dramático. También es una tendencia que venía desde 2018. En 2019 la pobreza ya había aumentado de 8,1% a 8,8%. Esto no es exclusividad de la pandemia. Ya veníamos con una tendencia al alza por el estancamiento tremendo de los últimos cinco años con pérdida de puestos de trabajo.

¿Qué mensaje le da a los uruguayos que desde hace meses tienen que recurrir a las ollas populares para poder comer y que no entienden de cuestiones fiscales?

El mensaje es que este gobierno está trabajando para que haya cada vez menos ollas populares. Por eso se han reforzado los programas sociales. Sería deseable que esa persona que hoy tiene que ir a la olla popular pudiera acceder a alguno de  los programas sociales que el Mides hoy entiende son los instrumentos para llegar a esa población vulnerable.

Hay condiciones muy favorables para el acceso al financiamiento. ¿Cómo están viendo el mercado de deuda en general?

En términos generales, el tema de los mercados financieros es una de las luces que uno puede observar en el  horizonte. Uruguay tomó un endeudamiento importante el año pasado, prácticamente récord en términos de endeudamiento neto. Se endeudó por unos US$ 3.200 millones, porque el déficit fiscal aumentó. Hubo una combinación de salidas al mercado y de préstamos internacionales de organismos multilaterales que estuvieron firmes para apoyar en la pandemia. Es muy importante haber preservado el grado inversor en 2020, porque es un activo que tenemos que cuidar. Estamos en el límite desde 2018, cuando Fitch empezó a alertar sobre el manejo fiscal expansivo que estaba generando un incremento de la deuda que podía llegar a ser insostenible. En ese sentido, es esa perilla del cuidado que nosotros tenemos que tener para gastar por un lado para la pandemia, pero ahorrando por otro lado para preservar el nivel de deuda que ya es muy elevado, como 20 puntos mayor a lo que tienen otros países emergentes que están en la categoría mínima de grado inversor. No nos interesa mantener el grado inversor para colgarlo en un cuadro y decir ´que divinos que somos en economía, salvamos el examen’. Nos interesa porque si lo perdemos tenemos que destinar recursos que hoy están siendo para apoyo social, para pymes, para desempleados, en pagar más intereses a nuestros acreedores. La situación global para salir a los mercados es favorable y seguiremos teniendo el grado inversor que permite ser todavía más atractivos para los inversores. Nos vamos a endeudar por US$ 2.243 millones en 2021 para atender el déficit fiscal que vamos a seguir teniendo.

Se espera que la actividad recupere niveles pre pandemia en el tercer trimestre de 2021. ¿No es muy optimista eso? ¿En qué se basa esa proyección?

Estamos previendo un primer semestre con una pandemia que sigue estando con una intensidad suficiente como para  que la ayuda y el apoyo a la economía, lo social y sanitario tenga que seguir estando. Y un segundo semestre con una mayor esperanza en el cual el plan de vacunación ya está en marcha. Eso permite dar aire a la economía como para que pueda repuntar  a mayor ritmo. Estamos viendo una mejora generalizada de los indicadores económicos adelantados que seguramente afecte favorablemente a todos los sectores. Por su puesto que las exportaciones ya están dando cuenta de un incremento importante. China y Brasil están repuntando. El agro está teniendo mejores precios de exportación y eso también va permitir traccionar ese sector. En construcción estamos viendo un incremento de los proyectos presentados ante la Comap (Comisión de Aplicación Ley de Inversiones). Hay en carpeta US$ 1.500 millones en proyectos presentados que seguramente la mayor parte va a cristalizar. Eso también nos hace ser optimistas.

 

 

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